sábado, 5 de abril de 2008

¿Para qué mentirles?

Me causa mucha gracia aquellos personajes que escriben, crean o piensan, mintiéndole a sus lectores, público, o amistades. Yo he decidido hacer un inciso entre todos los escritos, para que sepan algunas cosas sobre su autor…

Amo de la verdad = Esclavo de la mentira
Una cosa es tener una forma o estilo de escribir donde le guste al que escribe dar cosas por hechas, decir ideas absolutas, y otra muy diferente es hacerse el papelucho barato de Amo de la verdad. Me inclino más por creer que uno tiene formas de ver la pelota girar en el Universo, y que como le plazca expresa lo que siente y ve, y esa es su verdad, muy tonto el que la cree como absoluta, siempre hay que contraponerla con la propia. Creo que era San Agustín de Hipona el que decía: “La verdad para que exista, no puede ser tuya ni mia, sino de los dos”.

¿Una imagen a seguir?
El Mundo está repleto y harto de imágenes a seguir, modelitos de formas de actuar. Gente que cree que va por “El Camino Recto”. ¡ Vaya que ha tenido el Mundo suficiente de este tipo de gente!
Me inclino por creer que los modelos son de cerámica y se rompen, que nada es perfecto, y que seguir una imagen es seguir eso… algo que representa un supuesto pero no más de allí. Prefiero venderme como lo que soy, todo un contrario a un modelo. Soy un desastre y escribo sobre la vida porque la mía ha sido dura. He visto cosas que a mi edad no debí haber visto jamás. Como periodista estoy cansado de la realidad, y mi vida es un completo paquete de defectos. Soy olvidadizo para fechas y momentos importantes de mis amistades, un fracaso en relaciones amorosas, penoso y ermitaño. Con una cuenta económica en cero, y un verdadero fracaso según la escala de Donald Thrump. Ja, un real desastre.
Y es justamente todo esto lo que me motiva a escribir de forma aguda sobre la vida, sobre lo importante de vivirla a plenitud, de buscarle otro ángulo a las cosas…
No es acaso el mejor guía, aquél que habiendo hecho parte del camino a su manera, y llevándose golpes y tortas, vuelve para decirle al que viene: ¡Cuidado!
Prefiero yo ser un mar de imperfecciones superables, que un perfecto caso perdido…

(imagen superior cortesía de http://www.sistemanacionaldetalleresliterarios.com)


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