sábado, 21 de febrero de 2026

La resilencia a diario


¿Qué es resiliencia? - IBT Group Corporativo.

"...parece que muchas personas que deben enfrentarse a situaciones o condiciones de vida difíciles pueden superar esas dificultades muchas veces incluso sin intervención profesional particular".

Stefan Vanistendael


Hoy he querido dedicar este post a la resilencia, que algunos confunden como un proceso romántico e idílico, pero que su análisis científico y social nos permite depurar todo esto, y encontrarnos con un proceso esencial en nuestra experiencia de vida como humanidad.

La resilencia es esa capacidad que tenemos para superar una adversidad grave, y en el proceso sufrir un cambio que nos permite no sólo superarla, sino lograrlo satisfactoriamente y sin quedar con una marca de por vida.

Para poder entenderla bien, voy a traer la definición del padre de este concepto en la psicología moderna, un neurólogo y psiquiatra francés, Boris Cyrulnik que definió este proceso como: "la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma y, sin quedar marcado de por vida, ser feliz".

Este no quedar marcado tiene matices para el mismo Cyrulnik, no significa olvidar, ni la ausencia de cicatrices, más bien que esa marca no dicte o sentencie tu destino.

Este post lo quiero centrar en un tipo de resilencia que es la menos visible, porque cualquiera puede evidenciar su ocurrencia en sucesos catastróficos puntuales, un terremoto, una masacre, un duelo por una pérdida significativa...

Pero, ¿Qué pasa con esa resilencia que sucede como un gotero?, esa capacidd que tenemos que desarrollar para enfrentar las pequeñas tragedias diarias. Esa resilencia de lo cotidiano.

Lejos de ser un experto, me traigo a uno que se encuentra recogido en un libro maravilloso sobre el tema: La resiliencia: resistir y rehacerse. Compilado por Michel Maciaux y publicado por Gedisa Editorial en 2010.

En este libro, en su página 227 el sociólogo y demógrafo belga Stefan Vanistendael, reconocido como uno de los expertos internacionales más importantes en el estudio de la resiliencia, aborda desde un punto de vista científico y sociológico el fenómeno de la resilencia cotidiana. 

Por cierto: En este libro también hay publicaciones de Boris Cyrulnik sobre el tema.

Tejer la vida

Vanistendael se debate en buena parte de su artículo sobre los análisis científicos de la resilencia, y su efecto práctico en la vida diaria. Encontrando que, auque los factores pueden ser parecidos, la personas que viven experiencias de resilencia en la vida cotidiana no la definen igual que los estudios sobre ella.

En todo caso, la presencia de un "Tutor" como define Cyrulnik a esa persona guía que acompaña el proceso de transformación desde el dolor de la experiencia trágica hacia el nuevo punto de partida está presente, al igual que la oportunidad visible, con cierto grado de anhelo, de "tejer la vida" que se puede definir más correctamente como construir una nueva red de experiencia vital, como un punto y coma, en el aquí y ahora.

Todo esto, pasando por un acceso a los recursos mínimos necesarios, tanto materiales como intangibles, para lograr abrir caminos hacia esas posibilidades nuevas de reinvención.

Aunque Vanistendael traza su trabajo sobre procesos de resilencia psicológicos complejos en situaciones límites diarias, su aplicación a nuestras crisis diarias es 100% posible.Porque, es especial prestar atención en la definición personal que damos a ese evento trágico que nos desborda y exige. 

Durante la Tragedia en el Estado Vargas (Venezuela), en el que murieron oficialmente por deslaves e innundaciones unas 5mil personas (extra oficial más de 15 mil). Hablaba con un amigo psicólogo mientras atendíamos, contando cuentos, a niños que habían quedado sin papá ni mamá de golpe, producto de las lluvias, y llenaban un estadio completo de futból. 

"¿Qué terrible es todo esto?" - le alcancé a decir.

"Shauki, esto es puntual, es momentáneo, de aquí todos podrán tener mejor o peor mecanismo de resilencia para salir adelante, necesitarán más o menos apoyo, esta tragedia es grave pero saldrán, si supieras la cantidad de gente que tiene tragedias diarias mucho más graves y no salen". Alcanzó a decirme, y nunca podré olvidarlo.

Desde ese día entendí que cada persona tiene sus propios grandes problemas y tragedias, que existe una resilencia casi invisible y diaria, como si fuera un nado de larga duración.

Esto es lo que Vanistendael y Cyrulnik a veces llaman resiliencia de baja intensidad. Es esa que no recibe aplausos ni sale en los periódicos. Es la madre que cuida a un hijo con enfermedad crónica, el profesional que mantiene la ética en un entorno hostil...

Que cada uno desarrolla formas de tejer la vida, y que lo importante radica en ser copartícipe de la construcción positiva de oportunidades para ese tejer.

Hace no mucho conocí a una colega periodista en Canarias que tenía un solo pulmón, le habían retirado uno por un cáncer agresivo que lograron controlar a tiempo. Su capacidad de resilencia me sorprendió. Tuve una de las mejores charlas de vida con ella, de cómo había decidido ver una oportunidad el tiempo que la vida, y su enfermedad, consideradan para ella. Y cómo se modelaba para, entre tanto dolor y sufrimiento, rescatar la oportunidad de ver lo bueno y ser feliz. "No puedo estar malagradecida, no puedo renegar por nada" me decía.

Sobre los tutores a diario con los que podemos contar, siempre insisto en lo sano y óptimo que es una terapia con un buen psicólogo, pero no todo el mundo lo tiene al alcance, a veces ese tutor que necesitamos es:

  • Un libro que te da respuestas.
  • Un colega que te escuchó sin juzgar.
  • Un ejercicio escrito que viste por Internet.
  • Una mascota con la que conectas.
  • Un kit de emergencia emocional .
  • Una afición que te conecte al "aquí y ahora", como la música.
  • Hasta un café con un extraño que te escucha sin juzgar.

¿Cómo llevas tu el tema de la resilencia?

"



viernes, 21 de febrero de 2025

Olvidar con el corazón


 

Se perdona mientras se ama. 

François de la Rochefoucauld


Comienzo este post con el célebre escritor y moralista francés del siglo XVII, que como casi todo moralista o costumbrista, ha sufrido la suerte de pasar al olvido, en unos tiempos donde los bulos, los zascas y lo impropio se impone.

Esta breve pero contundente frase pertenece a su colección de reflexiones y aforismos sobre la naturaleza humana, el amor y las relaciones interpersonales.

Hoy estaba oyendo un programa en televisión, y estaban entrevistando a unos abuelos sobre su nieta, y el entrevistador preguntó: "¿Y ella parece que no se portó muy bien con ustedes?" , a lo que el abuelo respondió con un gesto corporal, que fue inmediatamente controlado por la abuela con una mano, y una de las frases más hermosas que pueden existir: "Eso fue ya hace tanto tiempo, que no nos acordamos".

Olvidar con el corazón 

¿Qué cosas, no?, que esta frase se oponga tanto a aquella de "puedo perdonar, pero no olvidar". No existe una verdadera paz si el perdón no incluye al olvido. Pero al olvido que parte desde el corazón, desde la aceptación real de que se ha perdonado.

Aquella abuela no estaba evidenciando problemas de memoria, no es la frágil condición actual de su memoria, sino la fortaleza de sus años de experiencia la que estaba hablando. ¿Ya no te acuerdas porque has perdonado?, fue la pregunta que me faltó escucharle al entrevistador.

Recuerda, cada vez que creas que las personas que realmente te quieren no te van a perdonar, que lo imperdonable es alejarte, creyendo que ellos no serán capaces de olvidar con el corazón.


lunes, 13 de enero de 2025

Postal de Reyes en el siglo XXI


Imagen generada en Chat GPT a partir de mi narración.


"L'écriture est la peinture de la voix : plus elle est ressemblante, meilleure elle est" / "La escritura es la pintura de la voz: cuanto más se le parezca, mejor es". Francois Marie Arouet (Voltaire). (Extraído del artículo "écriture" del  dictionnaire de français Littré.)

No entendía esta cita de Voltaire hasta que me tocó vivirla hace unos días, tener esa capacidad de pintar mi voz a través de mis escritos, me resulta tan complejo, pero con este post lo vuelvo a intentar...

Este Día de Reyes cayó lunes, y yo el domingo me levanté bien temprano para ir a hacer cosas de un cuarentón que sale un domingo de casa antes de las 9 de la mañana. Caminando por una vereda del barrio me topé con una estampa digna de darle título a esta entrada, la que para mí es la Postal de Reyes del Siglo XXI.

Evidentemente, por protección de datos, no tomé foto alguna, pero  creo que la impronta que quedó en mi alma es de tal magnitud que puedo reproducirla sin necesidad de píxeles ni frames. Porque aquella imagen fue in crescendo en mi alma, anidándose y enraizándose. Creo que podré narrarla hasta que ya no me quede aliento.

El cuadro

Era un padre, estremadamente flaco, con una delgadez que no proviene de la salud sino de saber lo que es acostarse sin comer. Tenía un bluejeans o como dicen los españoles, unos vaqueros, que tenían goteos de pintura por todas partes en contraste con una descoloración propia del uso, no como un modelo de pasarela de última moda, sino como la remanencia de quién ha pasado horas pintando y ha sufrido el efecto de las sapilcaduras y las horas de trabajo. Pero aquél pantalón lucía asombrosamente entero, limpio, pulcro. Se combinaba con un suéter (pullover) tejido, unicolor, azul, que le cubría de los 14 grados matutinos, la lluvia ligera y el viento. De aquella imagen, la denotación de pobreza la constituía, como siempre e históricamente ha pasado, los zapatos. Unos tenis bastante desgastados, como mordidos por los fieros dientes del tiempo, pero igual de limpios que toda la muda.

De su mano iba una pequeña niña, de no más de 5 años, vestía un suéter rojo que le llegaba a la cintura, usaba unos pantalones blancos envejecidos por el uso y el tiempo, y unos tenis en las mismas condiciones de los de su padre.

La escena 
La cara del padre era la de un hombre sumido y consumido, por la angustia, los pesares y la realidad. Caminaba como si quisiera que alguien o algo se lo llevara, mirada perdida en el horizonte, pena en los hombros, dolor en el alma.

Todo cambió en ese hombre cuando la niña hizo un pequeño tirón de su mano, giró su cabeza y la bajó para verle, y en ese momento le hizo un gesto de aprobación. 

Giraron en la esquina del  café en el que yo iba a entrar, así que aproveché para terminar de hacer mi papel de espía de lo cotidiano, y me senté en una mesa de la terraza del café.

Entraron en una venta de barrio, popularmente conocida como "chinos" en España, por ser normalmente regentada por una pareja de asiáticos (que dan para otra postal). 

El padre salió con una bolsa de papel blanca en la mano en la que no llevaba a la niña, me pareció que apretaba aquello como si fuera una pertenencia de valor. Cosa que confirmé cuando la niña se lo pidió, y él accedió a darle el paquete. Aquella niña lo tomó como si fuera oro, como si sostuviera todo lo que podía desear tener en ese momento.

¿Qué sería aquello?- pensé- ¿Unas galletas?, ¿Un bizcocho?, ¿Algún juguete de plástico barato de aquél lugar?

Algo me impedía seguir pensando, era una lágrima que me corría por la mejilla, ¿Qué me estaba pasando?, no lo sé. 

A la par de aquella lágrima, se me formó un nudo en la garganta. Lo intenté pasar con zumo de naranja, no pude, y el café tampoco hizo efecto. Un nudo de 7 días, una atadura que palpitaba en mi garganta, y que deseaba salir.

¡Tienes que escribirlo!, 
- no puedo-. 
¿Por qué?, 
- no estoy a la altura de dejar plasmado aquello que me erizó la piel, que me retumbó en el alma-

No me resistí más, y hoy 13 de enero. Una fecha importante para mi, decidí plasmarlo aquí. Sin más valoraciones. Si quieren ustedes dejar sus comentarios, bienvenidos son...

Nota: Extraordinariamente Chat GPT me hizo la imagen muy similar a la que pude apreciar, pero no me transmite lo mismo que me hizo sentir la real


 


sábado, 20 de abril de 2024

Caminando hacia el fin de las relaciones de amistad

Foto de: cottonbro studio
 

Todo mi patrimonio son mis amigos. 

Emily Dickinson.


Mi abuelo nunca leyó a Dickinson, tener que trabajar desde que era adolescente no le permitió acceder al privilegio que nos permitió a todos los demás de la familia. Pero eso no lo detuvo para decirme, cuando tenía unos 14 años: "¿Tienes amigos?, cuídalos... los amigos son más importantes que el dinero, cuando yo no tenía dinero, tuve amigos que nunca me abandonaron".

Nunca pensé tenerle envidia a mi abuelo. Pero llegada a esta altura de mi vida, envidio las relaciones que logró construir con esfuerzo, dedicación, confianza y tesón.

Eran otros tiempos, los que él vivió, unos en el que acompañarse y crear lazos eran fundamentales para enfrentar al mundo. 

Luego de la Pandemia del Covid, todo el mundo se empeña, pese a las guerras, en tratar de recuperar su vida social, pero un nuevo informe publicado por el Survey Center on American Life revela un cambio profundo en la naturaleza de las amistades de los estadounidenses. 

"Uno de los cambios más importantes revelados por la Encuesta de Perspectivas Estadounidenses de mayo de 2021 es la disminución de las amistades cercanas. En las últimas tres décadas, los grupos de amistad estadounidenses se han vuelto más pequeños y el número de estadounidenses sin ningún confidente cercano ha aumentado marcadamente".

Y es un cambio que afecta más a los hombres que a las mujeres, "hace treinta años, la mayoría de los hombres (55%) informaron tener al menos seis amigos cercanos. En 2021, esa cifra se ha reducido a la mitad. Un poco más de uno de cada cuatro (27%) de los hombres tienen seis o más amigos cercanos en la actualidad. El 15% de los hombres no tiene ninguna amistad cercana, cinco veces más que en 1990".

En una sociedad que pregona el uso de la tecnología para conectarnos con otros, se está produciendo justo el efecto contrario, pero, ¿Por qué?

Una posibilidad mezcla dos tendencias de los últimos años, por un lado, la facilidad que nos está generando la tecnología para resolver practicamente todas las necesidades sin tener que depender de los demás, ya no es necesario tener amigos para conseguir resolver problemas cotidianos. Ni siquiera debemos conocer a alguien para preguntar por una dirección, ¡tenemos a Google Maps!

Po otra parte, está la forma cada vez más individual de las experiencias de entretenimiento y disfrute. Pasamos más tiempo recibiendo interacción con los aparatos y la tecnología que con las otras personas de carne y hueso. 

Esto ha afectado radicalmente las habilidades sociales de los más jóvenes, a quienes les cuesta hoy en día mucho más establecer relaciones, resolver conflictos con otros, y cualquier reto social, que entender sobre programación Inteligencia Artificial, o robótica.

Vemos a jóvenes que resuelven sus interacciones de una forma poco común, en especial a la hora de comunicarse, si se encuentran detrás de móviles u ordenadores se sienten sumamente en confianza, pero en cuanto entran en relaciones, cara a cara, suelen evitar las miradas, centrase en discursos tipo monólogos, y escuchar muy poco al otro, lo menos posible. 

Atrás van quedando las largas horas de charla en los porches, en las aceras, en coches, o parques, para ser sustituídas por chats, mensajes de audio, o streaming. 

Lamentablemente pareciera que el mismo hombre avanza sin pausa contra su propia naturaleza, la de ser social.

En este post:

Men’s Social Circles are Shrinking


   


lunes, 8 de enero de 2024

Confianza es confiar con esperaza

Foto de: Savvas Stavrinos
 

Es la confianza mutua, más que el interés mutuo, la que mantiene unidos los grupos humanos

H. L. Mencken


Hace un tiempo tuve esta conversación con alguien:

"... Mira, ves... allí está, tu te mataste ayudando a esta persona, hiciste de todo por ella, y ahora que le va bien, ¿te ha llamado?, ¿siquiera te ha agradecido?"

Yo: "No me ha llamado, ni espero que lo haga, lo que hice por esa persona lo hice porque tuve confianza, y aún la tengo"...

"No te entiendo, la verdad, ¿cómo puedes confiar en alguien que no es capaz de agradecerte?

La confianza es tuya

Según el diccionario de la Real Academia Española, la confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Por consiguiente, la confianza no es responsabilidad de la otra persona, es algo que le pertenece al que la produce.

Tu tienes confianza, porque esperas firmemente que otro actúe de "buena fe" en la relación que mantienes con el/ella.

De allí la celebre frase de "hacer bien, sin esperar nada a cambio", porque no actúas por interés, tu haces las cosas porque confías.

Se podría decir que cofianza es confiar con esperanza, y sobre la esperanza ya hablamos en este otro post

Sin la confianza no podríamos establecer esos lazos que nos hacen humanidad, comunidad, sociedad.

Y por supuesto, no puedes lograr tener confianza con otros, si no eres capaz de tenerla sobre ti mismo, ten seguridad y firmeza de que vas a ser capaz de ser mejor, y lograr lo que te propones. 

Que este 2024 sea un año cargado de momentos de confianza con todos los tuyos.