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sábado, 23 de diciembre de 2023

El mejor regalo en estas fechas es no perder la esperanza

Estatuilla romana del Siglo I d.C. de la Diosa Spes. National Museums Liverpool. 


No nos mintamos, ha sido un gran año de mierda. Puede usted maquillarlo como quiera, pero con el mundo "patas para arriba", millones de desplazados, asesinados, acosados y violentados, no hay una forma agradable de recordar al 2023.

A lo mejor, si se mira sólo desde el ámbito personal, puede ser que alguno pueda ponerle color a este año, pero tiene que ser lo suficientemente egoista, o tonto, para no levantar la cabeza y restarse razones para celebrar.

De allí que el mejor regalo que podremos darnos este año es el no perder la esperanza.

¿De dónde viene esperanza?

Esperanza tiene su raíz en sperare y en spatha (Latín), que a su vez viene de la raíz proto-indoeuropea Spe, que se usaba para referirse a aquello que se expande o alarga, y a tener éxito. Y sí, a la espada, porque es el metal que se alarga.

La Diosa romana relacionada a la esperanza, se llamaba Spes.

A su vez, esta palabra está vinculada la raíz al griego spathe, y en el germánico a spat (pala laminada).

Podemos imaginar que los griegos y romanos antiguos vinculaba el sperare con alargar o prolongar la ocurrencia de un hecho, con la convicción de que sucedería.

No es raro que los griegos vieran en la imagen de una mujer que mira al cielo, con una cornuscopia llena de flores en las manos, a la Diosa Elpis, la garante de la esperanza. 

Los romanos, por su parte, vieron en una mujer de brazos abiertos, sentada o de pie con una de las manos normalmente mostrando la palma y con su respectiva toga, a veces también portando una cornuscopia en uno de sus brazos. 

Lo que nos da la clave de que en el ideario, esperanza y abundancia eran conceptos vinculados, tanto para los griegos como para los romanos. 

La cuestión es que la esperanza se encontró en una encrucijada cuando el hombre comenzó a vaciarla de acción.

Porque hasta ahora, hemos visto que era importante saber que ocurriría el hecho, para que la esperanza pudiera existir. No tendrías esperanzas de que la paz, el dinero, la salud llegaran, si no trabajaras para que esto pase.

Pero el hombre dicidió vaciar la esperanza de cualquier tipo de acción, y llenarla de contemplación. "esperar, por esperar de que algo sucederá", "ten esperanza, no serás abandonado".

El hombre actual está justamente anclado en este punto. En esperar por esperar. 

Por eso, el mejor regalo que nos podemos dar en estas fechas es no perder la esperanza, esa real, esa que espera que algo suceda porque trabajamos activamente para ello.

A tener esperanza en la Paz, en el amor, y en un mejor porvenir.


En este post:

Elpis

Carlos Javier González Serrano

Esperanza

Raíces Proto-Indoeuropeas



martes, 7 de noviembre de 2023

Tengamos una idea sobre la realidad

 La única verdad es la realidad.

Aristóteles


Foto de: Ekaterina Mitkina


Llevo días pensando sobre la verdad y la realidad. En estos días escuchando algunas reflexiones de Carrot Adventure  volvió a mi cabeza aquella frase que se le atribuye al Filósofo griego y discípulo de Platón, y con la cuál comienzo este post. 

Fue Aristóteles un fiel ejemplo de sus propias ideas, pues abandonó la corriente de la Academia de Platón para caminar su propio sendero, lo que no sólo signó toda su vida y obra, convirtiéndolo en padre del Método Científico, sino que su legado influye, aún hoy, a muchos filósofos y científicos. Fue un hombre capaz de saber de muchas cosas, casi todas las posibles para su época, y saberlas bien. Vamos, toda una envidia, como dice David Deutsch en su libro sobre La Estructura de la Realidad (Anagrama, 1999).

Es este mismo autor, Deutsch, quien se atreve a abrir la Caja de Pandora sobre una revisión de la teoría sobre la estructura de la realidad, y no le resulta nada sencillo abrir la puerta a la luz de lo que, muchos, damos por sentado cuando salimos a la calle a caminar.

¿Qué es la realidad?

Podemos afirmar, como lo hizo Aristóteles, que la única verdad es la realidad, si consideramos a la realidad sólo como el mundo físico. Hasta allí, pudiéramos acordar que hemos llegado a un buen puerto... pero lamentablemente, no, no es así.

Es tan sencillo, como considerar que si Aristóteles tuviera la oportunidad de usar los medios actuales de investigación científica, seguramente se replantearía su propia frase. Porque la realidad no es algo que todos percibamos por igual.

No todos tenemos los sentidos igual de agudizados, no todas las mentes procesan la información igual. Es más, no todos tenemos los mismos intereses, lo que media en la forma en que damos valor a la información que nutre nuestra percepción de una "realidad"

Como apasionado de la semiótica, me voy a ir a un lugar seguro, y traeré a Charles Sanders Peirce para hablar sobre cómo decodificamos esa realidad. Parafraseando a Peirce, existe un objeto o un sujeto que es "tal cuál como es, en su forma positiva" y sin referencia a nada más... luego, existe ese objeto referenciado a través de "cualidades, apariencias o posibilidades" (signos) y posteriormente, una relación en ambas vías con la interpretación de unos terceros sobre los mismos.

Hasta donde hemos podido avanzar en nuestros estudios sobre la forma en que percibimos la realidad, nuestro cerebro media y procesa en diferentes niveles la información, pero previamente nuestros sentidos ya han mediado con ella, y esa mediación proviene de una serie de instrucciones previas que ya les ha dado nuestro propio cerebro, basado en nuestras experiencias vitales.

Piense en una persona que le tiene miedo a volar, pero nunca ha volado. La primera vez que suba a un avión (sin mediación terapéutica) estará con sus sentidos mucho más agudizados para percibir los ruidos del motor, las vibraciones del suelo del avión, o los movimientos "aparentemente bruscos" que den cualquier información para validar sus miedos. "¡Era verdad, era verdad, volar te puede matar!" 

Pero es muy probable que esa misma persona, u otra, fume dos o tres cajas de cigarrillos al día, sin tener sus sentidos tan predispuestos ante el peligro real (mucho más real) de morir por los efectos nocivos del cigarro.

De allí, que la percepción de nuestra realidad ya está mediada y condicionada por nuestras experiencias previas, y por nuestros valores, creencias, y un sin fin de aristas muy complejas que forman el entrelazado de la funcionalidad de nuestra mente. 

Partiendo de este punto, podemos atrevernos a decir que la mente construye la realidad, y la realidad da forma a la mente, en una relación que: "...Y si es que nos vemos obligados a utilizar lenguaje metafórico, dejemos que la metáfora sea ésta: la mente y el mundo construyen conjuntamente la mente y el mundo (o, haciendo la metáfora más hegeliana, el Universo construye el Universo- desempeñando nuestras mentes (colectivamente) un especial papel en la construcción." Hilary Putnam. (1988). Razón, verdad e historia. Madrid: Tecnos.

De allí que, nuestras ideas, en especial, aquellas que pueden lograr coincidir con las ideas de los demás, en esa relación simbólica interpretada por Peirce, sean capaces de modificar y construir nuevas realidades. Ya sean virtuales, o físicas.

Las ideas construyen realidades

Hoy colocaba este ejemplo en una amena conversación con una persona muy talentosa y curiosa, hablábamos sobre las estreamers femeninas famosas (realizadoras de transmisiones en directo), y la tendencia a la hipersexualización de su imagen personal como gancho para el incremento de sus audiencias. 

Saltando el evidente discurso machista, que mueve a una buena cantidad de público joven masculino a ver las transmisiones de estas jóvenes, aunque no sea admitido, menos en este momento. Hay en el fondo una construcción de una nueva realidad, en la que todos los que usamos las transmisiones en directo hemos acordado un cannon nuevo de éxito social. Y ese cannon es evidente, basta con repasar fotográfica y discursivamente a todas las estreamers famosas del momento.

¿Eso quiere decir que si una chica muy distinta desea ser una streamer famosa, está destinada al fracaso? 

No se puede afirmar ni negar, porque la misma idea de fracaso o éxito, que parece muy real, puede ser absolutamente relativa, ya que va a depender del grado de satisfacción de la chica que transmite el contenido, del número de su audiencia, de la temática, y de la reacción de su comunidad a la forma en que hace su contenido. Lo que en definitiva, es la construcción de una realidad, paralela, alejada de la realidad popular, pero que no deja de ser real.

Y si el cannon llegara a cambiar, en una sociedad, esta sociedad tan líquida como la definía Zygmunt Bauman, es muy probable que esta chica que no aparenta obstentar un éxito real, se convierta, de la noche a la mañana, en tendencia para el colectivo. 


En este post:

La estructura de la realidad. David Deutsch

Aristóteles: el filósofo que conoció todo

El Signo según Charles Sanders Peirce

La búsqueda de la realidad o de la verdad: una aproximación a partir de la teoría sociológica 





 

  

miércoles, 17 de febrero de 2021

Solos frente al peligro: Tercer Episodio - La levedad del ser y el peso de las palabras





Hola, nuestro tercer episodio está dedicado al peso de las palabras y la levedad del ser. Hablamos de Milan Kundera, y nos acercamos musicalmente a Juan Luis Guerra. Espero les guste, y nos dejen sus comentarios tanto en este blog como por las redes sociales

En este audio:

Las canciones de fondo son de:

You + Me de JakeBCMusic @jakebcmusic en Instagram

Banana de popstylemusic.com

El tema musical es:

Juan Luis Guerra
El Niágara en Bicicleta

martes, 6 de octubre de 2020

Normalicemos el sentido común

 

Estatua de Cicerón. Cuenta la historia que este filósofo y político romano participó en unos hechos en los que se vio obligado a confrontar al filósofo Catilina, se le atribuye en tal duelo el uso del "Seny" o sentido común en su máxima expresión. No será la única vez vinculado a este concepto, en su tercera paradoja hace un ejercicio abstracto sobre el mismo y la relación entre los pecados y las cosas bien hechas.   

El sentido común no es nada común

Voltaire


Si hacemos un análisis muy superficial de la historia del ser humano sobre este planeta nos daremos cuenta que nos hemos venido a menos. No hay que ser un gran experto para notar, que si bien la prodigiosa velocidad con que nuestro cerebro produce técnicas novedosas para manejar su entorno es un motor que no se estanca, no va al mismo ritmo nuestra relación emocional, reflexiva, y si se quiere filosófica con nuestro alrededor. Sensus communis significaba para los romanos, además de sentido común, humildad, sensibilidad. (Diccionario Filosófico, Torre de Babel) Un concepto que tenía un valor inconmensurable para ellos en su época, pero que en la actualidad se ha devaluado por completo. 

Es tal su depreciación, que cuando pensamos en sentido común recurrimos a Voltaire, y su célebre pero triste frase con la que comienza este post. Ya en la época del filósofo francés, mediados del Siglo XVIII, la palabra había perdido no sólo valor, sino significado.

¿Dónde hemos dejado el sentido común?

Mi primer apasionado acercamiento con el concepto no se lo debo a un gran hombre famoso o adinerado, más bien a un humilde vendedor de alfombras y ropa deportiva, que veía con estupor como profesionales con los que interactuaba estaban cruzando con facilidad el campo florido del ingenio hacia el desierto de la estupidez. 

En aquél momento cuando me citó por primera vez a Voltaire para referirse a un sin sentido, entendí que para nosotros el sentido común ahora "sólo significa el buen sentido; la razón tosca, sin pulir, primera noción de las cosas ordinarias, estado intermedio entre la estupidez y el ingenio".(Diccionario Filosófico, Torre de Babel) .

Si le hemos rebajado la concentración al concepto del sentido común es por algo. Es como cuando el niño no ha aprendido a gatear bien, y es imposible pedirle que camine de forma correcta. 

¿Dónde han quedado nuestras humildad y sensibilidad? 

Creo que hemos decidido encerrarlas porque en los procesos tan complejos que vivimos no hay tiempo para incluirles. Pero somos nosotros mismos los creadores de estos procesos. 

Lo extraordinario del sentido común es que hace que las cosas caigan por su propio peso. Cuando somos capaces de utilizarle en su máxima expresión, que incluye la definición romana, hace que las cosas que creamos encajen con nuestro entorno a la perfección, una perfección placentera, saludable, natural y bella. 

Si aplicáramos el tamiz del sentido común, más de la mitad de los gobernantes actuales del mundo deberían dejar sus puestos por no estar capacitados para el ejercicio de tal responsabilidad al ritmo en que la humanidad les necesita.

Igual pasa con otras situaciones y momentos de nuestra vida, en las que el sentido común sería una herramienta poderosa para clarificar que es lo que mejor conviene.

¿Crees que el sentido común te puede ser útil en tu vida?  


lunes, 13 de abril de 2020

Lavarse las manos, bien, ¡muy bien!

Hermosa obra de Jan Lievens, "Pilato lavándose las manos", h.1625.

Índice o indicio

Ha pasado tiempo ya desde que publiqué mi último post. Y muchos me han preguntado ¿No hay nada que decir en estos tiempos de Pandemia, virus, frustración y pánico?, y yo respondo de forma inmediata: Dos cosas, lávate bien las manos y quédate en casa.

¿Nada más?- y ¿Qué más quieres?, no hay soluciones mágicas, esas sólo están en nuestra imaginación. Y mientras ideamos cómo vencer el caos, lo mejor es hacer lo que como especie, naturalmente sabemos hacer, refugiarnos.

A veces me río de aquellos que, antes de todo esto, levantaban la bandera de "volver a los orígenes" distorsionando el mensaje para criticar al Desarrollo. Bueno, ¿Qué mejor regreso que volver a nuestros instintos más primigenios?, < Comer, Dormir, Refugiarnos, Reproducirnos, y Crear >.

Es evidente que la respuesta no es volver a nuestros orígenes, sino construir un mejor mañana cada día, sabiendo de dónde venimos.

Lávate las manos

...(pero que tu mano izquierda no vea lo que hace la derecha. Mateo 6:3).

La mejor medida ante el virus es la de lavarse las manos, sin duda que todos somos expertos en esto, y si no, está el video que sale en las redes cada cinco segundos con la pintura negra y los guantes, y que nos enseña a cómo restregar nuestras palmas.

Pero hay algunos que se están volviendo expertos, o a lo mejor ya lo eran, en esto de lavarse las manos ante la adversidad.

"Yo me lavo las manos" "Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: 'Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis'". (Mateo 27:24).
Y no, no me refiero a los políticos. Ellos tienen todos (no importa el país, ni el año en que lea esto) una maestría en frotarse los dedos (ya sea por codicia, o por escapar del tumulto).

Me refiero a los de a pié. ¿Cómo?, seguro se estará preguntando. ¿Qué me vienes a decir? Sí, hay cientos o miles que se saben lavar muy bien las manos frente a la adversidad. Como aquellos que van en dos coches separados al mercado a comprar cerveza, se hablan en la cola de muchos que necesitan repostar alimentos en sus casas, dejan pasar a mayores "porque son prioridad",  pero luego salen sólo con cerveza y se suben a sus coches. Vamos, mejor lavada de manos, la de Pilato.

"Nadie se va a enterar si me monto "el picoteo" con el vecino en la terraza del edificio, total ni música tenemos. Y es que esto del confinamiento es << Inaguantable >>", No sé cómo medir lo inaguantable, pero en la escala, perder a un ser querido sano por un virus, sin poder despedirse, ni hablar con él antes de morir, entra en el tope. Y todo lo demás son excusas para... lavarse las manos.

"¿Qué hago con los críos en casa? (pregunta desde el minuto 0), ¡esto es inaguantable, dales las tablets!", y allí van los niños todo el día con la cara pegada a la tableta... No soy padre, espero serlo, pero cuando lo sea espero también estar 100% listo para disfrutar a plenitud de mis hijos y  tener un plan para que nunca sean una carga. El confinamiento es un tiempo de oro para disfrutarlos, y cualquier otra cosa es... lavarse las manos.

"Me metí en las redes sociales desde la mañana, y compartí cuánto link vi sobre el virus. TODO, hay que decirlo TODO, con eso ya he hecho bastante por todo esto". No hay mucho más que agregar, ¡denle la toalla!

"Vi a alguien salir de casa, y le grité con todo lo que podía. Soy la policía del barrio, alguien tiene que traer la ley y el orden. Y al médico ese del primero, ya le dejé un ultimatum, 48 hora para irse del pueblo". (splash, spalsh, splash).

Pero por un segundo, allí en el balcón, en la inmensidad de la ventana, en la plenitud del color marrón de la taza de café, hay una voz que te dice: "Sé que puedo hacer más en todo esto".

¿Y qué tal si dejamos de lavarnos las manos?- como Pilato.

 Y empezamos a escuchar nuestro propio silencio, a oír lo que pareciera no tener voz, nuestra casa, nuestro entorno. Y a encontrar ese lugar justo en el que seremos más útiles y felices, (como lo han hecho algunos futbolistas, que ahora cocinan).

El mejor ejemplo es el de los músicos. Ellos sí que saben escuchar y llevar los tiempos. Entienden que con su maestría pueden hacer lo que mejor saben hacer, poner música a la vida, darle poesía a la humanidad para enfrentar la calamidad. (Sí, como los del Titanic, ya, ya, ya...) No hay profesión más útil durante esta pandemia, después de los médicos, que los músicos.

No tenemos que hacer grandes cosas, yo por ejemplo hice hoy lo que creo que mejor se me da en mi poco tiempo libre, escribirte en este blog y dejar de lavarme las manos (sólo por esté post).

¿Quieres contarme tu historia?, ¿Se te ocurren más lavadas de manos? O entró en ti el alma "millennials" del resentimiento por mis alegatos. Adelante, ¡hablemos!









miércoles, 4 de abril de 2018

Shinrin-yoku: Baños de bosque en Barcelona




En este siglo tan complejo, hay ciudades, como Barcelona, que tienen la fortuna de estar rodeadas de costas y bosques a pocos minutos de sus centros urbanos. Esto puede ser motivo de envidia.

Las tendencias sobre calidad de vida han estado girando la mirada hacia la salud integral, que incluye al hombre y su entorno. Y en los últimos años han asumido la hipótesis de considerar a las urbes como generadoras de insatisfacciones y enfermedades. Como lo señaló la publicación del trabajo de investigación del doctor Philip Awadalla del Instituto de Investigación del Cáncer en Ontario (Canadá) en la revista Natura, que reseña La Vanguardia.

El Mindfulness, y otras filosofías orientadas hacia recuperar la salud integral del ser humano cada vez más incluyen al entorno como elemento determinante para completar los procesos de renovación y sanación.

Una de estas filosofías, la conocida Shinrin-yoku está volviendo a recuperar importancia en Europa, estos últimos meses. Aunque es una técnica que se viene utilizando desde la década de 1980.

El Shinrin-yoku tiene sus orígenes en Japón, es una filosofía que centra su actividad en el entorno, y parte de la idea de que el bosque es un espacio que conduce naturalmente a una vida más saludable.

Cuidado de confundirse, nada tiene que ver con andar besando árboles. Es más profundo que este simbólico gesto. Parte del principio de la unión de la parte (hombre) y el todo (bosque). Si una parte no está “bien” el “todo” propiciará que sane.

Pertenece a una rama de la medicina preventiva, y es una poderosa terapia alternativa contra el estrés, los trastornos emocionales, y otras dolencias principalmente con base anímica.

Literalmente Shinrin-Yoku significa baño de bosque, y es la mejor manera de liberar las toxinas del entorno de las urbes, y permitir al cuerpo (como parte) recuperar de forma natural el equilibrio con el todo, representado por la naturaleza.

Barcelona tiene numerosos parques con bosques cercanos, como: Parque Periurbano de Collcerola, Parque agrario del Bajo Llobregat, Parc de la Ciudadella, Parc del Guinardó, El Parc del Turó del Putxet, Parc de l'Oreneta, en el que se hace sencillo implementar esta práctica.

Guías para practicar Shinrin-Yoku


Para no confundirse, y terminar haciendo cualquier cosa menos Shinrin-Yoku, lo mejor es seguir una guía. Y el mundo editorial en español nos ofrece varias opciones.

La mejor recomendada, por ser la de más reciente publicación, fácil consulta, y tratarse de una guía escrita por una periodista especializada en el tema, es Shinrin-Yoku: Sumergirse en el bosque, de Annette Lavrijsen, publicada por Los Libros del Lince, y que se puede conseguir en cualquier librería de Barcelona, o por Amazon.

En ella, la autora facilita las claves para una práctica sencilla del Shinrin-Yoku en Occidente, y sus beneficios. Es un libro de fácil lectura, y un atajo perfecto para comenzar inmediatamente a incluir esta tendencia en la lista de actividades saludables que realizamos.

Casualmente la autora del libro estará visitando Barcelona estos próximos días: 4, 5 y 6 de abril, con suerte se puede aprovechar alguna actividad, firma de ejemplares o sorteo que organice la editorial que publica su libro. La cuenta en Twitter de la editorial es @LinceEdic.  



lunes, 11 de julio de 2016

El rincón desde donde escribo



Hace unos años, exactamente el 15 de noviembre de 2007 comencé este blog, un proyecto que nació a la par de Radio AYRE digital de mi amigo Daniel Santos, ambos eran proyectos de espacios para escribir entradas de aquellas cosas que nos llamaban la atención y no nos publicaban los medios en los que trabajábamos, y para tener una emisora de radio digital online gratuita, como un juego a emprender algo propio.

Ambos proyectos mutaron, AYRE Venezuela ha crecido con Daniel y ahora es un proyecto poderoso de noticias y mantiene fiel su formato de radio digital con la incorporación de señal de vídeo en vivo y un carácter informativo.

Este blog se ha vuelto un espacio más íntimo para hacer lo que tanto me gusta y mi día a día me lo impide, pensar y escribir.

¿ Por qué escribo?  
Hay cosas del mundo que no logro comprender, y escribir es un proceso digestivo, mientras lo hago voy digiriendo aquello y le saco provecho, siempre con una visión constructiva de la vida. Manteniendo claro mi objetivo de ofrecer herramientas para que todos, incluyéndome, mejoremos nuestra calidad de vida.

Aquí en este espacio, como autor me diluyo y me difumino entre la realidad que narro, no hay un punto para separar el espacio en el que comienza lo externo y lo interno, porque al final la realidad del mundo es un poco un acuerdo colectivo de lo que vemos desde adentro de nosotros.

En este blog me impulsa desde hace unos 9 años lo que soy, puramente mi esencia, y como siempre he dicho a mis alumnos, la única forma de ser verdaderos comunicadores exitosos es identificando aquello que te motiva a comunicar. Porque por más tropiezos, amenazas, golpes, y obstáculos que te encuentres, siempre seguirás comunicando con pasión.

Y la pasión debe ser una dosis justa en cada una de las cosas que hacemos.

Escribo para compartir, para que el que me lee, como ha sido hasta ahora, se sienta identificado y me escriba, acordemos o desacordemos con respeto, inteligencia y tacto.

Porque somos personas y el don de ser educados y reflexionar sobre lo que hacemos es, hasta ahora, exclusivo de nuestra especie. Aunque no dudo que existan animales en el planeta que puedan reflexionar, y seguramente mejor que algunos humanos, lo que pasa es que no lo sabemos.

Escribo este post como presentación de este espacio, que sirva como un letrero de esos que colocan en los Parques Naturales, para advertir a quienes llegan por primera vez, que lo que se conseguirán aquí dista de lo que seguramente esperaban.
¡Bienvenidos sean todos!
    

martes, 12 de abril de 2016

El compromiso de la felicidad




Son muchas las formas de ser feliz, o de creer serlo, y animarse a invocar a los cuatro vientos la felicidad para otros, con caminos decorados por libros, esencias, consejos y rituales que, cual alquimia, vuelven lo amargo en dulce.

Hay personas que encuentran placer en la búsqueda hacia la felicidad, y otros que afirman que se es feliz cuando se hace lo que realmente “place”. Y si de las vías hacia la felicidad habláramos no terminaría este post.

De todos los caminos me veo atraído por el más sencillo, y no el más simple, que reconoce a la felicidad como una opción o modo, y no una acción.

Pero este camino encierra un compromiso, un pacto consigo mismo.

De la envidia y la felicidad
Para mí no hay forma de volverse feliz, no hay camino. Se es feliz y ya, o no se es. Y es una clara elección en la vida que se puede aplicar para todo.

Hay personas que son felices con sus empleos y otras no, de ellas las hay felices con lo que hacen aunque no sea lo que les apasiona (aunque pocas) y la mayoría felices con lo que siempre han querido hacer. Y hay quienes infelices con sus dones, hacen las cosas para las que nacieron de forma infeliz.

La ignorancia te hace feliz
Sin duda que una forma magistral de ser feliz es a través de la ignorancia, pues el desconocer sobre un tema te exime de cualquier preocupación, así pues es feliz el niño que desconoce la pobreza de su hogar, como lo es el que desconoce el peso que representa la riqueza en el suyo.

¿Entonces el conocimiento es infeliz?, si conoces para ser feliz, no. Hay quien elige ser infeliz hasta cuando aprende. Y aprende desde el dolor, cree que el conocimiento es un peso, y conlleva sufrimiento. Hay sociedades completas montadas sobre este argumento. Inserte usted los ejemplos.

Sobre el dolor del conocimiento ya se ven luces en El nombre de la rosa de Umberto Eco.

El peligro que se corre cuando la felicidad proviene de la ignorancia, por encima de cualquier otro camino para conseguirla, es que te invita a ser un sujeto manipulable, que lejos de tener una crítica posición sobre ciertos temas que te hagan feliz; te hacen ser feliz, mientras otros deciden tu suerte.

Muchos murieron de hambre en la edad media, felices porque iban al encuentro con Dios, desconociendo que morían porque había manos humanas detrás decidiendo lo que debía pasar en sus vidas.

Muchos mueren hoy, en la feliz ignorancia del placer de malgastar su tiempo de vida disfrutando del entretenimiento que les permite la tecnología, y un mundo efectista, mientras otros deciden qué hacer con sus vidas.  

viernes, 14 de noviembre de 2014

El desgaste del deseo…

El deseo desgasta


Las cosas que hemos inventado para facilitar nuestra vida se desgastan con el tiempo, en una curva que todos bien conocemos. ¡Es la naturaleza de la vida! aseguramos, tenemos que nacer, crecer, reproducirnos y morir; y así pasa con todas las cosas que creamos.

Seguramente, ustedes que leen han sido expertos en esto de la curva de la vida, nuestro trabajo y nuestra existencia se rigen por ella. Y como ustedes bien saben lo ideal es prolongar en el tiempo aquel instante en el que nuestra curva de existencia se encuentra en el momento más espléndido, porque luego de ello viene la depreciación, comenzamos a decaer, entramos en caos, se aproxima la desaparición.

Hay quienes, no teniendo la capacidad de saber cuando es su momento más espléndido, prefieren vivir la vida al máximo, consumiéndose como un cometa. Otros tienen esa habilidad de planificarse, y logran hasta calcular el momento de su fin.

Pero ninguno toma en cuenta un factor importante que afecta el tiempo de la existencia misma de las cosas. Es el deseo.

Claro, no lo vemos porque forma parte de nosotros, es la enfermedad que no queremos saber que existe. Pero que tarde o temprano nos consume.

El deseo corroe, deseamos sin parar y eso desvanece las cosas… Deseamos tener carro, tener casa, tener cosas, sin pensar en las consecuencias de lo que deseamos.

El problema es que el efecto del deseo individual es para todos. Deseamos tener cosas que nos simplifiquen la vida a costa del desgaste del Planeta, deseamos cosas del prójimo a costa de su propia felicidad.

El deseo desintegra todo a  su paso, lo añeja y vuelve polvo. Es por ello que textos sagrados en la mayoría de las religiones lo condenan. Porque el deseo es el camino más próximo a la extinción.

El deseo, ese que usted posee, de alcanzar cosas, a lo mejor lo ve sanamente porque no ha perjudicado a nadie, pero lo que usted no sabe es que le ha empezado a oxidar el alma, la mente, secándolo como una pasa, como una ciruela confitada.

Usted dirá, entonces ¿qué sentido tiene la vida sin deseo?, ese es un buen punto de partida para darle otro sentido a su vida, por ejemplo una existencia de servicio, o de contemplación del mundo. Existen cientos de caminos menos desgastantes que el del deseo.

El deseo es tan penetrante que, seguramente cuando a usted le preguntan quién es, responde desde sus deseos y no desde sus cimientos.

¿Quién es usted?, un reconocido abogado, un exitoso médico, un multimillonario empresario, un poderoso político. ¿Seguro?

El deseo recorta el tiempo de nuestra existencia, porque nos consume, como consume a las cosas.


Deseé una casa aunque para ello tuviese que dejar sin techo a cientos, deseé comer lo que estaba en el plato de otro aunque para ello tuviese que levantarlo y dejarlo sin comer, deseé tener un carro aunque para ello tuviera que contaminar el aire de nuestros hijos, deseé tener poder aunque para ello tuviera que pisarte…

martes, 18 de marzo de 2014

El arte del desprendimiento

Foto galería de la gente con sus posesiones. Autor: Huang Qingjun.


Hoy llegué a comprar una empanada (pastel) y pedí de carne molida - un señor que seguía en la cola pidió una igual y le dijeron "ya no quedan", el señor preguntó si no salían más, ya que no podía comer queso, entonces no tardé en decirle a la señora "dele la mía de carne molida y póngame de queso"... fue medio minuto de silencio muy largo, el señor me miraba atónito y cuando pudo hablar sólo alcanzó a decir: "no tienes por qué molestarte, gracias", le dije: "para mi no es molestia". 

Gula de los sentidos

Estamos amarrados a uno de nuestros peores pecados, el de la gula. No por la comida, sino por satisfacer a nuestros insaciables sentidos con cosas y más cosas. Bajo el principio de "todo debe ser mío, lo merezco".

Hay aún más valientes entre los arriesgados a justificar esta gula perversa, que se atreven a decir que es una ley del Universo el hecho de merecer todo por ser los hijos predilectos de Dios en su creación. Algunos se inspiran en una mala revisión de los fundamentos del Thao ó de Leyes Universales como la de la atracción.

Realmente no entendemos los hilos que mueven el Universo, para suerte de éste, esa incomprensión nos aproxima de forma errada a él y los beneficios de estar contenidos en su jarra infinita.

No nos merecemos todo

Es mentira, NO nos merecemos todo, aunque seamos la creación predilecta de Dios, porque nos hizo con voluntad y amor, no nos da mérito para apoderarnos de todo. Realmente no somos dueños de nada.

Les coloco el siguiente ejemplo: Luis TIENE carro, casa, muebles caros, su PS4, dos PC y Wifi,  esposa, un hijo y un perro. Sería una lista que pudiéramos hacer, y que como el fotógrafo dueño de la imagen de este post, podríamos atrevernos a fotografiar con exactitud.

Realmente nada de lo que Luis enumera como suyo, lo es. Cuando Luis muera el que creía que era su carro, pasará a ser de otro, su casa será vendida, alquilada o demolida. Sus caros muebles serán reconvertidos en otros o pasarán a un basurero. Su PS4 seguramente será obsoleto y estará en la basura. Sus PC las habrán usado sus hijos, en el mejor caso, y luego terminarán desarmadas o como desperdicio. Su esposa, al ser vista como una posesión, de seguro que duraría muy poco con él, y más por el miedo que por decisión propia. Su hijo seguro crecerá, se irá de casa y fundará su hogar, siguiendo el ejemplo de su padre, abandonándolo para conseguir sus propias cosas. Al final del camino tal vez el perro de Luis, su verdadero buen amigo, le lloré en su ausencia y muera de tristeza a su lado, si no es regalado o dejado en el abandono.

Esta pequeña historia revela que no somos dueños de absolutamente nada en el Universo, más que de nuestra propia alma y voluntad. Y es allí donde radica el secreto de todo.

Nuestra voluntad y alma nos permiten expresarnos en el mundo, y ver y hacer la vida de una forma. Cuando nuestra alma lucha con su voluntad por algo, cualquier cosa que se desee, el Universo premia ese sacrificio con la obtención de lo anhelado. Esto es una regla universal, simple y pura.

Pero esta lucha implica el sacrificio. Tenemos que desprendernos dolorosamente del pasado, soltar las ataduras de lo imposible o lo que no fue, para poder conseguir lo que anhelamos.

Convivir en el Universo

Cada filosofía tiene su acercamiento para llevar a las personas a la comprensión de su posición adentro del Universo y el conocimiento de las herramientas para atraer cosas formidables a su vida. Así pues, los Católicos hablan de la caridad, los Judíos del ayuno y el ayudar a sus hermanos, los Musulmanes del sacrificio, los taoístas del camino, los budistas de la paz, los masones de las leyes  universales de la construcción, entre otros.

Nuestra sociedad nos exige, demanda a gritos, aprender a sacrificarnos con piedad y devoción para que otros, nuestros hermanos, disfruten de beneficios. Ese sacrificio no debe esperar nada a cambio, pero sin duda es un paso constante hacia el desprendimiento que acerca de forma contundente a nuestras vidas las cosas que anhelamos.

Por mi parte disfruté de una sabrosa y jugosa empanada de queso, con la satisfacción de saber que alguien más comió gracias a mi sacrificio.














  

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cuándo mueres?


Un día de furia. Michael Duglas.

Con el título pudiera pensarse que se trata de cualquier aplicativo que te indica el momento en que la pelona te viene a buscar. No es un aplicativo y tampoco tiene que ver con la pelona real, pero hay muertos en vida caminando, como decía San Agustín.

Mueres cuando…

Te levantas cada día pendiente de ver que está haciendo otro y cómo amargar su vida.

Piensas tener siempre la razón y saber que lo que piensas es lo correcto, lo justo y lo mejor.

Vives atribuyéndole la responsabilidad de lo mal que te va a otro, regando culpa por donde pasas en vez de demostrar lo que puedes hacer.

Intentas siempre ser más… fuerte, hábil, “vivo”, rápido, porque el mundo está hecho para el que es superior en todo.

Tienes poder y amedrentas a otros con ello.

Sólo te importa tu espacio, porque todo lo que consideras erradamente tuyo es lo que te duele, tu esposa, tu familia, tus cosas…

Alimentas tu ego con cosas tan superficiales que tu vida parece un ponqué mal hecho con una cobertura bastante ligera.

Llenas de ruido tu vida, para no oírte, porque escuchar tus propios reclamos se hace sumamente insoportable.

Piensas que vives una película, en la que eres el protagonista.

Trabajas porque lo necesitas y no porque te apasiona.

Crees que tienes tiempo mañana para hacer lo que realmente es imprescindible e importante.

Apoyas una idea porque escuchas lo que otros dicen, y no te detienes un minuto a dudar, a preguntarte, a cuestionarte.

Piensas que tienes derecho a todo sin tener que dar o aportar algo para que suceda.

Exiges lo mejor pero das lo peor.

Crees que porque el destino te premió una vez no debes hacer más nada en la vida para cosechar lo que se te ha dado.

Y así vas muriendo a diario, apestas a cadáver por donde vas caminando, le temes a la muerte cuando llevas rato muerto, pudres lo que tocas y anhelas seguir viviendo.

Las personas le temen a la muerte pero detrás del temor está el egoísmo, el egocentrismo, y el vacío de no haber vivido una vida plena haciendo lo que les gusta.

miércoles, 26 de junio de 2013

El no hacer como acción saludable




¿Cuántas veces has actuado apresuradamente ante una situación en la vida?, estarás en este momento disparando cientos de imágenes del pasado reciente que recuerdas y las cuales hasta de forma vergonzosa hubieras preferido que nunca ocurrieran.

¿Cuántas veces has huido de un espacio, lugar o momento que merecías disfrutar?, igualmente debes estar pensando en muchas situaciones.

¿Cuántas veces te has dejado apoderar por un impulso destructor o de ira y has dicho o hecho cosas tan terribles que hubieras preferido evitarlas?

Aunque no lo creas la respuesta a todo esto es sencilla de escribir y muy difícil de practicar, la herramienta para evitar estos momentos consiste en el “no hacer”.

La práctica del no haré

Es una cuestión de ejercicio, para poder acondicionar a la mente a este principio tan desarrollado por el Thao y por creencias como el Budismo.

Una buena representación del beneficio de aplicar esta técnica de forma práctica nos la demostraría la hipotética situación de un buzo que se quedara de pronto sin aire a unos cuantos metros de profundidad.

Si actuara impulsado por sus miedos, se desesperaría y comenzaría a malgastar su aire y moriría ahogado, y si se molestara se hundiría y dejaría morir de la rabia. En ambos casos el destino sería el mismo.

Si no actuara tuviera unos segundos para tomar el control de la situación, analizarla desde otra perspectiva y buscar una solución que, a lo mejor, le permitiría salir de un problema que compromete su vida.

En eso consiste en Actuar No Actuando, no quiere decir que te quedes sentado a esperar que todo pase, se refiere a no hacer nada que rompa el equilibrio entre tu alma, tu cuerpo, tu mente y el Universo.

Recuerda que no podemos decidir qué nos pasará mañana, más si tenemos el poder de decidir como actuar ante lo que nos pasa.