lunes, 22 de marzo de 2010

Frases para decir adiós…

sorprendido Lindos hasta sorprendidos…

Siempre es importante el tacto, aún cuando se trata de mandar lejos de nuestra vida a la gente ó a los procesos. El tacto es evidencia inequívoca de nuestra madurez y de la forma en que manejamos nuestras emociones…

Si, pero siempre hay veces en que es bueno mandar al carajo… estará pensando usted, pero aún cuando decida hacerlo, hay formas inteligentes y muy sutiles que permiten mantener algo de tacto y refuerzan la decisión de “ya no más”…

Para ayudarle un poco, pensé en una pequeña lista de frases que bien podría usted con su creatividad alargar, dejando su comentario abajo de este post.

Frases para decir adiós…

“Mi otorrino me dijo que tu nombre me está causando dolor de oídos”…

“El sabor de tus besos es como el del ajo, un poquito estuvo bueno, pero ya no tanto”…

“¿Sabes lo que le pasa a la hierba cuando se seca?, se le arranca”…

“Antes no olías tan bien, pero ahora ya ni te huelo”…

“Mandé a poner lo nuestro en una lápida, y en la funeraria perdieron el papel”…

“Me pidieron una referencia personal, y me acordé de todo el Mundo menos de ti”…

“Ya ni el perro ladra cuando te acercas a la puerta”…

“Mira, hazme un favor, búscate en mi teléfono y bórrate, que me da hasta flojera hacerlo”…

“Ahora que te sobra dinero porque no salimos, cómprate un amigo”…

“Cuándo me llamas sale número desconocido, ¿no entiendo?, ¿será porque te borré?”…

“Dile a tu mamá que no me llame más, esto no es el Kinder, aunque yo fuí tu maestr@ y bien que pareces de 4 años”…

“ni en la casa de mi perro podrás dormir, porque dice que tu presencia le ensucia la cama”…

Algunas pequeñas frases para acompañar esos sentimientos no tan buenos y dejarlos salir naturalmente… 

sábado, 20 de marzo de 2010

La intensidad: nefasta necesidad…

Playa Anacarola Foto Playa. Fotógrafa: Ana Carolina de Jesús

Piense en un segundo de su apresurada vida, si no tuviese oídos, olfato, voz, vista, tacto… ¿qué sería?, ¿cómo se sentiría?… Realmente sería un drástico encuentro con usted mismo…

¿Qué somos?

Particularmente desde que nacemos le damos mucha importancia a lo que perciben nuestros sentidos, escuelas de filosofía muy antiguas se han dedicado únicamente a estudiar la percepción del entorno. Algunos afirmando que somos lo que percibimos…

Pero realmente no es así, Descartes tenía razón: Pienso, luego existo… No somos lo que percibimos por los sentidos, más bien desde nuestra mente le decimos a nuestros sentidos qué percibir y cómo hacerlo.

Para algunos, el primer día en la escuela puede ser un bellos recuerdo de olores, visiones, hasta gustos… para otros la peor de las pesadillas. Desde pequeños decidimos como percibir el Mundo, y en la escuela, casa, sociedad se nos educa para reforzar esas percepciones… Pero se nos educa para reforzar a los sentidos y habilidades, pero no para saber usar nuestra mente.

La mente es la segunda instancia más poderosa que poseemos, capaz de causarnos infinidad de alegrías y traernos dicha, y a la vez capaz de destrozarnos la vida.

Seguramente después de pensar en este último párrafo, se siente muy alegre de que sea una segunda instancia y no la primera… Obviamente, la primera es aún mucho más difícil de identificar, se trata de su alma, algo poco definido, intangible, imperceptible por los sentidos físicos, con una conexión superior a niveles comunes para toda la humanidad, y el poder creador. Llámele Dios si bien quiere.

Realmente usted como yo somos almas, así como tiene fe de que hace calor o frío porque lo percibe por sus sentidos físicos, así también debería tener fe en su alma, pero no pasa siempre.

La intensidad

Realmente la intensidad es un síntoma de enfermedad, es una advertencia de que un sistema no está funcionando adecuada ó naturalmente. La intensidad en la temperatura de nuestro cuerpo, le llamamos fiebre, y obedece a un proceso de enfermedad de nuestro cuerpo.

Así, la intensidad en la lluvia, en el calor, obedece a un descontrol de un sistema, que tarde o temprano podría causar el colapso del mismo.

La intensidad en el consumo de alcohol, sobretodo en esas personas que apuestan a poder beber más de lo humanamente concebible es síntoma de alcoholismo, y principio de muchas enfermedades.

Al parecer, la intensidad ocurre en los sistemas cuando la supervisión y control del funcionamiento del mismo está ausente, no existe ó se relaja. Es frecuente que en el sistema se desconozca como controlar la intensidad.

Si usted desde pequeño ha crecido sólo reforzando las percepciones y habilidades de sus sentidos, obviamente conoce al sistema de su cuerpo, pero desconoce cómo controlarlo y supervisarlo… Usted está a merced de la intensidad de su sistema…

Culturas Orientales y la Intensidad   

La mayoría de las artes marciales, el feng shui, la yoga y otras maneras de conexión con el alma justamente buscan que partiendo del conocimiento que tenemos de nuestros sentidos y percepciones, elevemos nuestros conocimientos hasta el punto de reconocernos, supervisarnos y controlar nuestro sistema.

Controlar la intensidad en nuestro sistema va mucho más allá… Si somos capaces de corregir nuestro funcionamiento y reconocer a nuestra alma como el poder infinito, en ese punto nos estaremos conectando con el cosmos, ese espacio de común conexión entre las almas y Dios, allí donde todos somos realmente hermanos, iguales, cercanos…

Ese espacio común se ve beneficiado o perjudicado por nuestras acciones y decisiones… Muchas teorías sobre el perdón, como el Ho`ponopono se centran justamente en la conexión de nuestra alma con ese plano superior de comunión, y la ayuda que podemos brindar a otros con un sincero perdón.

Es mentira esa parte de la filosofía Occidental que nos señala que nuestras decisiones son individuales, y nos afectan solo a nosotros, y que somos independientes y que debemos pensar solo en nosotros y nuestros beneficios… Pensar así es el claro comienzo de cualquier intensidad y enfermedad.

Efectos de la intensidad     

Pensando que el cuerpo es sólo eso, cuerpo, un sistema complejo dispuesto para nuestra compleja mente y nuestra aún más compleja alma. Es normal que encontremos los desajustes de la intensidad en el sistema fácilmente, ¿Y qué es el cáncer? sino la intensidad en nuestras células…

Cuando el sistema inmunológico se intensifica, aparecen las alergias, el lupus, los síndromes… La respiración intensa ahoga a los músculos, daña al organismo…

Y esa intensidad mental destruye nuestra paz, nuestra calma, el autocontrol, nos acerca a la locura…

Así como es evidente en el cuerpo, es evidente en nuestras decisiones de vida… gente que actúa con intensidad generando estrés, que no es más que el veneno producto de la intensidad.

Nosotros mismos, nuestros sistemas descontrolados e intensos, generan el propio veneno que nos mata ó nos hace infelices…

Hablaba con mi amigo biólogo Juan Ortiz sobre la capacidad que tiene el cerebro como órgano, para bloquear el ingreso de ciertas sustancias, o la metabolización de ciertos productos a discreción dependiendo de los estados patológicos físicos o mentales a los que pudiera estar sometido un organismo.

De allí la evidencia de que las intensidades en los organismos son diferentes, y en cada uno de nosotros el comienzo de la falla en el sistema puede darse por cualquier parte…

Curación y Auto-curación 

La medicina ha evolucionado mucho, para nuestro bien, gracias al trabajo decidido y arduo de hombres buenos, y gracias a ellos podemos curar nuestros sistemas, claro, si lo decidimos…

Hay personas que reciben tratamientos que hacen bien a otros y en ellas no hay mejoría, así como hay casos de personas que no son del todo sanadas por la medicina tradicional, y de pronto con medicamentos alternativos logran mejorías… ¿Por qué son diferentes?

Son los psiquiatras tal vez los que mejor puedan hablar de este tema, pues ellos si que tienen que trabajar con lo intangible, y su primera evidencia es que si un paciente no quiere mejorar psicológicamente, no hay nada que hacer…

Todo lo que necesitamos para curar a nuestro sistema físico y no físico está dentro de nosotros… Nuestros sistemas se auto curan, normalizan, regulan, para poder subsistir y si no pueden hacerlo, mueren.

Pero aún más allá, si bien todo lo que necesitamos para curarnos está dentro de nosotros, todos podemos curarnos ó enfermarnos entre nosotros al entrar en contacto a través del cosmos, de ese espacio común entre las almas.

Con esto quiero decir, que si hay un drogadicto, un asesino, un violador en su comunidad, el problema no es sólo de él, no solamente él está enfermo, la amenaza recae sobre toda la comunidad… sobre todo el macro sistema.

Datos para controlar la intensidad…

  • Lo primero sería el autoconocimiento de sus potencialidades, su alma y su ser.
  • Lea un buen libro, la lectura es un proceso de conexión muy importante con usted y con la humanidad.
  • No se involucre en situaciones intensas, enfermizas, ni grupales ni individuales…
  • Evite guardar sentimientos de ningún tipo, expréselos, déjelos ir.
  • Reconozca que sus pensamientos no son usted, sino productos de usted en un momento dado. No los amarre.
  • Practique cualquier arte marcial, deporte, Yoga.
  • Tenga fe, no sólo de la religiosa, tenga fe en usted y en el Universo.
  • Crea en sus hermanos, en el bien, en la bondad.
  • Para disfrutar la vida no necesita experimentarla con intensidad. La vida NO ES CORTA, la vida es JUSTAMENTE LO LARGA QUE USTED QUIERE QUE SEA.
  • Rompa sus paradigmas, critique sus acuerdos consigo mismo, replantéese el mañana.
  • Escuche música que le llene el alma y no que se la vacíe, le produzca angustia, ansiedad o aceleración innecesaria.
  • ¿Para que drogarse?, las drogas producen intensidad en los sistemas, no va a disfrutar más la vida con una droga, al contrario.
  • Crea en usted… lo que se proponga, eso pasará.

¿Cuándo ser intenso? 

Seguro usted se preguntará, ajá ¿y la adrenalina no es buena?, ¿no ayuda?… la adrenalina, cómo cualquier otra sustancia de nuestro cuerpo es beneficiosa para él, pero de forma controlada… No necesita estar todos los días sometido a la intensidad para sentirse bien, de vez en cuando y en su justa medida el cuerpo y la mente sabrán solicitarle que realice situaciones para producir adrenalina…

El problema es que creemos que situaciones más intensas nos hacen más felices, pero es falso… Hacerle el amor a mil mujeres es dañino para nuestro sistema, hacerle el amor a la mujer que amamos, hacerla feliz, es un premio.

La naturaleza es sabia, no la critique ni la juzgue, aprenda de ella.