Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de febrero de 2025

Olvidar con el corazón


 

Se perdona mientras se ama. 

François de la Rochefoucauld


Comienzo este post con el célebre escritor y moralista francés del siglo XVII, que como casi todo moralista o costumbrista, ha sufrido la suerte de pasar al olvido, en unos tiempos donde los bulos, los zascas y lo impropio se impone.

Esta breve pero contundente frase pertenece a su colección de reflexiones y aforismos sobre la naturaleza humana, el amor y las relaciones interpersonales.

Hoy estaba oyendo un programa en televisión, y estaban entrevistando a unos abuelos sobre su nieta, y el entrevistador preguntó: "¿Y ella parece que no se portó muy bien con ustedes?" , a lo que el abuelo respondió con un gesto corporal, que fue inmediatamente controlado por la abuela con una mano, y una de las frases más hermosas que pueden existir: "Eso fue ya hace tanto tiempo, que no nos acordamos".

Olvidar con el corazón 

¿Qué cosas, no?, que esta frase se oponga tanto a aquella de "puedo perdonar, pero no olvidar". No existe una verdadera paz si el perdón no incluye al olvido. Pero al olvido que parte desde el corazón, desde la aceptación real de que se ha perdonado.

Aquella abuela no estaba evidenciando problemas de memoria, no es la frágil condición actual de su memoria, sino la fortaleza de sus años de experiencia la que estaba hablando. ¿Ya no te acuerdas porque has perdonado?, fue la pregunta que me faltó escucharle al entrevistador.

Recuerda, cada vez que creas que las personas que realmente te quieren no te van a perdonar, que lo imperdonable es alejarte, creyendo que ellos no serán capaces de olvidar con el corazón.


jueves, 17 de agosto de 2023

La dignidad de llamarse Paco


Esta mañana tenía tiempo, y muchas diligencias que requerían paciencia y espera, lo que me permitió dedicarme a pensar... En mi espera fuí testigo de par de cosas que me hicieron rumiar ideas en mi cabeza. "Quiero escribir sobre la cualidad de la dignidad, pero ¿Cómo lo abordo?".

Empecé a pensar en autores, entré en un callejón sin salida. Con un farolito alumbrándome, que era el concepto que conserva la Real Academia sobre la palabra dignidad: "Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden."

De esto quería escribir, de cómo estábamos sacrificando gradualmente la dignidad a expensas de conseguir un cargo, una amistad, un espacio, o simplemente atención...

Pensé en mi padre y mi abuelo. Mis dos ejemplos de vida. Dos hombres que me han enseñado en la vida que la dignidad va ligada a la palabra y al compromiso. 

Venía yo pensando en estas ideas, y se me ocurrió entrar al mercado. Haciendo la fila de la caja, seguía yo pensando en mis ideas, cuando escucho un hilo de voz que me decía:

"Pase muchacho, que yo estoy viejo y me voy a tardar".

Respondí en automático, con una sonrisa: 

"Yo soy joven y llevo demasiado apuro, y del apuro sólo queda el cansancio, dele usted con calma, que nada me espera"

Me fijé que aquella voz era la de un señor de unos 78 años de edad que se cargaba en una mano un botellón de 8 litros de agua, y en la otra llevaba una bolsa de compra...

La cajera le dijo: "Yo creo que no va a poder con esta otra bolsa", señalando una sandía de unos 3 kilos. "Mejor vaya a su casa, y viene ahora por ella".

Algo me empujó a decirle "Paisano, ¿a dónde va?, yo se la llevo"...

Fue el comienzo del camino revelador para este post...

"Voy aquí mismo, vivo al lado, ¡gracias amigo!" Pagué mis compras, y me cargué su sandía, mientras comenzamos a hablar.

Salió el tema del desastre del incendio fuera de control en la isla, y me comentó:

"¿Tu conoces por allí?, yo de chico me la pasaba cazando conejos por esos lados, es muy bonito pero complicado, y si te agarra un fuego con viento, no sales"

 Yo le comenté que me preocupaba mucho el medio ambiente, y sobre todo los animalitos que sufren.

Hablando de todo un poco en un trayecto en el que íbamos, pasito a pasito, conocí a Francisco, pero me dijo que le llamara Paco, para los amigos.

Paco, entero, fuerte, cargando sus bolsas, tiene como 12 parrales (viñas) a la entrada de su casa, "no me digas nada, mira que hace unos días estaban verdecitos y cargados, me levanté y de pronto los vi con eso, eso que dicen que les cae" - "Cenizo" le dije yo, tratando de hacerme el especialista, cuando realmente le robé a mi amigo Suso el conocimiento. -"Sí, eso mismo, mira, mira como me secó y partió la uva".

Me enteré que ha tenido un ictus reciente, que le han operado más de 12 veces de diversas cosas, entre ellas una que duele mucho "aquí abajo, no me digas como se llama (pausa para pensar) es de esas que duelen que te giras en la cama". 

Le dije: "Paco, te dejo la sandía aquí en la puerta", y me respondió, como buen canario: "Imagínate, lo que queda es que te haga pasar y me la piques, déjala allí hombre".

Me reí, a carcajadas con Paco, iba ya a retirarme cuando me dijo: "Ehhh, ven aquí, que mis amigos no se van con las manos vacías de casa", y me regaló una de sus cervezas "cero todo", porque no puede tomar alcohol y tiene una dieta muy detallada, pero nada le quita tomarse una cerveza con sus amigos.

Esta va por ti Paco, ¡gracias!, gracias por darme el ejemplo perfecto de lo que es mantener la dignidad en el siglo XXI.


 

 


jueves, 29 de septiembre de 2022

¿Dónde estás, abuelo?

 


Dedicado a todos los abuelos, en cualquier momento y tiempo.

...

¿Dónde estás, abuelo?, no te miento con lo que siento.

Me pregunto, abuelo, ¿Dónde estás?...

Te imagino aquí a mi lado, así lo siento, mientras voy tomando decisiones.

Tu voz está en mi cabeza, y baja hasta mi corazón, con cada acción.

¡Abuelo!, ¿Dónde estás?, abuelo.

¿A quién le cuento lo que me preocupa ahora?, lo bien que me está saliendo,

los miedos que estoy sintiendo. ¿A quién?

¿Dónde estás?, abuelo, para decirme "quédate quieto", y a la vez, "no dejes de avanzar".

Cuando todo se oscurece, y en la oscuridad y en la lluvia no te veo,

siento que allí, parpadeando constantemente, con tu luz, estás.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

El peor de los males, la muerte, no significa nada

Mis abuelos y Loreto


Mi casa en Caracas tenía una azotea que, cuando era pequeño, era común con mis abuelos y tíos. Ella tenía un muro verde que de altura me llegaba al pecho, y por encima del muro tenía unas vistas del maravilloso Ávila, y parte de mi barrio y mi ciudad.

Siempre había alguna herramienta útil para poder jugar, aunque juguetes nunca me faltaron. Pero yo me divertía con un tubo de papel, una brocha, un pedacito de tubo de metal, o cualquier cosa de la construcción de la casa que estaba por allí colocada. 

Imaginaba batallas titánicas en las que participaba. Sin saber que la lucha ya había comenzado el día en que nací.

Miraba mi cielo azul clarito con las nubes blancas, y esos colores que sólo tienen los cielos caraqueños, y como de pronto se derretía el azul ante los bordes imponentes de la montaña madre, de ella a mi casa venían siempre invitados: monos, cacatúas, búhos, murciélagos, loros. 

Era feliz, con esa felicidad que sólo se tiene una vez, porque no te cuesta nada; simplemente eres feliz sin tener que hacer nada para conseguirlo. 

Al girar, miraba a mi abuelo en su rincón trabajando sin parar, metiendo y sacando manteles de las 3 lavadoras que tenía, un sistema creado por él y mi abuela para poder lavar las fundas de las mesas de las agencias de festejos. Allí estaba, siempre riendo, siempre en calma, siempre fumando y diciéndome "Sauki, ¿Qué estás haciendo?, no te pongas a inventar, inventor".

A sus pies estaba Sultán, uno de nuestros amados perritos, negro como el azabache y adorable, no dejaba de venir a darnos amor, a jugar, siempre a nuestro lado.

Mientras, mi abuela planchaba cientos y cientos de manteles, no importa el tamaño o lo arrugado, aquellos manteles siempre quedaban lisos y listos. Y lo hacía con un cariño, a la par de planchar, contaba y anotaba, y jugaba con todos sus nietos. Vale decir, que mi abuela nunca aprendió a leer ni a escribir en una escuela.

Aunque era un niño, a veces, en aquella azotea, rodeado de tanta alegría pensaba en el día que la vida girara, no sé por qué ni de dónde me venían esas ideas, pero le oraba a Dios para que me alargara aquellas tardes...

¡Que tonto fui!, si hubiera aprovechado cada rato de reflexión para ganar más tiempo de ese momento. Porque el día que tanto temía llegó ese 18 de septiembre de hace 9 años, cuando mi abuelo partió de este mundo. 

Fue tan rápido, y en un momento tan difícil, que no pude despedirme de él. Mi madre sí pudo tomar su mano, pero yo ni siquiera pude verle.

Aún así, y aunque lloré mucho, no sentí que lo perdiera. Como un río que viene de frente, empezaron a llegar a mi cabeza todos los recuerdos, todas las conversas, las idas a por pan, los ratos de comer "pan con refresco", lo bien que la pasaba con su loro "Loreto". 

Ya no veía a mi abuelo en las comidas familiares, o en la cocina, o bajando los manteles de su camioneta, pero mi abuelo no había desaparecido, no del todo. Estaba en mi, estaba allí.

“El peor de los males, la muerte, no significa nada porque si somos, la muerte no es; si la muerte es, no somos.” Epicuro (341-270 a.C.), Carta a Meneceo.





lunes, 27 de junio de 2022

Ana Luisa y sus mangos

 
Foto: Los mangos de Ana Luisa.

 Hoy conocí a Ana Luisa, socia del Banco de Tiempo de Tenerife - Guaydil, ella tiene un terrenito donde siembra con sus manos, varias cosas sabrosas de esas que la madre tierra nos sabe ofrecer.

Apenas vi su bolsa, le dije "Ana Luisa tu eres la más importante aquí, ¡mira lo que tienes allí, unos mangos!".

Con su mirada firme pero humilde me dijo: "Son de mi parcelita, no son muy grandes ya verás, pero son 100% naturales, no le pongo nada, más que atención".

¡Ay, Ana Luisa! que millonaria eres, y que millonaria es la gente de Tenerife que, como tu, se dedica al campo, con paciencia y con cariño.

Me reboza el corazón de alegría, con Ana Luisa también conocí a otros nuevos compañeros, y tuve la dicha de reencontrarme con otros, muy amables y llenos de historias todos. Pero como se lo dije a ella, sin duda fue la reina del encuentro. Y sí, por sus manguitos. 

Por supuesto que me llevé sus mangos, pero también su historia, su mirada clavada en el corazón. Un acuerdo de palabras entre los dos sobre varios temas. Y las ganas locas de escribir, y documentar sobre ella. Porque Ana Luisa me recordó de dónde vengo, de mis orígenes más profundos.

En tiempos tan difíciles, no sólo por la guerra y la crisis del Mundo, sino por la realidad de las ciudades enfermizas en que vivimos, debemos tener y apostar por más Ana Luisas. Yo, por lo menos, apuesto por ella.

¿Quieres saber más sobre el Banco de Tiempo de Tenerife - Guaydil? sigue este enlace

martes, 12 de abril de 2016

El compromiso de la felicidad




Son muchas las formas de ser feliz, o de creer serlo, y animarse a invocar a los cuatro vientos la felicidad para otros, con caminos decorados por libros, esencias, consejos y rituales que, cual alquimia, vuelven lo amargo en dulce.

Hay personas que encuentran placer en la búsqueda hacia la felicidad, y otros que afirman que se es feliz cuando se hace lo que realmente “place”. Y si de las vías hacia la felicidad habláramos no terminaría este post.

De todos los caminos me veo atraído por el más sencillo, y no el más simple, que reconoce a la felicidad como una opción o modo, y no una acción.

Pero este camino encierra un compromiso, un pacto consigo mismo.

De la envidia y la felicidad
Para mí no hay forma de volverse feliz, no hay camino. Se es feliz y ya, o no se es. Y es una clara elección en la vida que se puede aplicar para todo.

Hay personas que son felices con sus empleos y otras no, de ellas las hay felices con lo que hacen aunque no sea lo que les apasiona (aunque pocas) y la mayoría felices con lo que siempre han querido hacer. Y hay quienes infelices con sus dones, hacen las cosas para las que nacieron de forma infeliz.

La ignorancia te hace feliz
Sin duda que una forma magistral de ser feliz es a través de la ignorancia, pues el desconocer sobre un tema te exime de cualquier preocupación, así pues es feliz el niño que desconoce la pobreza de su hogar, como lo es el que desconoce el peso que representa la riqueza en el suyo.

¿Entonces el conocimiento es infeliz?, si conoces para ser feliz, no. Hay quien elige ser infeliz hasta cuando aprende. Y aprende desde el dolor, cree que el conocimiento es un peso, y conlleva sufrimiento. Hay sociedades completas montadas sobre este argumento. Inserte usted los ejemplos.

Sobre el dolor del conocimiento ya se ven luces en El nombre de la rosa de Umberto Eco.

El peligro que se corre cuando la felicidad proviene de la ignorancia, por encima de cualquier otro camino para conseguirla, es que te invita a ser un sujeto manipulable, que lejos de tener una crítica posición sobre ciertos temas que te hagan feliz; te hacen ser feliz, mientras otros deciden tu suerte.

Muchos murieron de hambre en la edad media, felices porque iban al encuentro con Dios, desconociendo que morían porque había manos humanas detrás decidiendo lo que debía pasar en sus vidas.

Muchos mueren hoy, en la feliz ignorancia del placer de malgastar su tiempo de vida disfrutando del entretenimiento que les permite la tecnología, y un mundo efectista, mientras otros deciden qué hacer con sus vidas.  

lunes, 17 de agosto de 2015

Pienso para mascotas casero, barato y saludable

Mi pequeña hija.

Para los que tenemos mascotas y las queremos, nuestro compañero de cuatro patas es parte de nuestra vida y un miembro más de nuestra familia, el cual nos da alegrías y tristezas.

Pienso o comida industrial

Hay un miedo común entre los dueños de mascotas, y es producto del desconocimiento de como preparar alimentos saludables para nuestros compañeros de casa. Ante la ausencia de información preferimos recurrir mecánicamente a la comida industrial.

Hay que entender que hacer comer a nuestras mascotas la misma comida toda su vida es como si a nosotros nos llevaran siempre a comer a un restaurante de comida rápida.

Pienso para perros en casa

Cada mascota tiene una dieta distinta, me centraré en los perros por ser el animal de compañía más común entre nosotros. 

Lo primero es saber qué es bueno y qué es malo para el perro, no toda la comida que consumimos los humanos es bien procesada por nuestras mascotas. Y entre estos alimentos a nuestros compañeros no se les puede dar comida industrial o procesada para humanos. 

He visto algunas personas que le dan atún enlatado al animal, ó salchichas de lata. Sin querer están envenenando a su mascota.

El pienso para perros casero debe ser equilibrado y producto de pensar en una comida como si fuese para un bebé. Un arroz sin condimentos y un poco de pollo desmenuzado será un buen alimento.

Una vez más, tienes que saber como dueño de tu mascota, que no todos los animales son iguales, aunque tengan la misma raza. Es como nosotros, a lo mejor tu perro es alérgico, o le causa gases una comida en específico, allí debes incluir también los efectos de los piensos industriales. Lo mejor es preguntarle a tu veterinario como hacer en su caso.

Dieta canina

Los piensos industriales no pueden ser una comida única, pero tampoco la dieta casera. Lo ideal es combinar en una dieta balanceada un poco de cada tipo de alimento. Incluyendo algunos crudos que son necesarios para tu mascota.

Tener una compañía animal, más en una gran ciudad, es un reto que implica de tu parte conocimiento y compromiso para que tu mascota viva feliz y te deje más alegrías que tristezas en sus años de vida a tu lado.

Alimentarla bien previene tener gastos muy altos con el veterinario, enfermedades contagiosas para humanos, o muy dolorosas para tu mascota que causen sufrimiento a tus hijos o a tu persona en casa. 

Recuerda, no dejes el alimento de tu mascota solo a las industrias, no le des de tu comida, cocina un poco para ella, y varia su dieta como si fuera la tuya.

Garantiza para tu casa y tu vida momentos de felicidad con sencillos compromisos.


viernes, 14 de noviembre de 2014

El desgaste del deseo…

El deseo desgasta


Las cosas que hemos inventado para facilitar nuestra vida se desgastan con el tiempo, en una curva que todos bien conocemos. ¡Es la naturaleza de la vida! aseguramos, tenemos que nacer, crecer, reproducirnos y morir; y así pasa con todas las cosas que creamos.

Seguramente, ustedes que leen han sido expertos en esto de la curva de la vida, nuestro trabajo y nuestra existencia se rigen por ella. Y como ustedes bien saben lo ideal es prolongar en el tiempo aquel instante en el que nuestra curva de existencia se encuentra en el momento más espléndido, porque luego de ello viene la depreciación, comenzamos a decaer, entramos en caos, se aproxima la desaparición.

Hay quienes, no teniendo la capacidad de saber cuando es su momento más espléndido, prefieren vivir la vida al máximo, consumiéndose como un cometa. Otros tienen esa habilidad de planificarse, y logran hasta calcular el momento de su fin.

Pero ninguno toma en cuenta un factor importante que afecta el tiempo de la existencia misma de las cosas. Es el deseo.

Claro, no lo vemos porque forma parte de nosotros, es la enfermedad que no queremos saber que existe. Pero que tarde o temprano nos consume.

El deseo corroe, deseamos sin parar y eso desvanece las cosas… Deseamos tener carro, tener casa, tener cosas, sin pensar en las consecuencias de lo que deseamos.

El problema es que el efecto del deseo individual es para todos. Deseamos tener cosas que nos simplifiquen la vida a costa del desgaste del Planeta, deseamos cosas del prójimo a costa de su propia felicidad.

El deseo desintegra todo a  su paso, lo añeja y vuelve polvo. Es por ello que textos sagrados en la mayoría de las religiones lo condenan. Porque el deseo es el camino más próximo a la extinción.

El deseo, ese que usted posee, de alcanzar cosas, a lo mejor lo ve sanamente porque no ha perjudicado a nadie, pero lo que usted no sabe es que le ha empezado a oxidar el alma, la mente, secándolo como una pasa, como una ciruela confitada.

Usted dirá, entonces ¿qué sentido tiene la vida sin deseo?, ese es un buen punto de partida para darle otro sentido a su vida, por ejemplo una existencia de servicio, o de contemplación del mundo. Existen cientos de caminos menos desgastantes que el del deseo.

El deseo es tan penetrante que, seguramente cuando a usted le preguntan quién es, responde desde sus deseos y no desde sus cimientos.

¿Quién es usted?, un reconocido abogado, un exitoso médico, un multimillonario empresario, un poderoso político. ¿Seguro?

El deseo recorta el tiempo de nuestra existencia, porque nos consume, como consume a las cosas.


Deseé una casa aunque para ello tuviese que dejar sin techo a cientos, deseé comer lo que estaba en el plato de otro aunque para ello tuviese que levantarlo y dejarlo sin comer, deseé tener un carro aunque para ello tuviera que contaminar el aire de nuestros hijos, deseé tener poder aunque para ello tuviera que pisarte…

viernes, 28 de marzo de 2014

Una abuela ejemplar



Vas flotando por Instagram en búsqueda de cosas agradables e inspiradoras sobre que postear y de repente te encuentras con la historia de Betty.


Betty es la graciosa abuelita de Zach Belden, un joven de Louisville, Kentucky, que tiene una estrecha relación con ella.

La abuelita divertida tiene una cuenta en Instagram donde Zack sube todos sus videos y fotos, su usuario es @grandmabetty33

Claro subir fotos y videos de tu abuela de 80 años podría considerarse un abuso, pero el caso es que Zach lo hace porque su abuela fue diagnosticada con cáncer de pulmón, una noticia difícil de asumir para la familia.

El joven decidió guardar para él, y todos los suyos, fotos y videos de su abuela en sus momentos más geniales. Lo que al principio comenzó como una iniciativa familiar hoy recoge el interés de más de 460 mil seguidores.

Ahora la abuela, quien es una divertida luchadora contra una enfermedad difícil de afrontar, revisa el Instagram con su nieto, comparte inquietudes y lee mensajes de apoyo que recibe.

Se ha tomado fotos, videos, y ha tomado carteles con mensajes muy positivos. Ella a través de la red social ha sensibilizado a la gente, en especial sobre la actitud que se puede asumir cuando el panorama no pinta alentador.


Es tal la admiración y adoración que despierta la abuelita, que una agencia de diseño le ha regalado su propio logo, producto de los gestos que suele hacer en sus fotos.

Todo un ejemplo de filosofía de vida y de lucha.

martes, 18 de marzo de 2014

El arte del desprendimiento

Foto galería de la gente con sus posesiones. Autor: Huang Qingjun.


Hoy llegué a comprar una empanada (pastel) y pedí de carne molida - un señor que seguía en la cola pidió una igual y le dijeron "ya no quedan", el señor preguntó si no salían más, ya que no podía comer queso, entonces no tardé en decirle a la señora "dele la mía de carne molida y póngame de queso"... fue medio minuto de silencio muy largo, el señor me miraba atónito y cuando pudo hablar sólo alcanzó a decir: "no tienes por qué molestarte, gracias", le dije: "para mi no es molestia". 

Gula de los sentidos

Estamos amarrados a uno de nuestros peores pecados, el de la gula. No por la comida, sino por satisfacer a nuestros insaciables sentidos con cosas y más cosas. Bajo el principio de "todo debe ser mío, lo merezco".

Hay aún más valientes entre los arriesgados a justificar esta gula perversa, que se atreven a decir que es una ley del Universo el hecho de merecer todo por ser los hijos predilectos de Dios en su creación. Algunos se inspiran en una mala revisión de los fundamentos del Thao ó de Leyes Universales como la de la atracción.

Realmente no entendemos los hilos que mueven el Universo, para suerte de éste, esa incomprensión nos aproxima de forma errada a él y los beneficios de estar contenidos en su jarra infinita.

No nos merecemos todo

Es mentira, NO nos merecemos todo, aunque seamos la creación predilecta de Dios, porque nos hizo con voluntad y amor, no nos da mérito para apoderarnos de todo. Realmente no somos dueños de nada.

Les coloco el siguiente ejemplo: Luis TIENE carro, casa, muebles caros, su PS4, dos PC y Wifi,  esposa, un hijo y un perro. Sería una lista que pudiéramos hacer, y que como el fotógrafo dueño de la imagen de este post, podríamos atrevernos a fotografiar con exactitud.

Realmente nada de lo que Luis enumera como suyo, lo es. Cuando Luis muera el que creía que era su carro, pasará a ser de otro, su casa será vendida, alquilada o demolida. Sus caros muebles serán reconvertidos en otros o pasarán a un basurero. Su PS4 seguramente será obsoleto y estará en la basura. Sus PC las habrán usado sus hijos, en el mejor caso, y luego terminarán desarmadas o como desperdicio. Su esposa, al ser vista como una posesión, de seguro que duraría muy poco con él, y más por el miedo que por decisión propia. Su hijo seguro crecerá, se irá de casa y fundará su hogar, siguiendo el ejemplo de su padre, abandonándolo para conseguir sus propias cosas. Al final del camino tal vez el perro de Luis, su verdadero buen amigo, le lloré en su ausencia y muera de tristeza a su lado, si no es regalado o dejado en el abandono.

Esta pequeña historia revela que no somos dueños de absolutamente nada en el Universo, más que de nuestra propia alma y voluntad. Y es allí donde radica el secreto de todo.

Nuestra voluntad y alma nos permiten expresarnos en el mundo, y ver y hacer la vida de una forma. Cuando nuestra alma lucha con su voluntad por algo, cualquier cosa que se desee, el Universo premia ese sacrificio con la obtención de lo anhelado. Esto es una regla universal, simple y pura.

Pero esta lucha implica el sacrificio. Tenemos que desprendernos dolorosamente del pasado, soltar las ataduras de lo imposible o lo que no fue, para poder conseguir lo que anhelamos.

Convivir en el Universo

Cada filosofía tiene su acercamiento para llevar a las personas a la comprensión de su posición adentro del Universo y el conocimiento de las herramientas para atraer cosas formidables a su vida. Así pues, los Católicos hablan de la caridad, los Judíos del ayuno y el ayudar a sus hermanos, los Musulmanes del sacrificio, los taoístas del camino, los budistas de la paz, los masones de las leyes  universales de la construcción, entre otros.

Nuestra sociedad nos exige, demanda a gritos, aprender a sacrificarnos con piedad y devoción para que otros, nuestros hermanos, disfruten de beneficios. Ese sacrificio no debe esperar nada a cambio, pero sin duda es un paso constante hacia el desprendimiento que acerca de forma contundente a nuestras vidas las cosas que anhelamos.

Por mi parte disfruté de una sabrosa y jugosa empanada de queso, con la satisfacción de saber que alguien más comió gracias a mi sacrificio.














  

lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cuándo mueres?


Un día de furia. Michael Duglas.

Con el título pudiera pensarse que se trata de cualquier aplicativo que te indica el momento en que la pelona te viene a buscar. No es un aplicativo y tampoco tiene que ver con la pelona real, pero hay muertos en vida caminando, como decía San Agustín.

Mueres cuando…

Te levantas cada día pendiente de ver que está haciendo otro y cómo amargar su vida.

Piensas tener siempre la razón y saber que lo que piensas es lo correcto, lo justo y lo mejor.

Vives atribuyéndole la responsabilidad de lo mal que te va a otro, regando culpa por donde pasas en vez de demostrar lo que puedes hacer.

Intentas siempre ser más… fuerte, hábil, “vivo”, rápido, porque el mundo está hecho para el que es superior en todo.

Tienes poder y amedrentas a otros con ello.

Sólo te importa tu espacio, porque todo lo que consideras erradamente tuyo es lo que te duele, tu esposa, tu familia, tus cosas…

Alimentas tu ego con cosas tan superficiales que tu vida parece un ponqué mal hecho con una cobertura bastante ligera.

Llenas de ruido tu vida, para no oírte, porque escuchar tus propios reclamos se hace sumamente insoportable.

Piensas que vives una película, en la que eres el protagonista.

Trabajas porque lo necesitas y no porque te apasiona.

Crees que tienes tiempo mañana para hacer lo que realmente es imprescindible e importante.

Apoyas una idea porque escuchas lo que otros dicen, y no te detienes un minuto a dudar, a preguntarte, a cuestionarte.

Piensas que tienes derecho a todo sin tener que dar o aportar algo para que suceda.

Exiges lo mejor pero das lo peor.

Crees que porque el destino te premió una vez no debes hacer más nada en la vida para cosechar lo que se te ha dado.

Y así vas muriendo a diario, apestas a cadáver por donde vas caminando, le temes a la muerte cuando llevas rato muerto, pudres lo que tocas y anhelas seguir viviendo.

Las personas le temen a la muerte pero detrás del temor está el egoísmo, el egocentrismo, y el vacío de no haber vivido una vida plena haciendo lo que les gusta.

viernes, 9 de agosto de 2013

Soy tu orgullo porque tu eres mi ejemplo


Que difícil se hace escribir cuando te palpita el corazón y se te corta el aliento. Es muy sencillo dedicar líneas en este blog cuando uno está bien, pero más interesante se vuelve hacerlo cuando uno está pasando por momentos, que seguramente alguno de ustedes ya pasó o pasará.

Un ejemplo de vida
Mi experiencia en este mundo me ha llevado a entender cosas claramente, uno muere como nace, puede ser que aprenda en el camino, pero en esencia se es lo que se decide ser desde los primeros pasos de la vida.

De allí que gente que no quiere hacer daño, pero que aprenda a herir, no podrá evitarlo, al igual gente que sea sensible no podrá contradecir su naturaleza nunca. Lo mejor es aceptarse con sus virtudes y defectos.

Yo fui afortunado, porque Dios me dio 3 padres, tal cual como lo lee, mi padre biológico, un trabajador de la electricidad que me ha enseñado a sudarse el dinero honestamente. Un padre espiritual, un cura agustino de nombre Elías López Diez que me enseñó a ver a Dios con otros ojos y tener una relación cercana con el creador. Y mi abuelo, que lo es todo, mi modelo de vida, quien me enseñó a obrar grande en el más humilde y profundo silencio.

Todos los que conocen a mi abuelo saben que habla poco, siempre con su palillo en la boca y su café fue un hombre que aruñó la tierra cuando tenía 7 años, y desde entonces lo único que sabía era trabajar. Una vez me dijo: "si estás enfermo el mejor remedio es el trabajo".

A sus 70 y dele años aún levantaba una pala llena de arena para enseñarme a palear. Gracias a sus enseñanzas construí con mis manos y las de mi padre el lugar donde vivo con mi esposa. El primer hogar.

Mi abuelo, hombre de pocas palabras pero muchas acciones ha sido objeto de cita de innumerables artículos de este blog, porque aunque sus palabras siempre fueron las justas, todas fueron sabias.

Una vez dándome la cola para uno de mis tantos inventos me dijo "no hagas nada que te haga perder el tiempo, si quieres perder el tiempo hazlo, pero no digas que haces algo para perder el tiempo".

Franco, directo, humano, atento, y el más honesto de todos los hombres que he conocido. La justicia como la conozco la aprendí de él.

En mi cabeza tengo todas sus frases, con su voz se repiten una y otra vez. En una oportunidad, tenía yo 9 años, llegué corriendo a su trabajo diciéndole "abuelo en qué te ayudo" y su frase fue directa: "Mucho ayuda el que no estorba".

Mis tiempos no son como los de mi abuelo, lamentablemente Dios me dio tecnología, amigos, tiempo muerto, más dinero y menos esfuerzo, pero lucho cada día para que, por lo menos en un 10% pueda parecerme a él.

Quisiera que un día mi nieto tomara este blog, seguro ya viejo para entonces, y en una nota publicara algo similar a lo que yo hoy hago, entonces sabré que alcancé parecerme en algo a mi abuelo, y cumplir con esa frase que le dije hace un año y medio, cuando me dijo que estaba orgulloso de mi y yo le dije "soy tu orgullo porque tu eres mi ejemplo".

viernes, 5 de abril de 2013

La integridad en el Tao



Una de mis anécdotas favoritas involucra a mi abuelo, una mañana me ofreció galletas en un vaso con Coca Cola y yo le coloqué cara de asco- “esto es horrible”, y el me dijo “es muy bueno”, a lo que le pregunté “¿Cómo lo sabes?” y su respuesta fue profundamente filosófica “porque la he probado y me encanta”.

Lo más sencillo
¿Quién puede contradecir a un abuelo?, creo que nadie, porque los lazos afectivos y de experiencia en vida siempre le dan razón, además que realmente aquella mezcla resultó ser divina.
Así es el Tao, leer sobre él, estudiar y analizar no sirve más que para tener una referencia escrita, hay que empezar “a andar hacia el camino” para entender dos cosas.
La primera, comprender algunos principios del Tao puede llevarte toda la vida, y la segunda es que justamente entendiéndolos estás disfrutando del Tao.
El Tao no es una filosofía para ser aprendida, es para ser aprehendida, por ello sólo se le conoce si se le vive, algo así como la experiencia de mi abuelo con sus galletas y refresco.

Integridad y Tao

Según la Real Academia Española de la Lengua, Integridad es la cualidad de ser íntegro, que como adjetivo se refiere a no carecer de ninguna de sus partes, y a su vez califica también a una persona como recta, proba, intachable.
En esta definición está escondido uno de los principios más importantes del Tao.
Entendiendo que las personas están conformadas por partes, siendo su cuerpo una de ellas, su mente y su espíritu las otras dos, una persona íntegra es aquella que no carece de alguna de sus partes.
La carencia puede ser por la no existencia, pero también por la ausencia, entonces tener espíritu o mente disociadas del cuerpo, o tener a las tres partes bailando un joropo cada una por separado también se considera una carencia.
La integridad es la unificación bajo una misma línea de mente, cuerpo y alma. Esa misma capacidad trae como consecuencia uno de los tesoros más buscados por la humanidad, la paz interior.
Como si se tratase de un vaso de galletas con refresco, las galletas solas no pueden contener todo el sabor, el refresco solo tampoco, es su combinación lo que produce la esencia.
Para poder caminar en el Tao es necesario invertir tiempo para alinear las partes del ser bajo un mismo principio, si no se estaría estancado, porque un ser no puede avanzar si alguna de sus partes está en otra vía o sintonía.
Tan solo el equilibro de las tres partes pudiera ocuparnos varios años, pero de eso se trata, la alineación se logra por experiencia.
Al alcanzarlo, se abre ante nosotros el Tao, ese camino a recorrer para conectarse con el Universo.

Joe Carroll y la integridad

Evidentemente la integridad se puede alcanzar sin lograr conseguir el Tao, un ejemplo de ello es Joe Carroll, un asesino en serie que logra alinear su cuerpo, mente y espíritu bajo una misma premisa, ser un asesino despiadado.
Esa integridad le convierte a Carroll en una fortaleza inexpugnable de la maldad, por eso es que la definición de la RAE sobre la cualidad de integridad también conlleva el camino recto, allí donde está el Tao The King o Dào Dé Jing, que es simplemente el camino que se sigue hacia la realeza, visto desde la definición de que lo real en Oriente es lo correcto e intachable.

Empezar a caminar hacia el Tao

Sin duda es emocionante iniciar un camino al encuentro del Tao, muchas disciplinas como la Yoga y el Tai Chi centran sus conocimientos sobre el ancestral Tao, por eso practicarlas es una forma de aprender a elaborar el refresco con galletas.

Les invito a descubrir la emocionante aventura de conseguir el Tao, ¡no se arrepentirán!