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jueves, 19 de mayo de 2022

Cortos desde el más allá: ¡Caramba, Fidel!

Foto de Felipe Hueb en Pexels


Jueves de media noche en el campo santo,

unas osamentas no dejan de rechinar.

-¡Caramba, Fidel! ¿Puede parar de temblar?-

¡Ay compadre, es que esto de la vida eterna ya no lo aguanto yo más!

Y es que me dejé del otro lado, algunas cosas por preguntar.

Mire usted Fidelito, si ya no lo preguntó,

aquí, ni a usted ni a nosotros, nos va a volver a importar.



 

lunes, 6 de julio de 2009

Lo simple de la vida


En estos días miré por la ventana de mi casa como un señor afanosamente construía una estructura de metal y vidrio, en ella colocaba pequeñas mesas con regadores especiales y sobre las mesas materos pequeños. Pasaron semanas y un día vi al hombre tirado en una mesa agarrándose la cabeza y no dudé en preguntarle que le pasaba. Me dijo que quería con ansias que nacieran unas pequeñas margaritas violetas que había plantado semilla por semilla, y para eso había construido el vivero, pero ni una nacía.
En eso vi al pie de la puerta del vivero y le grité, ¡ey! Esa es una margarita violeta en la puerta… El hombre salió, la vio y no paró de reír por casi dos horas.

¿Triunfar o Participar?
La historia de este sujeto me hizo pensar en el fin mismo de la vida, y cómo ustedes se imaginarán yo pertenezco a una corriente filosófica contemplativa de la vida, en la que sin duda pienso que los pequeños detalles de la vida hacen un todo, y que el fin de la misma no existe como tal, el fin más bien es un continuo. Tiene esto mucho de sentido Existencialista y Gestáltico.
En esta pregunta que ha colmado hasta el tope la vida de muchos filósofos, yo partiría desde un aspecto que ha sido tocado. ¿Venimos al Mundo para hacer algo?
Evidentemente, viendo nuestros mecanismos motores, sensitivos y racionales la respuesta cae por propio peso, es obvio que venimos a hacer algo.
Entonces, ¿Qué venimos a hacer al Mundo?
Y en esta pregunta hay grandes rutas históricas para tomar respuesta. La que nos han enseñado hasta hoy en el Occidente del Mundo habla de que venimos para triunfar… Definiendo triunfo como lograr lo máximo en algo que hagamos, desarrollar las máximas destrezas en algo.
Y a nuestros niños se les educa y forma para el triunfo. Una educación que decanta desde la vieja Grecia, Esparta y Atenas.
Pero nos hemos vuelto más brutales que los Espartanos en nuestra educación, es sencillo el que no nace para triunfar no ha nacido, no existe, es escoria, no le matamos como nuestros socios griegos, pero si le excluimos de la misma vida.
Cometemos un error en Occidente, damos por entendido que eso que venimos a hacer en el Mundo es triunfar, eso es un grave error. Lo que nos ocasiona son frustraciones, enfermedades mentales y físicas, y el resultado final es que muy pocos triunfan al estilo occidental, y a veces son los menos esperados.
Yo busco algunas respuestas en las culturas Orientales y en otros espacios del Planeta, y me encuentro la respuesta hasta en el reino animal. No venimos a triunfar, venimos a participar.
Participar se define como el hecho de compartir una actividad y aportar en ella en base a nuestras destrezas y capacidades. Sin duda creo que a eso venimos a la vida.


¿Vivir o sufrir?
Una vez escuché el cuento de dos pescadores a la orilla de un río, uno toda la vida había sido pescador en ese pequeño pueblo, y cuando vio al otro en el río se sorprendió. El otro era un muchacho educado desde chico en las mejores escuelas que se había ido a la capital y había estudiado y se había convertido en un magnate importante…
Entonces entre ellos surgió la siguiente conversa:


-¿Ey tu no eres el multimillonario ese que salió de este pueblo cuando era chico?
- Si soy
- ¿y que haces pescando acá?
- Ahora soy pescador
- ¿y tus estudios?
- Fueron 10 años duros de estudios universitarios que poco me ayudaron en mi empresa
-¿y tu empresa?
-La perdí en una crisis
-¿y tus ahorros?
-Los gasté en abogados, medicinas para los nervios y unas operaciones
-¿todos?
-No, con algo que me quedó me vine con mi esposa para acá a pasar mi vejez disfrutando de la vida pescando en un sitio tranquilo, pero y tu ¿qué hiciste de tu vida?
-Yo siempre he estado disfrutando de la vida en este sitio tranquilo mientras pesco


La pregunta, ¿debemos sufrir toda una vida para sólo medio poder vivirla al final, ó debemos buscar nuestro espacio en este mundo para participar y disfrutar de la vida?
Al final, tu eliges….

miércoles, 22 de abril de 2009

Un cuento de Liberación

Imagen tomada de: http://www.escalando.cl/ancoa_penasco3.jpg

Érase una vez un peñasco alto y saliente que cobijaba un pequeño pedazo de un valle. Con una esbelta e imponente figura el peñasco se imponía de tal forma que todo el que pasaba podía verle, reconocerle y hasta recordarle…
Pasó el tiempo, quién sabe por qué, del enorme peñasco se soltó una piedrita, no más grande que una hoja de mango, que rodó cuesta abajo hasta llegar al valle.
Orgullosa la piedrecita, se sentía peñasco aún, hasta que un viajero la alzó con una mano y dijo “qué bonita piedrecita, seguramente servirá en el jardín de mi casa”.
- Yo no soy una piedrecita, soy un inmenso peñasco- pensaba la piedrita, mientras caía en el bolsillo de su nuevo dueño y se alejaba de su lugar de origen.
La piedrita llegó a un jardín con apenas algunas plantas y sin la sombra de peñasco alguno…
Pasaron los días, meses y años, y la piedra no encontraba su razón de ser, había perdido todo lo que tenía y era, y ahora estaba en un lugar ajeno y extraño.
Cuando ya la piedrecita se daba por vencida, y su ánimo estaba más clavado al suelo que las propias raíces de sus árboles vecinos, su dueño trajo a su lado un grupo de piedritas muy parecidas a ella.
- Hola pequeñas piedritas- dijo, a lo que un coro le respondió – No somos piedritas, ¡somos un peñasco!
Entonces la piedra comprendió que realmente ni era peñasco, ni era piedra, para poder ser las dos, y sin saber que era en ese momento, lo más importante era que ella era ella, era la misma piedrita que recogieron en el valle por primera vez.
Desde entonces fue la piedra más feliz del Mundo, hasta que le tocó ser polvo. Dicen algunos aventureros que le siguieron la pista, que hoy en día es un hermoso peñasco en algún valle lejos de acá…


domingo, 30 de noviembre de 2008

El buen andar…

Imagen tomada de Internet

Este es el comienzo de una historia que siempre empieza donde parece que termina. Es el ciclo poético de una vida encarnizada y encomendada al servicio de una causa justa para muchos e injusta para si mismo… Es la historia que se hace andando…

Una noche cualquiera
En la calle de piedrecillas minúsculas grises y agrietadas hay neblina. El ruido de las roídas sandalias por el paso del hombre contra el polvo molido de las rocas se confunde con el tintinear del choque de la espada contra la vaina… El escudo pesa mucho, tanto que pareciera resbalarse no por la humedad en el ambiente, sino por la sangre que corre por la mano que lo aguanta. Ya no quedan ganas de cargarlo.
Caminan a ciegas los pies, arrastrando polvo tanto como al peso del cuerpo que ya no tolera más golpes.
Tienen ganas las rodillas de doblarse, ceder, caer de canto sobre la húmeda piedra, suave cama para quien ha frenado a medio Mundo con sus piernas…
Grillos cantan al fondo, emiten esa tonada funesta, pareciera que cantan burlándose del sentimiento del alma que empuja este cuerpo sin rumbo y sin sentido…
Alguna vez hubo norte de marcha con paso firme y con fuerza, coraje, pero se fue con cada uno de los golpes que destruyeron a este cuerpo y su motivo de vida.
Me detengo, tengo frío, hambre y sed, aunque poco me importe comer ya… No hay mucha razón para seguir la calle hasta el fondo, pero creo que mañana va a amanecer, y tengo fe que algún día habrá un sol que me sonría.
Abro la nota que guardé en mi bolso, esa que me repito cada noche antes de cerrar los ojos…
“Un hombre camina con sus pies en el suelo, pero permite a su corazón rozar el cielo.
Mientras trabaja, ora.
Cuando crea, ama,
y si descansa, piensa,
y aunque de muerte lo hieran, ¡jamás se para!”


domingo, 10 de agosto de 2008

Cuento breve…


Ando buscando palabras, de acá y de allá, para traer enlazadas esas ideas que revolotean sobre las nubes de la conciencia… atando y atando, me conseguí con este cuento breve…

Iba y Va

Iba el amor hecho persona y Va la más pura realidad… Iba el que sueña con el más dulce y puro amor, y Va quién de golpe mata la ilusión… Iba pasando, sembrando sueños y Va arrancándolos hasta la saciedad… Un día Iba y otro día Va… Iba hasta cansarse, pararse y no ir más… ahora, ¡El que una vez Iba, Va!…