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sábado, 21 de febrero de 2026

La resilencia a diario


¿Qué es resiliencia? - IBT Group Corporativo.

"...parece que muchas personas que deben enfrentarse a situaciones o condiciones de vida difíciles pueden superar esas dificultades muchas veces incluso sin intervención profesional particular".

Stefan Vanistendael


Hoy he querido dedicar este post a la resilencia, que algunos confunden como un proceso romántico e idílico, pero que su análisis científico y social nos permite depurar todo esto, y encontrarnos con un proceso esencial en nuestra experiencia de vida como humanidad.

La resilencia es esa capacidad que tenemos para superar una adversidad grave, y en el proceso sufrir un cambio que nos permite no sólo superarla, sino lograrlo satisfactoriamente y sin quedar con una marca de por vida.

Para poder entenderla bien, voy a traer la definición del padre de este concepto en la psicología moderna, un neurólogo y psiquiatra francés, Boris Cyrulnik que definió este proceso como: "la capacidad del ser humano para reponerse de un trauma y, sin quedar marcado de por vida, ser feliz".

Este no quedar marcado tiene matices para el mismo Cyrulnik, no significa olvidar, ni la ausencia de cicatrices, más bien que esa marca no dicte o sentencie tu destino.

Este post lo quiero centrar en un tipo de resilencia que es la menos visible, porque cualquiera puede evidenciar su ocurrencia en sucesos catastróficos puntuales, un terremoto, una masacre, un duelo por una pérdida significativa...

Pero, ¿Qué pasa con esa resilencia que sucede como un gotero?, esa capacidd que tenemos que desarrollar para enfrentar las pequeñas tragedias diarias. Esa resilencia de lo cotidiano.

Lejos de ser un experto, me traigo a uno que se encuentra recogido en un libro maravilloso sobre el tema: La resiliencia: resistir y rehacerse. Compilado por Michel Maciaux y publicado por Gedisa Editorial en 2010.

En este libro, en su página 227 el sociólogo y demógrafo belga Stefan Vanistendael, reconocido como uno de los expertos internacionales más importantes en el estudio de la resiliencia, aborda desde un punto de vista científico y sociológico el fenómeno de la resilencia cotidiana. 

Por cierto: En este libro también hay publicaciones de Boris Cyrulnik sobre el tema.

Tejer la vida

Vanistendael se debate en buena parte de su artículo sobre los análisis científicos de la resilencia, y su efecto práctico en la vida diaria. Encontrando que, auque los factores pueden ser parecidos, la personas que viven experiencias de resilencia en la vida cotidiana no la definen igual que los estudios sobre ella.

En todo caso, la presencia de un "Tutor" como define Cyrulnik a esa persona guía que acompaña el proceso de transformación desde el dolor de la experiencia trágica hacia el nuevo punto de partida está presente, al igual que la oportunidad visible, con cierto grado de anhelo, de "tejer la vida" que se puede definir más correctamente como construir una nueva red de experiencia vital, como un punto y coma, en el aquí y ahora.

Todo esto, pasando por un acceso a los recursos mínimos necesarios, tanto materiales como intangibles, para lograr abrir caminos hacia esas posibilidades nuevas de reinvención.

Aunque Vanistendael traza su trabajo sobre procesos de resilencia psicológicos complejos en situaciones límites diarias, su aplicación a nuestras crisis diarias es 100% posible.Porque, es especial prestar atención en la definición personal que damos a ese evento trágico que nos desborda y exige. 

Durante la Tragedia en el Estado Vargas (Venezuela), en el que murieron oficialmente por deslaves e innundaciones unas 5mil personas (extra oficial más de 15 mil). Hablaba con un amigo psicólogo mientras atendíamos, contando cuentos, a niños que habían quedado sin papá ni mamá de golpe, producto de las lluvias, y llenaban un estadio completo de futból. 

"¿Qué terrible es todo esto?" - le alcancé a decir.

"Shauki, esto es puntual, es momentáneo, de aquí todos podrán tener mejor o peor mecanismo de resilencia para salir adelante, necesitarán más o menos apoyo, esta tragedia es grave pero saldrán, si supieras la cantidad de gente que tiene tragedias diarias mucho más graves y no salen". Alcanzó a decirme, y nunca podré olvidarlo.

Desde ese día entendí que cada persona tiene sus propios grandes problemas y tragedias, que existe una resilencia casi invisible y diaria, como si fuera un nado de larga duración.

Esto es lo que Vanistendael y Cyrulnik a veces llaman resiliencia de baja intensidad. Es esa que no recibe aplausos ni sale en los periódicos. Es la madre que cuida a un hijo con enfermedad crónica, el profesional que mantiene la ética en un entorno hostil...

Que cada uno desarrolla formas de tejer la vida, y que lo importante radica en ser copartícipe de la construcción positiva de oportunidades para ese tejer.

Hace no mucho conocí a una colega periodista en Canarias que tenía un solo pulmón, le habían retirado uno por un cáncer agresivo que lograron controlar a tiempo. Su capacidad de resilencia me sorprendió. Tuve una de las mejores charlas de vida con ella, de cómo había decidido ver una oportunidad el tiempo que la vida, y su enfermedad, consideradan para ella. Y cómo se modelaba para, entre tanto dolor y sufrimiento, rescatar la oportunidad de ver lo bueno y ser feliz. "No puedo estar malagradecida, no puedo renegar por nada" me decía.

Sobre los tutores a diario con los que podemos contar, siempre insisto en lo sano y óptimo que es una terapia con un buen psicólogo, pero no todo el mundo lo tiene al alcance, a veces ese tutor que necesitamos es:

  • Un libro que te da respuestas.
  • Un colega que te escuchó sin juzgar.
  • Un ejercicio escrito que viste por Internet.
  • Una mascota con la que conectas.
  • Un kit de emergencia emocional .
  • Una afición que te conecte al "aquí y ahora", como la música.
  • Hasta un café con un extraño que te escucha sin juzgar.

¿Cómo llevas tu el tema de la resilencia?

"



lunes, 13 de enero de 2025

Postal de Reyes en el siglo XXI


Imagen generada en Chat GPT a partir de mi narración.


"L'écriture est la peinture de la voix : plus elle est ressemblante, meilleure elle est" / "La escritura es la pintura de la voz: cuanto más se le parezca, mejor es". Francois Marie Arouet (Voltaire). (Extraído del artículo "écriture" del  dictionnaire de français Littré.)

No entendía esta cita de Voltaire hasta que me tocó vivirla hace unos días, tener esa capacidad de pintar mi voz a través de mis escritos, me resulta tan complejo, pero con este post lo vuelvo a intentar...

Este Día de Reyes cayó lunes, y yo el domingo me levanté bien temprano para ir a hacer cosas de un cuarentón que sale un domingo de casa antes de las 9 de la mañana. Caminando por una vereda del barrio me topé con una estampa digna de darle título a esta entrada, la que para mí es la Postal de Reyes del Siglo XXI.

Evidentemente, por protección de datos, no tomé foto alguna, pero  creo que la impronta que quedó en mi alma es de tal magnitud que puedo reproducirla sin necesidad de píxeles ni frames. Porque aquella imagen fue in crescendo en mi alma, anidándose y enraizándose. Creo que podré narrarla hasta que ya no me quede aliento.

El cuadro

Era un padre, estremadamente flaco, con una delgadez que no proviene de la salud sino de saber lo que es acostarse sin comer. Tenía un bluejeans o como dicen los españoles, unos vaqueros, que tenían goteos de pintura por todas partes en contraste con una descoloración propia del uso, no como un modelo de pasarela de última moda, sino como la remanencia de quién ha pasado horas pintando y ha sufrido el efecto de las sapilcaduras y las horas de trabajo. Pero aquél pantalón lucía asombrosamente entero, limpio, pulcro. Se combinaba con un suéter (pullover) tejido, unicolor, azul, que le cubría de los 14 grados matutinos, la lluvia ligera y el viento. De aquella imagen, la denotación de pobreza la constituía, como siempre e históricamente ha pasado, los zapatos. Unos tenis bastante desgastados, como mordidos por los fieros dientes del tiempo, pero igual de limpios que toda la muda.

De su mano iba una pequeña niña, de no más de 5 años, vestía un suéter rojo que le llegaba a la cintura, usaba unos pantalones blancos envejecidos por el uso y el tiempo, y unos tenis en las mismas condiciones de los de su padre.

La escena 
La cara del padre era la de un hombre sumido y consumido, por la angustia, los pesares y la realidad. Caminaba como si quisiera que alguien o algo se lo llevara, mirada perdida en el horizonte, pena en los hombros, dolor en el alma.

Todo cambió en ese hombre cuando la niña hizo un pequeño tirón de su mano, giró su cabeza y la bajó para verle, y en ese momento le hizo un gesto de aprobación. 

Giraron en la esquina del  café en el que yo iba a entrar, así que aproveché para terminar de hacer mi papel de espía de lo cotidiano, y me senté en una mesa de la terraza del café.

Entraron en una venta de barrio, popularmente conocida como "chinos" en España, por ser normalmente regentada por una pareja de asiáticos (que dan para otra postal). 

El padre salió con una bolsa de papel blanca en la mano en la que no llevaba a la niña, me pareció que apretaba aquello como si fuera una pertenencia de valor. Cosa que confirmé cuando la niña se lo pidió, y él accedió a darle el paquete. Aquella niña lo tomó como si fuera oro, como si sostuviera todo lo que podía desear tener en ese momento.

¿Qué sería aquello?- pensé- ¿Unas galletas?, ¿Un bizcocho?, ¿Algún juguete de plástico barato de aquél lugar?

Algo me impedía seguir pensando, era una lágrima que me corría por la mejilla, ¿Qué me estaba pasando?, no lo sé. 

A la par de aquella lágrima, se me formó un nudo en la garganta. Lo intenté pasar con zumo de naranja, no pude, y el café tampoco hizo efecto. Un nudo de 7 días, una atadura que palpitaba en mi garganta, y que deseaba salir.

¡Tienes que escribirlo!, 
- no puedo-. 
¿Por qué?, 
- no estoy a la altura de dejar plasmado aquello que me erizó la piel, que me retumbó en el alma-

No me resistí más, y hoy 13 de enero. Una fecha importante para mi, decidí plasmarlo aquí. Sin más valoraciones. Si quieren ustedes dejar sus comentarios, bienvenidos son...

Nota: Extraordinariamente Chat GPT me hizo la imagen muy similar a la que pude apreciar, pero no me transmite lo mismo que me hizo sentir la real


 


sábado, 20 de abril de 2024

Caminando hacia el fin de las relaciones de amistad

Foto de: cottonbro studio
 

Todo mi patrimonio son mis amigos. 

Emily Dickinson.


Mi abuelo nunca leyó a Dickinson, tener que trabajar desde que era adolescente no le permitió acceder al privilegio que nos permitió a todos los demás de la familia. Pero eso no lo detuvo para decirme, cuando tenía unos 14 años: "¿Tienes amigos?, cuídalos... los amigos son más importantes que el dinero, cuando yo no tenía dinero, tuve amigos que nunca me abandonaron".

Nunca pensé tenerle envidia a mi abuelo. Pero llegada a esta altura de mi vida, envidio las relaciones que logró construir con esfuerzo, dedicación, confianza y tesón.

Eran otros tiempos, los que él vivió, unos en el que acompañarse y crear lazos eran fundamentales para enfrentar al mundo. 

Luego de la Pandemia del Covid, todo el mundo se empeña, pese a las guerras, en tratar de recuperar su vida social, pero un nuevo informe publicado por el Survey Center on American Life revela un cambio profundo en la naturaleza de las amistades de los estadounidenses. 

"Uno de los cambios más importantes revelados por la Encuesta de Perspectivas Estadounidenses de mayo de 2021 es la disminución de las amistades cercanas. En las últimas tres décadas, los grupos de amistad estadounidenses se han vuelto más pequeños y el número de estadounidenses sin ningún confidente cercano ha aumentado marcadamente".

Y es un cambio que afecta más a los hombres que a las mujeres, "hace treinta años, la mayoría de los hombres (55%) informaron tener al menos seis amigos cercanos. En 2021, esa cifra se ha reducido a la mitad. Un poco más de uno de cada cuatro (27%) de los hombres tienen seis o más amigos cercanos en la actualidad. El 15% de los hombres no tiene ninguna amistad cercana, cinco veces más que en 1990".

En una sociedad que pregona el uso de la tecnología para conectarnos con otros, se está produciendo justo el efecto contrario, pero, ¿Por qué?

Una posibilidad mezcla dos tendencias de los últimos años, por un lado, la facilidad que nos está generando la tecnología para resolver practicamente todas las necesidades sin tener que depender de los demás, ya no es necesario tener amigos para conseguir resolver problemas cotidianos. Ni siquiera debemos conocer a alguien para preguntar por una dirección, ¡tenemos a Google Maps!

Po otra parte, está la forma cada vez más individual de las experiencias de entretenimiento y disfrute. Pasamos más tiempo recibiendo interacción con los aparatos y la tecnología que con las otras personas de carne y hueso. 

Esto ha afectado radicalmente las habilidades sociales de los más jóvenes, a quienes les cuesta hoy en día mucho más establecer relaciones, resolver conflictos con otros, y cualquier reto social, que entender sobre programación Inteligencia Artificial, o robótica.

Vemos a jóvenes que resuelven sus interacciones de una forma poco común, en especial a la hora de comunicarse, si se encuentran detrás de móviles u ordenadores se sienten sumamente en confianza, pero en cuanto entran en relaciones, cara a cara, suelen evitar las miradas, centrase en discursos tipo monólogos, y escuchar muy poco al otro, lo menos posible. 

Atrás van quedando las largas horas de charla en los porches, en las aceras, en coches, o parques, para ser sustituídas por chats, mensajes de audio, o streaming. 

Lamentablemente pareciera que el mismo hombre avanza sin pausa contra su propia naturaleza, la de ser social.

En este post:

Men’s Social Circles are Shrinking


   


lunes, 8 de enero de 2024

Confianza es confiar con esperaza

Foto de: Savvas Stavrinos
 

Es la confianza mutua, más que el interés mutuo, la que mantiene unidos los grupos humanos

H. L. Mencken


Hace un tiempo tuve esta conversación con alguien:

"... Mira, ves... allí está, tu te mataste ayudando a esta persona, hiciste de todo por ella, y ahora que le va bien, ¿te ha llamado?, ¿siquiera te ha agradecido?"

Yo: "No me ha llamado, ni espero que lo haga, lo que hice por esa persona lo hice porque tuve confianza, y aún la tengo"...

"No te entiendo, la verdad, ¿cómo puedes confiar en alguien que no es capaz de agradecerte?

La confianza es tuya

Según el diccionario de la Real Academia Española, la confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Por consiguiente, la confianza no es responsabilidad de la otra persona, es algo que le pertenece al que la produce.

Tu tienes confianza, porque esperas firmemente que otro actúe de "buena fe" en la relación que mantienes con el/ella.

De allí la celebre frase de "hacer bien, sin esperar nada a cambio", porque no actúas por interés, tu haces las cosas porque confías.

Se podría decir que cofianza es confiar con esperanza, y sobre la esperanza ya hablamos en este otro post

Sin la confianza no podríamos establecer esos lazos que nos hacen humanidad, comunidad, sociedad.

Y por supuesto, no puedes lograr tener confianza con otros, si no eres capaz de tenerla sobre ti mismo, ten seguridad y firmeza de que vas a ser capaz de ser mejor, y lograr lo que te propones. 

Que este 2024 sea un año cargado de momentos de confianza con todos los tuyos. 



sábado, 23 de diciembre de 2023

El mejor regalo en estas fechas es no perder la esperanza

Estatuilla romana del Siglo I d.C. de la Diosa Spes. National Museums Liverpool. 


No nos mintamos, ha sido un gran año de mierda. Puede usted maquillarlo como quiera, pero con el mundo "patas para arriba", millones de desplazados, asesinados, acosados y violentados, no hay una forma agradable de recordar al 2023.

A lo mejor, si se mira sólo desde el ámbito personal, puede ser que alguno pueda ponerle color a este año, pero tiene que ser lo suficientemente egoista, o tonto, para no levantar la cabeza y restarse razones para celebrar.

De allí que el mejor regalo que podremos darnos este año es el no perder la esperanza.

¿De dónde viene esperanza?

Esperanza tiene su raíz en sperare y en spatha (Latín), que a su vez viene de la raíz proto-indoeuropea Spe, que se usaba para referirse a aquello que se expande o alarga, y a tener éxito. Y sí, a la espada, porque es el metal que se alarga.

La Diosa romana relacionada a la esperanza, se llamaba Spes.

A su vez, esta palabra está vinculada la raíz al griego spathe, y en el germánico a spat (pala laminada).

Podemos imaginar que los griegos y romanos antiguos vinculaba el sperare con alargar o prolongar la ocurrencia de un hecho, con la convicción de que sucedería.

No es raro que los griegos vieran en la imagen de una mujer que mira al cielo, con una cornuscopia llena de flores en las manos, a la Diosa Elpis, la garante de la esperanza. 

Los romanos, por su parte, vieron en una mujer de brazos abiertos, sentada o de pie con una de las manos normalmente mostrando la palma y con su respectiva toga, a veces también portando una cornuscopia en uno de sus brazos. 

Lo que nos da la clave de que en el ideario, esperanza y abundancia eran conceptos vinculados, tanto para los griegos como para los romanos. 

La cuestión es que la esperanza se encontró en una encrucijada cuando el hombre comenzó a vaciarla de acción.

Porque hasta ahora, hemos visto que era importante saber que ocurriría el hecho, para que la esperanza pudiera existir. No tendrías esperanzas de que la paz, el dinero, la salud llegaran, si no trabajaras para que esto pase.

Pero el hombre dicidió vaciar la esperanza de cualquier tipo de acción, y llenarla de contemplación. "esperar, por esperar de que algo sucederá", "ten esperanza, no serás abandonado".

El hombre actual está justamente anclado en este punto. En esperar por esperar. 

Por eso, el mejor regalo que nos podemos dar en estas fechas es no perder la esperanza, esa real, esa que espera que algo suceda porque trabajamos activamente para ello.

A tener esperanza en la Paz, en el amor, y en un mejor porvenir.


En este post:

Elpis

Carlos Javier González Serrano

Esperanza

Raíces Proto-Indoeuropeas



miércoles, 14 de diciembre de 2022

Energía vital, sinergia y caos

Cangrejo en Jover. Foto: Shauki Expósito


En estos días he estado bastante repleto de actividades, ideas y proyectos. Pero una conversación por mensajes de voz con una amiga me inspiró para dedicar unas líneas aquí en el blog. 

Mi amiga comenzó su reflexión con la foto que tomé en una playa de Tenerife, y que acompaña este post. Describo la secuencia anterior a la foto, estaba en mi momento de descanso durante una pauta fotográfica, y tomé un pedazo del pan de mi merienda, al ver que habían cangrejos, y lo puse a la distancia de un brazo de mi ser. De pronto un gentil, pero desconfiado cangrejo se acercó, tomó el pan, y al ver que mi objetivo no era otro que descansar, se quedó a mi lado, y me permitió tomarle, no una sino una cadena de fotos disfrutando del pedazo de pan (la foto la pueden usar con gusto, sólo recuerden nombrar al fotógrafo).

La foto originó el mensaje de mi amiga, que a través de un ejercicio magistral de observación indirecta, construyó toda una reflexión sociológica que dio inicio a una sabrosa conversación, y que termina con algunas ideas y una reflexión en estas líneas.

Energía y Potencia vital

Siempre nos ha costado definir un poco aquello de ¿Qué es estar muerto?, y solemos definirlo, por contraposición, a la ausencia de vida. Pero si pensamos un poco, estar muerto es dejar de poder hacer cosas con nuestro cuerpo terrenal. Es el fin de un sistema.

Esta primera reflexión me permite definir dos conceptos importantes, por un lado el de energía de vida, o energía vital, que no es más que la energía que tiene nuestro ser, de forma individual, para actuar. Y por ende, dicha actuación, que se define como potencia vital, y no es más que la capacidad que tenemos para hacer o crear las cosas. 

La potencia vital es esa fuerza, habilidad, y capacidad que se valen de la energía para poder hacer las cosas. Y podemos aplicarle perfectamente la ley física universal, definiéndola como el trabajo realizado en una unidad de tiempo, o la cantidad de energía transferida por unidad de tiempo.

Si entendemos otra ley universal de la física, sabemos que la energía se transforma pero nunca se destruye. De allí que, aunque nuestro sistema llegue a su fin, nuestra energía permanezca, ya sea para ser utilizada en el futuro, o que esté contenida en todas aquellas cosas que a lo largo de la vida (unidad de tiempo) hemos realizado.

Sinergia y Caos

Esa potencia vital, a plenitud cuando estamos bien saludables, se suma a otras potencias, que están presentes en nuestra sociedad, en los ecosistemas, en el bioma. Y si el ritmo natural es armónico, (de esto saben bien los músicos), se produce una sumatoria de las energías que logran cosas sublimes para nuestro entorno, la sinergia es valor, porque suma en conjunto la potencia de todos los organismos (sistemas proveedores de energía) que participan en el momento y espacio dado.

De allí, que por ejemplo las poblaciones autóctonas venezolanas que aún sobreviven en la selva, le den gracias a los animales o los árboles que dan su vida como fruto, porque suman su energía al bien común de la comunidad. 

Si el ritmo es armónico, sin importar la melodía, la sinergia demuestra su elevado potencial para crear, y se nota en las plantas, en los animales, en el suelo, en el agua, en todo el espacio común. 

Oye, ¿Por qué se te da tan bien esa planta? -  Es por la energía. Mejor dicho, es por la sinergia. 

Y cuando la sinergia desaparece, se le da espacio a una cantidad descontrolada de energía que fluye a borbotones, de forma descontrolada. Causando agotamiento, cansancio, crisis, problemas, y la natural enfermedad del sistema y su inevitable muerte. 

Del caos ya hablamos anteriormente en mi otro blog, pero me permito citar parte de aquél artículo, "el belga de origen ruso, Ilya Prigonine, Premio Nobel de Química (1977) por sus trabajos sobre termodinámica de sistemas que no están en equilibrio, es considerado el padre de los estudios de las teorías del caos, en sus reflexiones "sostiene que la realidad es una mezcla, de desorden y orden, y que el universo funciona de tal modo que del caos nacen nuevas estructuras, llamadas estructuras disipativas. Cazau, (1995)".

El caos ocurre, entonces, para canalizar la energía que no se encuentra sincronizada, esa energía residual, de allí que siempre esté presente, y que pueda ganar espacio. Si se dan cuenta, cuando los residuos resultantes de un trabajo no son bien tratados, decimos que "todo se ha vuelto un caos". Porque aún en los residuos hay energía, si no que lo digan los que convierten esos residuos en nuevos productos. 

Lamentablemente, y no entiendo por qué, en el pasado reciente de nuestra humanidad éramos más conscientes de la energía vital y de la sinergia. Pero les hemos abandonado como conceptos. Y el no ser conscientes de ellos nos ha provocado ir un poco a ciegas. 

El poder del caos, como fenómeno que nos permite trasmutar, a través de esas estructuras disipativas que definía Prigonine, la focalización de nuestra potencia vital, y el respeto por el ritmo armonioso y natural del colectivo, y por ende de la sinergia, nos permite transitar en una vida más grata, más plena, y más gratificante para nuestra mente y alma. 




lunes, 29 de noviembre de 2021

Las palabras son como un barco

Imagen de RobertFrw en Pixabay 

Hoy miraba como flotaba un barco en el puerto, me sorprendía la capacidad de algo tan grande y pesado de mantenerse a flote, atado y en un agua tan calma. 

Los pequeños golpes del agua contra el casco era lo único que rompía el silencio. Y yo pensaba en las palabras como aquél barco, capaz de flotar en medio del mar de ruidos y voces. 

Las palabras te pueden hacer navegar, en un viaje maravilloso y único, a través de calmadas aguas y paisajes inolvidables, y también pueden meterte en verdaderas tempestades, con olas gigantes, y amenazas constantes. 

¿Hacia dónde han decidido navegar tus palabras? 

miércoles, 6 de octubre de 2021

Solos Frente al Peligro 5: Ponerme en tus zapatos. La empatía





Un nuevo episodio del Podcast que esperamos disfruten, en él hablamos sobre la importancia de la empatía, pero también mencionamos a la Legión Romana, a Tito Livio, al doctor Ignacio Morgado. Incluimos un extracto de la obra de Don Pedro Calderón de la Barca. Contamos con el testimonio vivo de un creativo argentino excepcional, Jorge Gorostiza, y nos despedimos con el grupo español Jarabe de Palo, y el tema "Eso que tu me das".

En este Podcast:

Las canciones de fondo son de:

You + Me de JakeBCMusic @jakebcmusic en Instagram

I Saw a Ghost Last Night de Leonell Cassio

El tema musical es:

Jarabe de Palo - Eso que tu me das


Lecturas recomendadas:

martes, 1 de diciembre de 2020

Podcast: Solos frente al peligro - Primer Episodio: La Bondad



Hola, estrenamos esto de los podcast. Espero que lo disfruten, y que dejen sus comentarios en el blog 👀

En este audio:

Las canciones de fondo son de:

You + Me de JakeBCMusic @jakebcmusic en Instagram

I Saw a Ghost Last Night de Leonell Cassio

El tema musical es:

Neil Moliner - Mi Religión https://www.youtube.com/watch?v=fUN_G-zeJB8


martes, 6 de octubre de 2020

Normalicemos el sentido común

 

Estatua de Cicerón. Cuenta la historia que este filósofo y político romano participó en unos hechos en los que se vio obligado a confrontar al filósofo Catilina, se le atribuye en tal duelo el uso del "Seny" o sentido común en su máxima expresión. No será la única vez vinculado a este concepto, en su tercera paradoja hace un ejercicio abstracto sobre el mismo y la relación entre los pecados y las cosas bien hechas.   

El sentido común no es nada común

Voltaire


Si hacemos un análisis muy superficial de la historia del ser humano sobre este planeta nos daremos cuenta que nos hemos venido a menos. No hay que ser un gran experto para notar, que si bien la prodigiosa velocidad con que nuestro cerebro produce técnicas novedosas para manejar su entorno es un motor que no se estanca, no va al mismo ritmo nuestra relación emocional, reflexiva, y si se quiere filosófica con nuestro alrededor. Sensus communis significaba para los romanos, además de sentido común, humildad, sensibilidad. (Diccionario Filosófico, Torre de Babel) Un concepto que tenía un valor inconmensurable para ellos en su época, pero que en la actualidad se ha devaluado por completo. 

Es tal su depreciación, que cuando pensamos en sentido común recurrimos a Voltaire, y su célebre pero triste frase con la que comienza este post. Ya en la época del filósofo francés, mediados del Siglo XVIII, la palabra había perdido no sólo valor, sino significado.

¿Dónde hemos dejado el sentido común?

Mi primer apasionado acercamiento con el concepto no se lo debo a un gran hombre famoso o adinerado, más bien a un humilde vendedor de alfombras y ropa deportiva, que veía con estupor como profesionales con los que interactuaba estaban cruzando con facilidad el campo florido del ingenio hacia el desierto de la estupidez. 

En aquél momento cuando me citó por primera vez a Voltaire para referirse a un sin sentido, entendí que para nosotros el sentido común ahora "sólo significa el buen sentido; la razón tosca, sin pulir, primera noción de las cosas ordinarias, estado intermedio entre la estupidez y el ingenio".(Diccionario Filosófico, Torre de Babel) .

Si le hemos rebajado la concentración al concepto del sentido común es por algo. Es como cuando el niño no ha aprendido a gatear bien, y es imposible pedirle que camine de forma correcta. 

¿Dónde han quedado nuestras humildad y sensibilidad? 

Creo que hemos decidido encerrarlas porque en los procesos tan complejos que vivimos no hay tiempo para incluirles. Pero somos nosotros mismos los creadores de estos procesos. 

Lo extraordinario del sentido común es que hace que las cosas caigan por su propio peso. Cuando somos capaces de utilizarle en su máxima expresión, que incluye la definición romana, hace que las cosas que creamos encajen con nuestro entorno a la perfección, una perfección placentera, saludable, natural y bella. 

Si aplicáramos el tamiz del sentido común, más de la mitad de los gobernantes actuales del mundo deberían dejar sus puestos por no estar capacitados para el ejercicio de tal responsabilidad al ritmo en que la humanidad les necesita.

Igual pasa con otras situaciones y momentos de nuestra vida, en las que el sentido común sería una herramienta poderosa para clarificar que es lo que mejor conviene.

¿Crees que el sentido común te puede ser útil en tu vida?  


miércoles, 10 de junio de 2020

Apuntes sobre el racismo


Pintura de una familia de Brasil realizada por el retratista  
neoclásico Jean-Baptiste Debret (1768-1848) 

Hace algunos años tuve una alumna de origen portugués. Hermosamente muy portuguesa, de rasgos muy marcados, huesos muy fuertes, ojos profundamente grandes y una mirada honda. Labios pronunciados y una dentadura envidiable. Cabello castaño tostado del Mediterráneo. Pequeña de tamaño y con una voz muy aguda.

Sin duda que destacaba del promedio de sus compañeros con características físicas más típicas de las costas caribeñas y del Mar Caribe. Era como una exclamación entre tantas palabras similares.

Evidentemente, esperaba yo, como ustedes, que el nivel de mis alumnos universitarios les llevara a hacer descripciones similares de su compañera. Pero no sucedió, por el contrario la incomprensión de lo desconocido, el temor a lo diferente se apoderó del grupo.

Y apareció la oportunidad para los más inseguros de sí mismos. Señalarla a ella, y burlarse de sus diferencias parecía satisfacer una falsa seguridad de pertenencia e inclusión social “nosotros sí somos los mejores, somos iguales”.

Soporté dos y tres clases de lo mismo, mi alumna llorando, los otros disfrutando entre murmullos y risas. Hasta que me harté, e hice lo que creo que todos debemos hacer. Paré mi clase y dije “vamos a hablar sobre el racismo, y el respeto al otro”.

En seguida salieron los teóricos luchadores progresistas a decir “por qué es malo el racismo”, dejé que argumentaran todo. Y en un punto dado, les dije que todos eran bien racistas. La reacción fue reírse. Pero la risa duró poco, muy poco… Cuando se identificaron en las bestias que tan bien habían definido. ¡Racistas! Porque el racismo no es sólo de blancos hacia negros.  

El odio no acaba con el racismo

La violencia y el odio nunca son la solución para este tema. “Es una expresión social”, pues a mi parecer la peor. Justamente el racismo es un tipo de violencia que normalmente termina cobrándose la vida de un inocente. Apagar la violencia con más violencia siempre es una mala elección.

Al racismo se le apaga con educación.

Ocultarlo no acaba con el racismo

Increíblemente la moda entre los anti-racistas es borrar al racismo de cualquier lado, tirando estatuas del pasado. Prohibiendo cintas de cine, ocultando publicidad de épocas en que el racismo campeaba. 

Si al racismo se le oculta, el resultado inmediato es su reaparición, sin maldad aparente en un principio, como el ejemplo de mis alumnos. Pero que progresivamente va volviendo un infierno la vida de los afectados. Porque el racismo sobrevive en la ignorancia de conocerse a sí mismo. Cuando el racista se identifica, y entiende lo absurdo de su actuar, suele dejar de comportarse inmediatamente de esa manera.  

Borrar al racismo y al racista NO hará que esto desaparezca, sino más bien producirá más racismo a corto plazo, y sin tener ninguna herramienta a la mano para poderlo ejemplificar, e identificar.

¿Realmente estás luchando contra el racismo, o simplemente estás buscando una buena razón para seguir odiando?

lunes, 13 de abril de 2020

Lavarse las manos, bien, ¡muy bien!

Hermosa obra de Jan Lievens, "Pilato lavándose las manos", h.1625.

Índice o indicio

Ha pasado tiempo ya desde que publiqué mi último post. Y muchos me han preguntado ¿No hay nada que decir en estos tiempos de Pandemia, virus, frustración y pánico?, y yo respondo de forma inmediata: Dos cosas, lávate bien las manos y quédate en casa.

¿Nada más?- y ¿Qué más quieres?, no hay soluciones mágicas, esas sólo están en nuestra imaginación. Y mientras ideamos cómo vencer el caos, lo mejor es hacer lo que como especie, naturalmente sabemos hacer, refugiarnos.

A veces me río de aquellos que, antes de todo esto, levantaban la bandera de "volver a los orígenes" distorsionando el mensaje para criticar al Desarrollo. Bueno, ¿Qué mejor regreso que volver a nuestros instintos más primigenios?, < Comer, Dormir, Refugiarnos, Reproducirnos, y Crear >.

Es evidente que la respuesta no es volver a nuestros orígenes, sino construir un mejor mañana cada día, sabiendo de dónde venimos.

Lávate las manos

...(pero que tu mano izquierda no vea lo que hace la derecha. Mateo 6:3).

La mejor medida ante el virus es la de lavarse las manos, sin duda que todos somos expertos en esto, y si no, está el video que sale en las redes cada cinco segundos con la pintura negra y los guantes, y que nos enseña a cómo restregar nuestras palmas.

Pero hay algunos que se están volviendo expertos, o a lo mejor ya lo eran, en esto de lavarse las manos ante la adversidad.

"Yo me lavo las manos" "Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: 'Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis'". (Mateo 27:24).
Y no, no me refiero a los políticos. Ellos tienen todos (no importa el país, ni el año en que lea esto) una maestría en frotarse los dedos (ya sea por codicia, o por escapar del tumulto).

Me refiero a los de a pié. ¿Cómo?, seguro se estará preguntando. ¿Qué me vienes a decir? Sí, hay cientos o miles que se saben lavar muy bien las manos frente a la adversidad. Como aquellos que van en dos coches separados al mercado a comprar cerveza, se hablan en la cola de muchos que necesitan repostar alimentos en sus casas, dejan pasar a mayores "porque son prioridad",  pero luego salen sólo con cerveza y se suben a sus coches. Vamos, mejor lavada de manos, la de Pilato.

"Nadie se va a enterar si me monto "el picoteo" con el vecino en la terraza del edificio, total ni música tenemos. Y es que esto del confinamiento es << Inaguantable >>", No sé cómo medir lo inaguantable, pero en la escala, perder a un ser querido sano por un virus, sin poder despedirse, ni hablar con él antes de morir, entra en el tope. Y todo lo demás son excusas para... lavarse las manos.

"¿Qué hago con los críos en casa? (pregunta desde el minuto 0), ¡esto es inaguantable, dales las tablets!", y allí van los niños todo el día con la cara pegada a la tableta... No soy padre, espero serlo, pero cuando lo sea espero también estar 100% listo para disfrutar a plenitud de mis hijos y  tener un plan para que nunca sean una carga. El confinamiento es un tiempo de oro para disfrutarlos, y cualquier otra cosa es... lavarse las manos.

"Me metí en las redes sociales desde la mañana, y compartí cuánto link vi sobre el virus. TODO, hay que decirlo TODO, con eso ya he hecho bastante por todo esto". No hay mucho más que agregar, ¡denle la toalla!

"Vi a alguien salir de casa, y le grité con todo lo que podía. Soy la policía del barrio, alguien tiene que traer la ley y el orden. Y al médico ese del primero, ya le dejé un ultimatum, 48 hora para irse del pueblo". (splash, spalsh, splash).

Pero por un segundo, allí en el balcón, en la inmensidad de la ventana, en la plenitud del color marrón de la taza de café, hay una voz que te dice: "Sé que puedo hacer más en todo esto".

¿Y qué tal si dejamos de lavarnos las manos?- como Pilato.

 Y empezamos a escuchar nuestro propio silencio, a oír lo que pareciera no tener voz, nuestra casa, nuestro entorno. Y a encontrar ese lugar justo en el que seremos más útiles y felices, (como lo han hecho algunos futbolistas, que ahora cocinan).

El mejor ejemplo es el de los músicos. Ellos sí que saben escuchar y llevar los tiempos. Entienden que con su maestría pueden hacer lo que mejor saben hacer, poner música a la vida, darle poesía a la humanidad para enfrentar la calamidad. (Sí, como los del Titanic, ya, ya, ya...) No hay profesión más útil durante esta pandemia, después de los médicos, que los músicos.

No tenemos que hacer grandes cosas, yo por ejemplo hice hoy lo que creo que mejor se me da en mi poco tiempo libre, escribirte en este blog y dejar de lavarme las manos (sólo por esté post).

¿Quieres contarme tu historia?, ¿Se te ocurren más lavadas de manos? O entró en ti el alma "millennials" del resentimiento por mis alegatos. Adelante, ¡hablemos!









miércoles, 28 de noviembre de 2018

¿Ser mejores personas?


El título del post no tiene un error, está formulado como una pregunta y no como una afirmación. Porque a veces caemos en la trampa de pensar que ya no podemos ser mejores. Que lo estamos dando todo, al 100%, y que hacemos las cosas bien.

La afirmación imperativa es una tentación en estos tiempos, ¡debemos ser mejores personas!, pero realmente para movernos hacia lograrlo es mejor partir de la pregunta ¿debemos ser mejores personas?...

Seguramente, como a mi, te pasarán infinidades de respuestas de todas esas cosas que hacemos bien, pero que podemos hacer mejor, ¡mucho mejor!

miércoles, 4 de abril de 2018

Shinrin-yoku: Baños de bosque en Barcelona




En este siglo tan complejo, hay ciudades, como Barcelona, que tienen la fortuna de estar rodeadas de costas y bosques a pocos minutos de sus centros urbanos. Esto puede ser motivo de envidia.

Las tendencias sobre calidad de vida han estado girando la mirada hacia la salud integral, que incluye al hombre y su entorno. Y en los últimos años han asumido la hipótesis de considerar a las urbes como generadoras de insatisfacciones y enfermedades. Como lo señaló la publicación del trabajo de investigación del doctor Philip Awadalla del Instituto de Investigación del Cáncer en Ontario (Canadá) en la revista Natura, que reseña La Vanguardia.

El Mindfulness, y otras filosofías orientadas hacia recuperar la salud integral del ser humano cada vez más incluyen al entorno como elemento determinante para completar los procesos de renovación y sanación.

Una de estas filosofías, la conocida Shinrin-yoku está volviendo a recuperar importancia en Europa, estos últimos meses. Aunque es una técnica que se viene utilizando desde la década de 1980.

El Shinrin-yoku tiene sus orígenes en Japón, es una filosofía que centra su actividad en el entorno, y parte de la idea de que el bosque es un espacio que conduce naturalmente a una vida más saludable.

Cuidado de confundirse, nada tiene que ver con andar besando árboles. Es más profundo que este simbólico gesto. Parte del principio de la unión de la parte (hombre) y el todo (bosque). Si una parte no está “bien” el “todo” propiciará que sane.

Pertenece a una rama de la medicina preventiva, y es una poderosa terapia alternativa contra el estrés, los trastornos emocionales, y otras dolencias principalmente con base anímica.

Literalmente Shinrin-Yoku significa baño de bosque, y es la mejor manera de liberar las toxinas del entorno de las urbes, y permitir al cuerpo (como parte) recuperar de forma natural el equilibrio con el todo, representado por la naturaleza.

Barcelona tiene numerosos parques con bosques cercanos, como: Parque Periurbano de Collcerola, Parque agrario del Bajo Llobregat, Parc de la Ciudadella, Parc del Guinardó, El Parc del Turó del Putxet, Parc de l'Oreneta, en el que se hace sencillo implementar esta práctica.

Guías para practicar Shinrin-Yoku


Para no confundirse, y terminar haciendo cualquier cosa menos Shinrin-Yoku, lo mejor es seguir una guía. Y el mundo editorial en español nos ofrece varias opciones.

La mejor recomendada, por ser la de más reciente publicación, fácil consulta, y tratarse de una guía escrita por una periodista especializada en el tema, es Shinrin-Yoku: Sumergirse en el bosque, de Annette Lavrijsen, publicada por Los Libros del Lince, y que se puede conseguir en cualquier librería de Barcelona, o por Amazon.

En ella, la autora facilita las claves para una práctica sencilla del Shinrin-Yoku en Occidente, y sus beneficios. Es un libro de fácil lectura, y un atajo perfecto para comenzar inmediatamente a incluir esta tendencia en la lista de actividades saludables que realizamos.

Casualmente la autora del libro estará visitando Barcelona estos próximos días: 4, 5 y 6 de abril, con suerte se puede aprovechar alguna actividad, firma de ejemplares o sorteo que organice la editorial que publica su libro. La cuenta en Twitter de la editorial es @LinceEdic.  



jueves, 1 de junio de 2017

¿Por qué Frodo vuelve a la Comarca?: Para un inmigrante casi nunca hay vuelta atrás

La Comarca

Es tal vez la historia de J.R.R Tolkien que más popularidad tiene en la actualidad, la aventura del pequeño mediano que sale a cambiar el mundo con su mínima y frágil figura de antihéroe nos invita a reflexionar de diferentes formas, cuando ya se acerca a sus 80 años de haber comenzado a ser escrita.

Hoy quiero dedicarme a pensar y compartir con ustedes esa visión del Frodo que emigra.

Frodo es un inmigrante  

Tal vez nunca se han detenido a pensar en esta idea, pero Frodo es un inmigrante visto desde el reino de los Peredhil. Y no un inmigrante cualquiera, fue balsero, indocumentado, tratado como clandestino con un ingreso no previsto, pero con la protección que le daba el siempre buen Gandalf bajo el pretexto de la adversidad.

Pero Frodo siempre fue un inmigrante. Un ajeno a las normas de los Elfos, de los Humanos, de los Enanos o los mismos primos grises Sindar de Elrond. Pero un inmigrante aún más extraño. Porque todos los demás son comunes a verse. Es frecuente que se encuentren, pero Frodo y su escolta llaman la atención porque no son habituales.

De toda la trama de J.R.R Tolkien, creo que lo más fantástico es que Frodo regrese a la Comarca como si nada. ¿Por qué tenía necesidad Tolkien de hacer regresar a Frodo a su vida normal? Sin duda está explicado en el contexto de su historia como hombre.

Para los que hemos emigrado por distintas razones, que Frodo regrese es de alguna forma un alivio y una necesidad satisfecha, implica que la vida que siempre amamos está allí esperándonos. Cuando la realidad, que pareciera estar escrita por un Trasgo, siempre nos demuestra que no es así. Que aquellos que recordamos y anhelamos como nuestro pasado más hermoso, lo que nos formó y nos dio oportunidad de tener conciencia y de ser, dejó de existir, o se transformó de tal manera que se distorsionó, y probablemente para siempre.

Por más anillos que llevemos al mismo fondo de Orodruin, tenemos más oportunidad de volvernos un Golum de mirada dispersa y comportamiento obsesivo que ser un impecable y sereno Bilbo en el momento de su retiro si no somos capaces de superar el duelo del que formamos parte.

Saludos, amigos de la Comarca.

martes, 12 de abril de 2016

El compromiso de la felicidad




Son muchas las formas de ser feliz, o de creer serlo, y animarse a invocar a los cuatro vientos la felicidad para otros, con caminos decorados por libros, esencias, consejos y rituales que, cual alquimia, vuelven lo amargo en dulce.

Hay personas que encuentran placer en la búsqueda hacia la felicidad, y otros que afirman que se es feliz cuando se hace lo que realmente “place”. Y si de las vías hacia la felicidad habláramos no terminaría este post.

De todos los caminos me veo atraído por el más sencillo, y no el más simple, que reconoce a la felicidad como una opción o modo, y no una acción.

Pero este camino encierra un compromiso, un pacto consigo mismo.

De la envidia y la felicidad
Para mí no hay forma de volverse feliz, no hay camino. Se es feliz y ya, o no se es. Y es una clara elección en la vida que se puede aplicar para todo.

Hay personas que son felices con sus empleos y otras no, de ellas las hay felices con lo que hacen aunque no sea lo que les apasiona (aunque pocas) y la mayoría felices con lo que siempre han querido hacer. Y hay quienes infelices con sus dones, hacen las cosas para las que nacieron de forma infeliz.

La ignorancia te hace feliz
Sin duda que una forma magistral de ser feliz es a través de la ignorancia, pues el desconocer sobre un tema te exime de cualquier preocupación, así pues es feliz el niño que desconoce la pobreza de su hogar, como lo es el que desconoce el peso que representa la riqueza en el suyo.

¿Entonces el conocimiento es infeliz?, si conoces para ser feliz, no. Hay quien elige ser infeliz hasta cuando aprende. Y aprende desde el dolor, cree que el conocimiento es un peso, y conlleva sufrimiento. Hay sociedades completas montadas sobre este argumento. Inserte usted los ejemplos.

Sobre el dolor del conocimiento ya se ven luces en El nombre de la rosa de Umberto Eco.

El peligro que se corre cuando la felicidad proviene de la ignorancia, por encima de cualquier otro camino para conseguirla, es que te invita a ser un sujeto manipulable, que lejos de tener una crítica posición sobre ciertos temas que te hagan feliz; te hacen ser feliz, mientras otros deciden tu suerte.

Muchos murieron de hambre en la edad media, felices porque iban al encuentro con Dios, desconociendo que morían porque había manos humanas detrás decidiendo lo que debía pasar en sus vidas.

Muchos mueren hoy, en la feliz ignorancia del placer de malgastar su tiempo de vida disfrutando del entretenimiento que les permite la tecnología, y un mundo efectista, mientras otros deciden qué hacer con sus vidas.  

sábado, 9 de enero de 2016

Mi botiquín de primeros auxilios emocional

Botiquín de primeros auxilios emocional

No les he hablado sobre mi botiquín de primeros auxilios emocional. Y creo que es buen momento para hacerlo.

Hace unos meses decidí emprender un viaje, dejé mi zona de confort y abandoné mi casa, mi calle, mi barrio, mi país, mi continente, y me vine a nuevas tierras, a probar suerte.

Como todo aventurero, he tenido días duros y nobles, todos con aprendizajes muy valiosos. En los días más complejos recurro a parte de mi botiquín de primeros auxilios emocional.

Al igual que cuando nos herimos contamos con un pequeño estuche con elementos de emergencia para detener el dolor, el sangrado, cubrir una herida y desinfectar. Yo tengo uno pero para las heridas del alma.

Son muchas las heridas que en una aventura se pueden producir. En tu cabeza y en tu corazón pueden abrirse y comenzar a doler, sangrar y hasta infectarse de muy malas energías.

Recuerda, eres los pensamientos que siembras, si en tu mente cultivas ideas negativas serás un nudo de problemas, si siembras en positivo recogerás tesoros valiosos.

Para curar mis heridas este botiquín de primeros auxilios emocional está compuesto por varios elementos. Primero una camisa de mi esposa con su perfume, que me recuerda la razón principal por la que lucho, mi familia. Segundo un buen dísco de Fito Páez, una conexión musical con mis mejores momentos de vida en Caracas, Tercero mis acuarelas y papel para pintar. Cuarto, un paquete de cinco libros que NUNCA conseguiría en Barcelona (editoriales venezolanas).  Quinto, foto de cada uno de mis maestros de vida, esas personas que ya no están vivas y a las que puedes hablarle a las fotos. Sexto, cinco cartas de personas a las que le cambiaste la vida y te agradecieron. Séptimo, unos collares regalados. Octavo, las tarjetitas de santos que me regaló mi abuela, mi cuñada, y mi mamá. Noveno, una foto de mi familia. Décimo, un detalle que me recuerda cada viaje que he hecho dentro de Venezuela y fuera. Onceavo, una insignia de mis equipos deportivos, aquellos por los que grité con furor.

Este botiquín lo puedes armar tu con ajustes a tu medida, pero lo importante es que siempre te cure. Tal cual como lo hace el que usas para el cuerpo.

Recuerda, en las emergencias, incluyendo las emocionales, es mejor siempre estar preparado.

¡Hasta una próxima oportunidad!  

miércoles, 19 de agosto de 2015

Caridad es amar en acción



La caridad como la conocemos dista mucho de su concepto original, y como valor humano es uno de los que el mundo actual más carece.  Ya entenderemos por qué.

Caridad en las acciones


La caridad no es un acto, en su significado en latín, caritas, se refiere al amar en los hechos, a hacer las cosas por amor.

“Caritas est” se refiere a que amor es; sentencia el acto de amor con la entrega.

Cuando hacemos una obra de caridad no estamos practicando la caridad necesariamente, aunque parezca contradictorio.


Dar no es caridad


Entonces en este punto es cuando llegamos a la discusión típica del metro o transporte público. ¿Darle dinero a un mendigo es un acto de caridad?, ¿Sí o no?

Las opiniones en este sentido siempre son divididas, los que creen que la vida es un acto propio de responsabilidad dirán que dar dinero es enviciar a las personas a pedir, que le ofrezcan trabajo o que vaya a una ONG. Y los que ven la vida como una suerte de destino de las acciones de los demás dirán que es culpa de la sociedad y el Gobierno, que esa persona es mejor que pida antes que robe, que hay que ayudarla porque el destino la tiene así.

Ambas tienen razón pero ninguna de las dos está siendo caritativa.

La caridad es amar, y las opiniones sobre la suerte del otro deben estar sustentadas en el amor, y no en la visión personal.

He visto gente que de verdad practica la caridad, y cuando un mendigo le pide dinero, saca de su bolso un sándwich y se lo da. El mendigo ha pedido monedas, pero desde el amor, el que lo escucha transforma su petición en la mayor necesidad que pueda cubrir esa persona con las monedas, es decir su comida.

Porque así sea que la solución es ofrecerle un trabajo o ayudarlo socialmente, el hecho es que ese mendigo tiene una necesidad real, urgente e inmediata, que las opiniones no van a llenar.

La caridad va encaminada por el amor. Ese sentimiento que hace que sueltes tu desayuno en las manos de un extraño porque te provocó. Tu bien puedes comprarte algo más adelante.

La caridad es compromiso con la humanidad, en silencio y sin juicios. Así como está este ejemplo, hay cientos de caritativos colaboradores en centros de atención y albergues dando, con afecto, lo mejor de sí.

La caridad en el trabajo


Entonces la caridad se eleva en condición, ya no es un acto sólo para el que no tiene. Es más una buena práctica social. Debemos ser caritativos en todos los espacios de nuestra vida. Con nuestros hijos cuando se equivocan, con nuestras esposas y esposos. En la oficina con el que necesita una mano. La caridad es entonces, como decía la Madre Teresa, una forma de vida.


¿Con qué puedes ser caritativo hoy? 

viernes, 14 de noviembre de 2014

El desgaste del deseo…

El deseo desgasta


Las cosas que hemos inventado para facilitar nuestra vida se desgastan con el tiempo, en una curva que todos bien conocemos. ¡Es la naturaleza de la vida! aseguramos, tenemos que nacer, crecer, reproducirnos y morir; y así pasa con todas las cosas que creamos.

Seguramente, ustedes que leen han sido expertos en esto de la curva de la vida, nuestro trabajo y nuestra existencia se rigen por ella. Y como ustedes bien saben lo ideal es prolongar en el tiempo aquel instante en el que nuestra curva de existencia se encuentra en el momento más espléndido, porque luego de ello viene la depreciación, comenzamos a decaer, entramos en caos, se aproxima la desaparición.

Hay quienes, no teniendo la capacidad de saber cuando es su momento más espléndido, prefieren vivir la vida al máximo, consumiéndose como un cometa. Otros tienen esa habilidad de planificarse, y logran hasta calcular el momento de su fin.

Pero ninguno toma en cuenta un factor importante que afecta el tiempo de la existencia misma de las cosas. Es el deseo.

Claro, no lo vemos porque forma parte de nosotros, es la enfermedad que no queremos saber que existe. Pero que tarde o temprano nos consume.

El deseo corroe, deseamos sin parar y eso desvanece las cosas… Deseamos tener carro, tener casa, tener cosas, sin pensar en las consecuencias de lo que deseamos.

El problema es que el efecto del deseo individual es para todos. Deseamos tener cosas que nos simplifiquen la vida a costa del desgaste del Planeta, deseamos cosas del prójimo a costa de su propia felicidad.

El deseo desintegra todo a  su paso, lo añeja y vuelve polvo. Es por ello que textos sagrados en la mayoría de las religiones lo condenan. Porque el deseo es el camino más próximo a la extinción.

El deseo, ese que usted posee, de alcanzar cosas, a lo mejor lo ve sanamente porque no ha perjudicado a nadie, pero lo que usted no sabe es que le ha empezado a oxidar el alma, la mente, secándolo como una pasa, como una ciruela confitada.

Usted dirá, entonces ¿qué sentido tiene la vida sin deseo?, ese es un buen punto de partida para darle otro sentido a su vida, por ejemplo una existencia de servicio, o de contemplación del mundo. Existen cientos de caminos menos desgastantes que el del deseo.

El deseo es tan penetrante que, seguramente cuando a usted le preguntan quién es, responde desde sus deseos y no desde sus cimientos.

¿Quién es usted?, un reconocido abogado, un exitoso médico, un multimillonario empresario, un poderoso político. ¿Seguro?

El deseo recorta el tiempo de nuestra existencia, porque nos consume, como consume a las cosas.


Deseé una casa aunque para ello tuviese que dejar sin techo a cientos, deseé comer lo que estaba en el plato de otro aunque para ello tuviese que levantarlo y dejarlo sin comer, deseé tener un carro aunque para ello tuviera que contaminar el aire de nuestros hijos, deseé tener poder aunque para ello tuviera que pisarte…