Mostrando entradas con la etiqueta Paz. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paz. Mostrar todas las entradas

viernes, 21 de febrero de 2025

Olvidar con el corazón


 

Se perdona mientras se ama. 

François de la Rochefoucauld


Comienzo este post con el célebre escritor y moralista francés del siglo XVII, que como casi todo moralista o costumbrista, ha sufrido la suerte de pasar al olvido, en unos tiempos donde los bulos, los zascas y lo impropio se impone.

Esta breve pero contundente frase pertenece a su colección de reflexiones y aforismos sobre la naturaleza humana, el amor y las relaciones interpersonales.

Hoy estaba oyendo un programa en televisión, y estaban entrevistando a unos abuelos sobre su nieta, y el entrevistador preguntó: "¿Y ella parece que no se portó muy bien con ustedes?" , a lo que el abuelo respondió con un gesto corporal, que fue inmediatamente controlado por la abuela con una mano, y una de las frases más hermosas que pueden existir: "Eso fue ya hace tanto tiempo, que no nos acordamos".

Olvidar con el corazón 

¿Qué cosas, no?, que esta frase se oponga tanto a aquella de "puedo perdonar, pero no olvidar". No existe una verdadera paz si el perdón no incluye al olvido. Pero al olvido que parte desde el corazón, desde la aceptación real de que se ha perdonado.

Aquella abuela no estaba evidenciando problemas de memoria, no es la frágil condición actual de su memoria, sino la fortaleza de sus años de experiencia la que estaba hablando. ¿Ya no te acuerdas porque has perdonado?, fue la pregunta que me faltó escucharle al entrevistador.

Recuerda, cada vez que creas que las personas que realmente te quieren no te van a perdonar, que lo imperdonable es alejarte, creyendo que ellos no serán capaces de olvidar con el corazón.


lunes, 27 de febrero de 2023

¿Existe la bondad humana?

Foto: Grafitis por Ucrania en Siria.Yahya Nemah. Tomada de: Heraldo

Sí, seguramente muchos de mis lectores asiduos, seguidores de este blog o visitantes casuales tendrán la misma pregunta en la cabeza en este momento. ¿El hombre es bueno?

Preguntarnos sobre nuestra naturaleza de obrar, ni es nuevo ni es extraño en periodos cuando mostramos nuestro peor rostro para la historia. Ya sobre este tema caminó en su tiempo Aristóteles. Y se ha tratado de, sobre los cimientos de sus reflexiones, hacer sendos análisis desde ópticas filosóficas cercanas a la Fe, y lejanas a ella. 

Para mi gusto trataré de acercarles, en unas muy pobres líneas, a tres filósofos totalmente opuestos, que tienen en común haberse preguntado la cuestión de este post. A propósito dejaré sin fechar su existencia.

Søren Kierkegaard

Iniciemos el recorrido por el padre del existencialismo, hay que hacer énfasis en que su pensamiento no se puede disociar, como el de ningún otro, del momento histórico en que tocó fraguarse. Kierkegaard era un creyente y hombre de Fe que hizo profundas reflexiones sobre y hacia la Iglesia Danesa. Viene de una familia con profundos valores religiosos pero, a su vez, con una serie de hechos que para el propio Kierkegaard eran evidencias del castigo de vida que les tocaba padecer.

No estuvo del todo errado, sufrió mucho, tanto por lo que vivió como por lo que escribió y defendió. De allí que su obra gire entre la ansiedad, el vacío existencial, el abismo del pecado y la desesperación del hombre, que se ve inútil por sus propios medios para salvarse, y cuya única rendija para salir de todo esto es un impulso de Fe, un compromiso total con Dios. 

Hasta allí, no parece novedosa la visión de Kierkegaard, pero una pequeña parte de todo lo interesante de este filósofo, y su visión de la existencia humana, es una frase que llega versionada a nuestros días, y de la cuál hay infinidad de versiones populares: "Lo que me hace grande no es lo que me sucede, sino lo que hago con ello".

Para Kierkegaard el hombre debe atreverse a reconocerse, reconocer que ha existido y existe, y a partir de ello, actuar, dar ese salto de Fe.

Thomas Hobbes

Sin duda es el cromo repetido del album, seguro todos saben qué dijo exactamente Hobbes, ¿o no? Su famosa frase de "El hombre es el lobo del hombre" se ha etiquetado, a tal punto, que ha marcado toda su obra y su reflexión. ¿Pero qué quiso decir Hobbes?

Comenzaremos con otra pregunta, ¿Cómo alguien que aportó los principios para hablar de la igualdad de las personas, podía considerar al hombre tan malo? Aquí empezamos a dudar de lo que se nos ha contado, al caletre, sobre Hobbes. 

Para él, el ser humano, el hombre, es un animal salvaje, un lobo, literalmente. Capaz, en su estado más primitivo, de pelear y arrancar con sus manos las cosas a otros, vivir en guerra constante. Hobbes habla de un hombre malo, en el sentido y regla de un hombre incivilizado, sin reglas. Recordemos que es el padre de la filosofía política y de la de la teoría contractualista, ambas raíces del pensamiento político absolutista.

El hombre sólo logra transformar y normalizar su existencia pasando por la tutela de un poder absoluto que le guíe en todos sus actos, y le aleje de su naturaleza animal. Hobbes no niega a Dios, es más, lo usa como un modelo de ese poder absoluto y universal que sirve bien al hombre, y a todas las cosas.

Georg Hegel

El filósofo alemán introduce en sus reflexiones la idea de un espíritu histórico de los pueblos y sociedades, y afirma que el hombre es resultado de la evolución de este espíritu común. En el que la libertad, y la razón juegan un papel fundamental para aterrizar al hombre todo aquello que necesita para reconocer su existencia, y reflexionar, a través de la filosofía, sobre su tiempo, no solo presente, sino pasado. Y proyectarse hacia el futuro. 

Hegel señala que el hombre es resultado de la lucha entre lo que concibe como real, y la absoluta contundencia de la realidad como tal. Que con cierta plasticidad, va deformando o alterando aquellas concepciones previas que tiene el hombre sobre todo lo que le rodea, y sobre su propia existencia.

La razón, es entonces un intermediario, un recurso intermedio entre esos pensamientos previos del mundo, y el mundo y la realidad, tal cual es, en una constante relación que define y redefine al hombre y su historia.

¿Cuál de los tres?

En tiempos tan difíciles como los que nos ha tocado vivir, en el que pareciera que siempre debemos estar en un bando para poder existir, podemos estar perfectamente movidos a creer en los tres, o en ninguno de ellos, sin tener ninguna consecuencia (aunque probablemente seamos, entonces un poco fans de Hegel).

Pareciera que los hechos bélicos que podemos ver casi en vivo; siendo esta nuestra única ventaja sobre otros momentos históricos similares, que somos todos un poco protagonistas gracias a la difusión digital que tienen las noticias; nos hacen pensar que los tres dieron algunas fuertes premisas para entender la naturaleza de la humanidad, que es salvaje y es espiritual, pero al mismo tiempo es libre, a través del uso de la razón, para negociar con la realidad.

Es realmente bueno el hombre cuando, desde su libre uso de la razón, negocia todo lo previo que conoce sobre la bondad con el hecho histórico que le toca vivir, y con el que se fusiona para imbuir ese espíritu histórico del que hablaba Hegel. Ese que le da sentido no sólo a él, sino a los suyos, y a los siguientes.

Partiendo de aquí, cuando tengas que ver una de estas imágenes que tanto te hace cuestionar la bondad humana, piensa que lo que estás haciendo, desde la visión de Hegel, es crear para ti, y los tuyos, un nuevo concepto racional (uso de la razón, tu razón) sobre el concepto que relaciona: hombre - bueno, frente al hecho histórico de la guerra en pleno siglo XXI de la comunidad global digitalizada.

Entonces, matar a otros nunca será bueno, matar a otros sin reglas es aun peor, matar a otros sin sentido es absolutamente descabellado, quitarle la vida a otro ser vivo, más si es de tu especie, es absolutamente repulsivo. Y lo es también, tener que llegar a matarse para imponer o defender tus ideas. Los documentos visuales que nos deja este conflicto bélico son la mejor evidencia del hecho histórico, frente al cual, redefinimos la bondad del hombre contemporáneo.   

¿Te interesa saber más sobre este tema?

     

   



sábado, 5 de marzo de 2022

Una barricada ante el odio

Foto de: 
@KSergatskova

Seguramente, si estás leyendo esto, es que, como yo, tienes ya varios días en que intentas vivir con cierta normalidad, pero esporádicamente, en tu teatro de vida diaria, te vienen escenas a la cabeza que no son propias de tu vida actual. 

Imaginas, mientras pones la mesa para la cena, que hay miles de ucranianos que no han comido nada en días, encerrados en concreto, acompañados solo por el olor de la sangre y el estruendo de las bombas que, a su paso, van destrozando todo y a todos los que conocen.

Sales a pasear, con la libertad de vivir en un país democrático y seguro, y esa voz en tu cabeza te dice que hay miles de niños llorando, en shock, viendo como matan a sus amigos, a sus familiares, a sus padres.

Ayer lo tenían todo, y la ambición y desquicio de un sólo hombre les ha hecho quedarse sin nada, y temer por sus vidas.

Entonces la impotencia te paraliza, y te preguntas ¿Por qué no hacemos nada?

Cuando se te pasa el calorón de la rabia por la injusticia, te das cuenta que hacer cualquier cosa contra un enfermo de poder, desquiciado y descontrolado, sólo conlleva a enfrentarte directamente contra él. 

Y es cuando reflexionas: Esto no puede volver a pasar en un futuro, sea cual sea el fin de esta historia, no puede seguir siendo tan fácil para un sólo hombre movilizar tanto odio en contra de otros. 

¿Cómo se puede cambiar algo así? Tal vez el problema no es que un sujeto tome un altavoz y diga que quiere acabar con otros, el problema es que tenga a miles que manejen sus tanques, y disparen sus armas.

Entonces el peso de esta realidad se hace mayor, no se trata sólo de un criminal, sino de una cantidad de personas que, movidos por la razón que sea, sirven de brazo ejecutor del odio, aún, a expensas de sus propias vidas.

¿Cómo se detiene tanta crueldad? 

No tenía pista de ninguna respuesta hasta que hoy, viendo inerte mi línea de tiempo de Twitter, vi la foto de la periodista ucraniana Katerina Sergatskova, de la ventana del investigador urbano, Lev Shevchenko.

La periodista, junto con la foto que aparece en este post, colocaba:

"Esta es la ventana del investigador social Lev Shevchenko en Kyiv. Se atrincheró con libros para evitar que los cristales volaran hacia adentro de su habitación, durante el bombardeo"

El retrato de una simple acción, me hizo pensar: ¡Es verdad!, es en el uso que demos a los libros en donde encontraremos la mejor barricada ante el odio. 

No son los libros, como objetos, porque están siempre bajo nuestro poder. Es el uso que hagamos de ellos, de su poder para contener, y al mismo tiempo, atrapar, cualquier idea y sentimiento, y transformarlos, moldearlos, para ser mejores personas.

No sé bien que escribe Lev Shevchenko, ni lo conocía hasta la foto, pero sin duda ya me cae muy bien. Porque los libros están allí, siempre, para protegernos. Y depende de nuestra inteligencia, saber darles el uso correcto.

Tal vez, la foto fuese simplemente una excusa, la mejor que encontré, para poder escribir sobre este tema. Porque tengo días que no encuentro como expresar lo que siento. En general, sobre el tema de la guerra, sea el país, y el momento que sea.

¡PAZ!



miércoles, 10 de junio de 2020

Apuntes sobre el racismo


Pintura de una familia de Brasil realizada por el retratista  
neoclásico Jean-Baptiste Debret (1768-1848) 

Hace algunos años tuve una alumna de origen portugués. Hermosamente muy portuguesa, de rasgos muy marcados, huesos muy fuertes, ojos profundamente grandes y una mirada honda. Labios pronunciados y una dentadura envidiable. Cabello castaño tostado del Mediterráneo. Pequeña de tamaño y con una voz muy aguda.

Sin duda que destacaba del promedio de sus compañeros con características físicas más típicas de las costas caribeñas y del Mar Caribe. Era como una exclamación entre tantas palabras similares.

Evidentemente, esperaba yo, como ustedes, que el nivel de mis alumnos universitarios les llevara a hacer descripciones similares de su compañera. Pero no sucedió, por el contrario la incomprensión de lo desconocido, el temor a lo diferente se apoderó del grupo.

Y apareció la oportunidad para los más inseguros de sí mismos. Señalarla a ella, y burlarse de sus diferencias parecía satisfacer una falsa seguridad de pertenencia e inclusión social “nosotros sí somos los mejores, somos iguales”.

Soporté dos y tres clases de lo mismo, mi alumna llorando, los otros disfrutando entre murmullos y risas. Hasta que me harté, e hice lo que creo que todos debemos hacer. Paré mi clase y dije “vamos a hablar sobre el racismo, y el respeto al otro”.

En seguida salieron los teóricos luchadores progresistas a decir “por qué es malo el racismo”, dejé que argumentaran todo. Y en un punto dado, les dije que todos eran bien racistas. La reacción fue reírse. Pero la risa duró poco, muy poco… Cuando se identificaron en las bestias que tan bien habían definido. ¡Racistas! Porque el racismo no es sólo de blancos hacia negros.  

El odio no acaba con el racismo

La violencia y el odio nunca son la solución para este tema. “Es una expresión social”, pues a mi parecer la peor. Justamente el racismo es un tipo de violencia que normalmente termina cobrándose la vida de un inocente. Apagar la violencia con más violencia siempre es una mala elección.

Al racismo se le apaga con educación.

Ocultarlo no acaba con el racismo

Increíblemente la moda entre los anti-racistas es borrar al racismo de cualquier lado, tirando estatuas del pasado. Prohibiendo cintas de cine, ocultando publicidad de épocas en que el racismo campeaba. 

Si al racismo se le oculta, el resultado inmediato es su reaparición, sin maldad aparente en un principio, como el ejemplo de mis alumnos. Pero que progresivamente va volviendo un infierno la vida de los afectados. Porque el racismo sobrevive en la ignorancia de conocerse a sí mismo. Cuando el racista se identifica, y entiende lo absurdo de su actuar, suele dejar de comportarse inmediatamente de esa manera.  

Borrar al racismo y al racista NO hará que esto desaparezca, sino más bien producirá más racismo a corto plazo, y sin tener ninguna herramienta a la mano para poderlo ejemplificar, e identificar.

¿Realmente estás luchando contra el racismo, o simplemente estás buscando una buena razón para seguir odiando?

jueves, 1 de junio de 2017

¿Por qué Frodo vuelve a la Comarca?: Para un inmigrante casi nunca hay vuelta atrás

La Comarca

Es tal vez la historia de J.R.R Tolkien que más popularidad tiene en la actualidad, la aventura del pequeño mediano que sale a cambiar el mundo con su mínima y frágil figura de antihéroe nos invita a reflexionar de diferentes formas, cuando ya se acerca a sus 80 años de haber comenzado a ser escrita.

Hoy quiero dedicarme a pensar y compartir con ustedes esa visión del Frodo que emigra.

Frodo es un inmigrante  

Tal vez nunca se han detenido a pensar en esta idea, pero Frodo es un inmigrante visto desde el reino de los Peredhil. Y no un inmigrante cualquiera, fue balsero, indocumentado, tratado como clandestino con un ingreso no previsto, pero con la protección que le daba el siempre buen Gandalf bajo el pretexto de la adversidad.

Pero Frodo siempre fue un inmigrante. Un ajeno a las normas de los Elfos, de los Humanos, de los Enanos o los mismos primos grises Sindar de Elrond. Pero un inmigrante aún más extraño. Porque todos los demás son comunes a verse. Es frecuente que se encuentren, pero Frodo y su escolta llaman la atención porque no son habituales.

De toda la trama de J.R.R Tolkien, creo que lo más fantástico es que Frodo regrese a la Comarca como si nada. ¿Por qué tenía necesidad Tolkien de hacer regresar a Frodo a su vida normal? Sin duda está explicado en el contexto de su historia como hombre.

Para los que hemos emigrado por distintas razones, que Frodo regrese es de alguna forma un alivio y una necesidad satisfecha, implica que la vida que siempre amamos está allí esperándonos. Cuando la realidad, que pareciera estar escrita por un Trasgo, siempre nos demuestra que no es así. Que aquellos que recordamos y anhelamos como nuestro pasado más hermoso, lo que nos formó y nos dio oportunidad de tener conciencia y de ser, dejó de existir, o se transformó de tal manera que se distorsionó, y probablemente para siempre.

Por más anillos que llevemos al mismo fondo de Orodruin, tenemos más oportunidad de volvernos un Golum de mirada dispersa y comportamiento obsesivo que ser un impecable y sereno Bilbo en el momento de su retiro si no somos capaces de superar el duelo del que formamos parte.

Saludos, amigos de la Comarca.

martes, 18 de marzo de 2014

El arte del desprendimiento

Foto galería de la gente con sus posesiones. Autor: Huang Qingjun.


Hoy llegué a comprar una empanada (pastel) y pedí de carne molida - un señor que seguía en la cola pidió una igual y le dijeron "ya no quedan", el señor preguntó si no salían más, ya que no podía comer queso, entonces no tardé en decirle a la señora "dele la mía de carne molida y póngame de queso"... fue medio minuto de silencio muy largo, el señor me miraba atónito y cuando pudo hablar sólo alcanzó a decir: "no tienes por qué molestarte, gracias", le dije: "para mi no es molestia". 

Gula de los sentidos

Estamos amarrados a uno de nuestros peores pecados, el de la gula. No por la comida, sino por satisfacer a nuestros insaciables sentidos con cosas y más cosas. Bajo el principio de "todo debe ser mío, lo merezco".

Hay aún más valientes entre los arriesgados a justificar esta gula perversa, que se atreven a decir que es una ley del Universo el hecho de merecer todo por ser los hijos predilectos de Dios en su creación. Algunos se inspiran en una mala revisión de los fundamentos del Thao ó de Leyes Universales como la de la atracción.

Realmente no entendemos los hilos que mueven el Universo, para suerte de éste, esa incomprensión nos aproxima de forma errada a él y los beneficios de estar contenidos en su jarra infinita.

No nos merecemos todo

Es mentira, NO nos merecemos todo, aunque seamos la creación predilecta de Dios, porque nos hizo con voluntad y amor, no nos da mérito para apoderarnos de todo. Realmente no somos dueños de nada.

Les coloco el siguiente ejemplo: Luis TIENE carro, casa, muebles caros, su PS4, dos PC y Wifi,  esposa, un hijo y un perro. Sería una lista que pudiéramos hacer, y que como el fotógrafo dueño de la imagen de este post, podríamos atrevernos a fotografiar con exactitud.

Realmente nada de lo que Luis enumera como suyo, lo es. Cuando Luis muera el que creía que era su carro, pasará a ser de otro, su casa será vendida, alquilada o demolida. Sus caros muebles serán reconvertidos en otros o pasarán a un basurero. Su PS4 seguramente será obsoleto y estará en la basura. Sus PC las habrán usado sus hijos, en el mejor caso, y luego terminarán desarmadas o como desperdicio. Su esposa, al ser vista como una posesión, de seguro que duraría muy poco con él, y más por el miedo que por decisión propia. Su hijo seguro crecerá, se irá de casa y fundará su hogar, siguiendo el ejemplo de su padre, abandonándolo para conseguir sus propias cosas. Al final del camino tal vez el perro de Luis, su verdadero buen amigo, le lloré en su ausencia y muera de tristeza a su lado, si no es regalado o dejado en el abandono.

Esta pequeña historia revela que no somos dueños de absolutamente nada en el Universo, más que de nuestra propia alma y voluntad. Y es allí donde radica el secreto de todo.

Nuestra voluntad y alma nos permiten expresarnos en el mundo, y ver y hacer la vida de una forma. Cuando nuestra alma lucha con su voluntad por algo, cualquier cosa que se desee, el Universo premia ese sacrificio con la obtención de lo anhelado. Esto es una regla universal, simple y pura.

Pero esta lucha implica el sacrificio. Tenemos que desprendernos dolorosamente del pasado, soltar las ataduras de lo imposible o lo que no fue, para poder conseguir lo que anhelamos.

Convivir en el Universo

Cada filosofía tiene su acercamiento para llevar a las personas a la comprensión de su posición adentro del Universo y el conocimiento de las herramientas para atraer cosas formidables a su vida. Así pues, los Católicos hablan de la caridad, los Judíos del ayuno y el ayudar a sus hermanos, los Musulmanes del sacrificio, los taoístas del camino, los budistas de la paz, los masones de las leyes  universales de la construcción, entre otros.

Nuestra sociedad nos exige, demanda a gritos, aprender a sacrificarnos con piedad y devoción para que otros, nuestros hermanos, disfruten de beneficios. Ese sacrificio no debe esperar nada a cambio, pero sin duda es un paso constante hacia el desprendimiento que acerca de forma contundente a nuestras vidas las cosas que anhelamos.

Por mi parte disfruté de una sabrosa y jugosa empanada de queso, con la satisfacción de saber que alguien más comió gracias a mi sacrificio.














  

miércoles, 31 de julio de 2013

Aléjate de las personas pesimistas



Imagen de Quino

Ese viejo dicho que señala “una manzana podrida es capaz de dañar todo un saco” no es mentira, y se aplica por completo a nuestras vidas y espacios sociales.

A veces te puede pasar que sientes una tristeza que no tiene explicación, y por más que lo piensas, no encuentras en tu vida alguna circunstancia que pueda explicar el origen de tu malestar.

¿Realmente te has puesto a analizar tu entorno?, si hay personas a tu alrededor que tiendan a ver las cosas de forma negativa, entonces no debes buscar más, son ellas la razón de tu tristeza.

Somos seres sociales, por ende, los otros pueden influenciar nuestros pensamientos sobre las cosas, los momentos y las maneras en que las percibimos. Pero además pueden transmitirnos, como lo hacen otros mamíferos, sus emociones y sentimientos.

De allí que decir que la tristeza y la negatividad son contagiosas como una gripe es totalmente cierto.

Las personas que tienden a asumir posiciones negativas sobre todo lo que le rodea tienden a contagiar como una pandemia su estado, logrando que otras personas pierdan sus puestos de trabajo, parejas, y hasta objetos u oportunidades.

Hay un viejo dicho popular que plantea no contar a nadie las propuestas que te sean hechas para que se te den, y tiene su justificación en que las personas son capaces de arruinar tus logros con su negatividad.

Es por ello importante mantener alejadas de las decisiones de tu vida a las personas negativas y problemáticas. Lo que no quiere decir que dejes de tratarlas, pero sí que no permitas que sus estados emocionales y argumentos tengan peso en las decisiones y acciones que asumas en tu propia vida.

Tu mente es como un campo fértil, si permites que malas hierbas se planten en él, crecerán ideas negativas, pero si controlas lo que siembras, tendrás un campo florido hasta durante las tempestades.    

miércoles, 26 de junio de 2013

El no hacer como acción saludable




¿Cuántas veces has actuado apresuradamente ante una situación en la vida?, estarás en este momento disparando cientos de imágenes del pasado reciente que recuerdas y las cuales hasta de forma vergonzosa hubieras preferido que nunca ocurrieran.

¿Cuántas veces has huido de un espacio, lugar o momento que merecías disfrutar?, igualmente debes estar pensando en muchas situaciones.

¿Cuántas veces te has dejado apoderar por un impulso destructor o de ira y has dicho o hecho cosas tan terribles que hubieras preferido evitarlas?

Aunque no lo creas la respuesta a todo esto es sencilla de escribir y muy difícil de practicar, la herramienta para evitar estos momentos consiste en el “no hacer”.

La práctica del no haré

Es una cuestión de ejercicio, para poder acondicionar a la mente a este principio tan desarrollado por el Thao y por creencias como el Budismo.

Una buena representación del beneficio de aplicar esta técnica de forma práctica nos la demostraría la hipotética situación de un buzo que se quedara de pronto sin aire a unos cuantos metros de profundidad.

Si actuara impulsado por sus miedos, se desesperaría y comenzaría a malgastar su aire y moriría ahogado, y si se molestara se hundiría y dejaría morir de la rabia. En ambos casos el destino sería el mismo.

Si no actuara tuviera unos segundos para tomar el control de la situación, analizarla desde otra perspectiva y buscar una solución que, a lo mejor, le permitiría salir de un problema que compromete su vida.

En eso consiste en Actuar No Actuando, no quiere decir que te quedes sentado a esperar que todo pase, se refiere a no hacer nada que rompa el equilibrio entre tu alma, tu cuerpo, tu mente y el Universo.

Recuerda que no podemos decidir qué nos pasará mañana, más si tenemos el poder de decidir como actuar ante lo que nos pasa.    

viernes, 5 de abril de 2013

La integridad en el Tao



Una de mis anécdotas favoritas involucra a mi abuelo, una mañana me ofreció galletas en un vaso con Coca Cola y yo le coloqué cara de asco- “esto es horrible”, y el me dijo “es muy bueno”, a lo que le pregunté “¿Cómo lo sabes?” y su respuesta fue profundamente filosófica “porque la he probado y me encanta”.

Lo más sencillo
¿Quién puede contradecir a un abuelo?, creo que nadie, porque los lazos afectivos y de experiencia en vida siempre le dan razón, además que realmente aquella mezcla resultó ser divina.
Así es el Tao, leer sobre él, estudiar y analizar no sirve más que para tener una referencia escrita, hay que empezar “a andar hacia el camino” para entender dos cosas.
La primera, comprender algunos principios del Tao puede llevarte toda la vida, y la segunda es que justamente entendiéndolos estás disfrutando del Tao.
El Tao no es una filosofía para ser aprendida, es para ser aprehendida, por ello sólo se le conoce si se le vive, algo así como la experiencia de mi abuelo con sus galletas y refresco.

Integridad y Tao

Según la Real Academia Española de la Lengua, Integridad es la cualidad de ser íntegro, que como adjetivo se refiere a no carecer de ninguna de sus partes, y a su vez califica también a una persona como recta, proba, intachable.
En esta definición está escondido uno de los principios más importantes del Tao.
Entendiendo que las personas están conformadas por partes, siendo su cuerpo una de ellas, su mente y su espíritu las otras dos, una persona íntegra es aquella que no carece de alguna de sus partes.
La carencia puede ser por la no existencia, pero también por la ausencia, entonces tener espíritu o mente disociadas del cuerpo, o tener a las tres partes bailando un joropo cada una por separado también se considera una carencia.
La integridad es la unificación bajo una misma línea de mente, cuerpo y alma. Esa misma capacidad trae como consecuencia uno de los tesoros más buscados por la humanidad, la paz interior.
Como si se tratase de un vaso de galletas con refresco, las galletas solas no pueden contener todo el sabor, el refresco solo tampoco, es su combinación lo que produce la esencia.
Para poder caminar en el Tao es necesario invertir tiempo para alinear las partes del ser bajo un mismo principio, si no se estaría estancado, porque un ser no puede avanzar si alguna de sus partes está en otra vía o sintonía.
Tan solo el equilibro de las tres partes pudiera ocuparnos varios años, pero de eso se trata, la alineación se logra por experiencia.
Al alcanzarlo, se abre ante nosotros el Tao, ese camino a recorrer para conectarse con el Universo.

Joe Carroll y la integridad

Evidentemente la integridad se puede alcanzar sin lograr conseguir el Tao, un ejemplo de ello es Joe Carroll, un asesino en serie que logra alinear su cuerpo, mente y espíritu bajo una misma premisa, ser un asesino despiadado.
Esa integridad le convierte a Carroll en una fortaleza inexpugnable de la maldad, por eso es que la definición de la RAE sobre la cualidad de integridad también conlleva el camino recto, allí donde está el Tao The King o Dào Dé Jing, que es simplemente el camino que se sigue hacia la realeza, visto desde la definición de que lo real en Oriente es lo correcto e intachable.

Empezar a caminar hacia el Tao

Sin duda es emocionante iniciar un camino al encuentro del Tao, muchas disciplinas como la Yoga y el Tai Chi centran sus conocimientos sobre el ancestral Tao, por eso practicarlas es una forma de aprender a elaborar el refresco con galletas.

Les invito a descubrir la emocionante aventura de conseguir el Tao, ¡no se arrepentirán!