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sábado, 20 de abril de 2024

Caminando hacia el fin de las relaciones de amistad

Foto de: cottonbro studio
 

Todo mi patrimonio son mis amigos. 

Emily Dickinson.


Mi abuelo nunca leyó a Dickinson, tener que trabajar desde que era adolescente no le permitió acceder al privilegio que nos permitió a todos los demás de la familia. Pero eso no lo detuvo para decirme, cuando tenía unos 14 años: "¿Tienes amigos?, cuídalos... los amigos son más importantes que el dinero, cuando yo no tenía dinero, tuve amigos que nunca me abandonaron".

Nunca pensé tenerle envidia a mi abuelo. Pero llegada a esta altura de mi vida, envidio las relaciones que logró construir con esfuerzo, dedicación, confianza y tesón.

Eran otros tiempos, los que él vivió, unos en el que acompañarse y crear lazos eran fundamentales para enfrentar al mundo. 

Luego de la Pandemia del Covid, todo el mundo se empeña, pese a las guerras, en tratar de recuperar su vida social, pero un nuevo informe publicado por el Survey Center on American Life revela un cambio profundo en la naturaleza de las amistades de los estadounidenses. 

"Uno de los cambios más importantes revelados por la Encuesta de Perspectivas Estadounidenses de mayo de 2021 es la disminución de las amistades cercanas. En las últimas tres décadas, los grupos de amistad estadounidenses se han vuelto más pequeños y el número de estadounidenses sin ningún confidente cercano ha aumentado marcadamente".

Y es un cambio que afecta más a los hombres que a las mujeres, "hace treinta años, la mayoría de los hombres (55%) informaron tener al menos seis amigos cercanos. En 2021, esa cifra se ha reducido a la mitad. Un poco más de uno de cada cuatro (27%) de los hombres tienen seis o más amigos cercanos en la actualidad. El 15% de los hombres no tiene ninguna amistad cercana, cinco veces más que en 1990".

En una sociedad que pregona el uso de la tecnología para conectarnos con otros, se está produciendo justo el efecto contrario, pero, ¿Por qué?

Una posibilidad mezcla dos tendencias de los últimos años, por un lado, la facilidad que nos está generando la tecnología para resolver practicamente todas las necesidades sin tener que depender de los demás, ya no es necesario tener amigos para conseguir resolver problemas cotidianos. Ni siquiera debemos conocer a alguien para preguntar por una dirección, ¡tenemos a Google Maps!

Po otra parte, está la forma cada vez más individual de las experiencias de entretenimiento y disfrute. Pasamos más tiempo recibiendo interacción con los aparatos y la tecnología que con las otras personas de carne y hueso. 

Esto ha afectado radicalmente las habilidades sociales de los más jóvenes, a quienes les cuesta hoy en día mucho más establecer relaciones, resolver conflictos con otros, y cualquier reto social, que entender sobre programación Inteligencia Artificial, o robótica.

Vemos a jóvenes que resuelven sus interacciones de una forma poco común, en especial a la hora de comunicarse, si se encuentran detrás de móviles u ordenadores se sienten sumamente en confianza, pero en cuanto entran en relaciones, cara a cara, suelen evitar las miradas, centrase en discursos tipo monólogos, y escuchar muy poco al otro, lo menos posible. 

Atrás van quedando las largas horas de charla en los porches, en las aceras, en coches, o parques, para ser sustituídas por chats, mensajes de audio, o streaming. 

Lamentablemente pareciera que el mismo hombre avanza sin pausa contra su propia naturaleza, la de ser social.

En este post:

Men’s Social Circles are Shrinking


   


lunes, 8 de enero de 2024

Confianza es confiar con esperaza

Foto de: Savvas Stavrinos
 

Es la confianza mutua, más que el interés mutuo, la que mantiene unidos los grupos humanos

H. L. Mencken


Hace un tiempo tuve esta conversación con alguien:

"... Mira, ves... allí está, tu te mataste ayudando a esta persona, hiciste de todo por ella, y ahora que le va bien, ¿te ha llamado?, ¿siquiera te ha agradecido?"

Yo: "No me ha llamado, ni espero que lo haga, lo que hice por esa persona lo hice porque tuve confianza, y aún la tengo"...

"No te entiendo, la verdad, ¿cómo puedes confiar en alguien que no es capaz de agradecerte?

La confianza es tuya

Según el diccionario de la Real Academia Española, la confianza es la esperanza firme que se tiene de alguien o algo. Por consiguiente, la confianza no es responsabilidad de la otra persona, es algo que le pertenece al que la produce.

Tu tienes confianza, porque esperas firmemente que otro actúe de "buena fe" en la relación que mantienes con el/ella.

De allí la celebre frase de "hacer bien, sin esperar nada a cambio", porque no actúas por interés, tu haces las cosas porque confías.

Se podría decir que cofianza es confiar con esperanza, y sobre la esperanza ya hablamos en este otro post

Sin la confianza no podríamos establecer esos lazos que nos hacen humanidad, comunidad, sociedad.

Y por supuesto, no puedes lograr tener confianza con otros, si no eres capaz de tenerla sobre ti mismo, ten seguridad y firmeza de que vas a ser capaz de ser mejor, y lograr lo que te propones. 

Que este 2024 sea un año cargado de momentos de confianza con todos los tuyos. 



martes, 7 de noviembre de 2023

Tengamos una idea sobre la realidad

 La única verdad es la realidad.

Aristóteles


Foto de: Ekaterina Mitkina


Llevo días pensando sobre la verdad y la realidad. En estos días escuchando algunas reflexiones de Carrot Adventure  volvió a mi cabeza aquella frase que se le atribuye al Filósofo griego y discípulo de Platón, y con la cuál comienzo este post. 

Fue Aristóteles un fiel ejemplo de sus propias ideas, pues abandonó la corriente de la Academia de Platón para caminar su propio sendero, lo que no sólo signó toda su vida y obra, convirtiéndolo en padre del Método Científico, sino que su legado influye, aún hoy, a muchos filósofos y científicos. Fue un hombre capaz de saber de muchas cosas, casi todas las posibles para su época, y saberlas bien. Vamos, toda una envidia, como dice David Deutsch en su libro sobre La Estructura de la Realidad (Anagrama, 1999).

Es este mismo autor, Deutsch, quien se atreve a abrir la Caja de Pandora sobre una revisión de la teoría sobre la estructura de la realidad, y no le resulta nada sencillo abrir la puerta a la luz de lo que, muchos, damos por sentado cuando salimos a la calle a caminar.

¿Qué es la realidad?

Podemos afirmar, como lo hizo Aristóteles, que la única verdad es la realidad, si consideramos a la realidad sólo como el mundo físico. Hasta allí, pudiéramos acordar que hemos llegado a un buen puerto... pero lamentablemente, no, no es así.

Es tan sencillo, como considerar que si Aristóteles tuviera la oportunidad de usar los medios actuales de investigación científica, seguramente se replantearía su propia frase. Porque la realidad no es algo que todos percibamos por igual.

No todos tenemos los sentidos igual de agudizados, no todas las mentes procesan la información igual. Es más, no todos tenemos los mismos intereses, lo que media en la forma en que damos valor a la información que nutre nuestra percepción de una "realidad"

Como apasionado de la semiótica, me voy a ir a un lugar seguro, y traeré a Charles Sanders Peirce para hablar sobre cómo decodificamos esa realidad. Parafraseando a Peirce, existe un objeto o un sujeto que es "tal cuál como es, en su forma positiva" y sin referencia a nada más... luego, existe ese objeto referenciado a través de "cualidades, apariencias o posibilidades" (signos) y posteriormente, una relación en ambas vías con la interpretación de unos terceros sobre los mismos.

Hasta donde hemos podido avanzar en nuestros estudios sobre la forma en que percibimos la realidad, nuestro cerebro media y procesa en diferentes niveles la información, pero previamente nuestros sentidos ya han mediado con ella, y esa mediación proviene de una serie de instrucciones previas que ya les ha dado nuestro propio cerebro, basado en nuestras experiencias vitales.

Piense en una persona que le tiene miedo a volar, pero nunca ha volado. La primera vez que suba a un avión (sin mediación terapéutica) estará con sus sentidos mucho más agudizados para percibir los ruidos del motor, las vibraciones del suelo del avión, o los movimientos "aparentemente bruscos" que den cualquier información para validar sus miedos. "¡Era verdad, era verdad, volar te puede matar!" 

Pero es muy probable que esa misma persona, u otra, fume dos o tres cajas de cigarrillos al día, sin tener sus sentidos tan predispuestos ante el peligro real (mucho más real) de morir por los efectos nocivos del cigarro.

De allí, que la percepción de nuestra realidad ya está mediada y condicionada por nuestras experiencias previas, y por nuestros valores, creencias, y un sin fin de aristas muy complejas que forman el entrelazado de la funcionalidad de nuestra mente. 

Partiendo de este punto, podemos atrevernos a decir que la mente construye la realidad, y la realidad da forma a la mente, en una relación que: "...Y si es que nos vemos obligados a utilizar lenguaje metafórico, dejemos que la metáfora sea ésta: la mente y el mundo construyen conjuntamente la mente y el mundo (o, haciendo la metáfora más hegeliana, el Universo construye el Universo- desempeñando nuestras mentes (colectivamente) un especial papel en la construcción." Hilary Putnam. (1988). Razón, verdad e historia. Madrid: Tecnos.

De allí que, nuestras ideas, en especial, aquellas que pueden lograr coincidir con las ideas de los demás, en esa relación simbólica interpretada por Peirce, sean capaces de modificar y construir nuevas realidades. Ya sean virtuales, o físicas.

Las ideas construyen realidades

Hoy colocaba este ejemplo en una amena conversación con una persona muy talentosa y curiosa, hablábamos sobre las estreamers femeninas famosas (realizadoras de transmisiones en directo), y la tendencia a la hipersexualización de su imagen personal como gancho para el incremento de sus audiencias. 

Saltando el evidente discurso machista, que mueve a una buena cantidad de público joven masculino a ver las transmisiones de estas jóvenes, aunque no sea admitido, menos en este momento. Hay en el fondo una construcción de una nueva realidad, en la que todos los que usamos las transmisiones en directo hemos acordado un cannon nuevo de éxito social. Y ese cannon es evidente, basta con repasar fotográfica y discursivamente a todas las estreamers famosas del momento.

¿Eso quiere decir que si una chica muy distinta desea ser una streamer famosa, está destinada al fracaso? 

No se puede afirmar ni negar, porque la misma idea de fracaso o éxito, que parece muy real, puede ser absolutamente relativa, ya que va a depender del grado de satisfacción de la chica que transmite el contenido, del número de su audiencia, de la temática, y de la reacción de su comunidad a la forma en que hace su contenido. Lo que en definitiva, es la construcción de una realidad, paralela, alejada de la realidad popular, pero que no deja de ser real.

Y si el cannon llegara a cambiar, en una sociedad, esta sociedad tan líquida como la definía Zygmunt Bauman, es muy probable que esta chica que no aparenta obstentar un éxito real, se convierta, de la noche a la mañana, en tendencia para el colectivo. 


En este post:

La estructura de la realidad. David Deutsch

Aristóteles: el filósofo que conoció todo

El Signo según Charles Sanders Peirce

La búsqueda de la realidad o de la verdad: una aproximación a partir de la teoría sociológica 





 

  

jueves, 17 de agosto de 2023

La dignidad de llamarse Paco


Esta mañana tenía tiempo, y muchas diligencias que requerían paciencia y espera, lo que me permitió dedicarme a pensar... En mi espera fuí testigo de par de cosas que me hicieron rumiar ideas en mi cabeza. "Quiero escribir sobre la cualidad de la dignidad, pero ¿Cómo lo abordo?".

Empecé a pensar en autores, entré en un callejón sin salida. Con un farolito alumbrándome, que era el concepto que conserva la Real Academia sobre la palabra dignidad: "Cualidad del que se hace valer como persona, se comporta con responsabilidad, seriedad y con respeto hacia sí mismo y hacia los demás y no deja que lo humillen ni degraden."

De esto quería escribir, de cómo estábamos sacrificando gradualmente la dignidad a expensas de conseguir un cargo, una amistad, un espacio, o simplemente atención...

Pensé en mi padre y mi abuelo. Mis dos ejemplos de vida. Dos hombres que me han enseñado en la vida que la dignidad va ligada a la palabra y al compromiso. 

Venía yo pensando en estas ideas, y se me ocurrió entrar al mercado. Haciendo la fila de la caja, seguía yo pensando en mis ideas, cuando escucho un hilo de voz que me decía:

"Pase muchacho, que yo estoy viejo y me voy a tardar".

Respondí en automático, con una sonrisa: 

"Yo soy joven y llevo demasiado apuro, y del apuro sólo queda el cansancio, dele usted con calma, que nada me espera"

Me fijé que aquella voz era la de un señor de unos 78 años de edad que se cargaba en una mano un botellón de 8 litros de agua, y en la otra llevaba una bolsa de compra...

La cajera le dijo: "Yo creo que no va a poder con esta otra bolsa", señalando una sandía de unos 3 kilos. "Mejor vaya a su casa, y viene ahora por ella".

Algo me empujó a decirle "Paisano, ¿a dónde va?, yo se la llevo"...

Fue el comienzo del camino revelador para este post...

"Voy aquí mismo, vivo al lado, ¡gracias amigo!" Pagué mis compras, y me cargué su sandía, mientras comenzamos a hablar.

Salió el tema del desastre del incendio fuera de control en la isla, y me comentó:

"¿Tu conoces por allí?, yo de chico me la pasaba cazando conejos por esos lados, es muy bonito pero complicado, y si te agarra un fuego con viento, no sales"

 Yo le comenté que me preocupaba mucho el medio ambiente, y sobre todo los animalitos que sufren.

Hablando de todo un poco en un trayecto en el que íbamos, pasito a pasito, conocí a Francisco, pero me dijo que le llamara Paco, para los amigos.

Paco, entero, fuerte, cargando sus bolsas, tiene como 12 parrales (viñas) a la entrada de su casa, "no me digas nada, mira que hace unos días estaban verdecitos y cargados, me levanté y de pronto los vi con eso, eso que dicen que les cae" - "Cenizo" le dije yo, tratando de hacerme el especialista, cuando realmente le robé a mi amigo Suso el conocimiento. -"Sí, eso mismo, mira, mira como me secó y partió la uva".

Me enteré que ha tenido un ictus reciente, que le han operado más de 12 veces de diversas cosas, entre ellas una que duele mucho "aquí abajo, no me digas como se llama (pausa para pensar) es de esas que duelen que te giras en la cama". 

Le dije: "Paco, te dejo la sandía aquí en la puerta", y me respondió, como buen canario: "Imagínate, lo que queda es que te haga pasar y me la piques, déjala allí hombre".

Me reí, a carcajadas con Paco, iba ya a retirarme cuando me dijo: "Ehhh, ven aquí, que mis amigos no se van con las manos vacías de casa", y me regaló una de sus cervezas "cero todo", porque no puede tomar alcohol y tiene una dieta muy detallada, pero nada le quita tomarse una cerveza con sus amigos.

Esta va por ti Paco, ¡gracias!, gracias por darme el ejemplo perfecto de lo que es mantener la dignidad en el siglo XXI.


 

 


lunes, 27 de junio de 2022

Ana Luisa y sus mangos

 
Foto: Los mangos de Ana Luisa.

 Hoy conocí a Ana Luisa, socia del Banco de Tiempo de Tenerife - Guaydil, ella tiene un terrenito donde siembra con sus manos, varias cosas sabrosas de esas que la madre tierra nos sabe ofrecer.

Apenas vi su bolsa, le dije "Ana Luisa tu eres la más importante aquí, ¡mira lo que tienes allí, unos mangos!".

Con su mirada firme pero humilde me dijo: "Son de mi parcelita, no son muy grandes ya verás, pero son 100% naturales, no le pongo nada, más que atención".

¡Ay, Ana Luisa! que millonaria eres, y que millonaria es la gente de Tenerife que, como tu, se dedica al campo, con paciencia y con cariño.

Me reboza el corazón de alegría, con Ana Luisa también conocí a otros nuevos compañeros, y tuve la dicha de reencontrarme con otros, muy amables y llenos de historias todos. Pero como se lo dije a ella, sin duda fue la reina del encuentro. Y sí, por sus manguitos. 

Por supuesto que me llevé sus mangos, pero también su historia, su mirada clavada en el corazón. Un acuerdo de palabras entre los dos sobre varios temas. Y las ganas locas de escribir, y documentar sobre ella. Porque Ana Luisa me recordó de dónde vengo, de mis orígenes más profundos.

En tiempos tan difíciles, no sólo por la guerra y la crisis del Mundo, sino por la realidad de las ciudades enfermizas en que vivimos, debemos tener y apostar por más Ana Luisas. Yo, por lo menos, apuesto por ella.

¿Quieres saber más sobre el Banco de Tiempo de Tenerife - Guaydil? sigue este enlace

lunes, 17 de enero de 2022

La pequeñez en sí misma: ¿Por qué escribes?

 


Cueva de las manos. Santa Cruz, Argentina. Descubierta en el año 1876.

17 días del primer mes del año 2022, llueve a cántaros, "hace viento" como dicen los abuelos, y permanece ese frío invernal propio de la época.

En una conversación digital sale el tema de los motivos para escribir. Son pasadas las 12 del mediodía, y en mi cabeza el eco de la Pandemia, del cambio climático, de la muerte de personas queridas, ya sea por las desgracias o por el ciclo de la vida misma, se ve cortado por la pregunta.

Que, ¿Por qué escribo? 

Una respuesta sale, sola, como un suspiro. Porque me hace feliz. 

No me considero un gran escritor, tampoco un majestuoso comunicador. Suelo ser bastante crítico conmigo mismo. Sé que siempre puedo ser mejor. 

Pero, ciertamente, escribo porque me hace feliz, creo que un poco era lo que motivaba a aquél hombre prehistórico a tomar sangre, o cualquier cosa que sirviera como pigmento, y retenerla en los cachetes, y soplarla sobre sus manos contra la pared, para dejar huellas de su existencia. Huellas que hoy conocemos como los primeros pasos del arte.

Si lo que me hace feliz, te hace un poco feliz a ti, entonces ya eso sí que es un gran logro.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Las palabras son como un barco

Imagen de RobertFrw en Pixabay 

Hoy miraba como flotaba un barco en el puerto, me sorprendía la capacidad de algo tan grande y pesado de mantenerse a flote, atado y en un agua tan calma. 

Los pequeños golpes del agua contra el casco era lo único que rompía el silencio. Y yo pensaba en las palabras como aquél barco, capaz de flotar en medio del mar de ruidos y voces. 

Las palabras te pueden hacer navegar, en un viaje maravilloso y único, a través de calmadas aguas y paisajes inolvidables, y también pueden meterte en verdaderas tempestades, con olas gigantes, y amenazas constantes. 

¿Hacia dónde han decidido navegar tus palabras? 

lunes, 18 de octubre de 2021

La pequeñez en sí misma: Sólo es una tos


 8:30 ante meridiem de una mañana muy normal, aún con la remanencia del sonido de las canciones que me acompañan en el trayecto a la oficina, el eco de la melodía la interrumpe un brusco sonido ronco. "Es una simple tos, es sólo una simple tos". 

Nada es hoy una simple tos, la conciencia nos ha llevado a mostrar un interés mayor sobre la salud de "los otros" y la "mía". Como la suerte de una conciencia de supervivencia ante la eventual desgracia.

10:30 post meridiem "todo está bien, gracias por la preocupación", la gratitud de ser personas, de relacionarnos con los otros e interesarnos por su bienestar. De que "nada" sea lo bueno, y "algo" sea preocupante.  


viernes, 16 de octubre de 2020

Escribir es un acto de desesperación, ¡ayer y hoy!

Danilo Kiš (Subótica, Serbia, 1935 – París, 1989) Foto: Archivo Acantilado. 

Hace ya unos 13 años me encontraba en el callejón entre todo lo que conocía y creía que era verdad, lo que sentía y analizaba, y lo que realmente estaba pasando en el mundo, lo que ocurría allá afuera. Me ha tocado ser testigo de la deshumanización, la pérdida, el dolor, el vacío, la carencia, el sufrimiento, la muerte, la pena, la desidia. Pero aún conservo como tesoro en mi alma todo en lo que creo y conozco como verdad sobre el hombre y el mundo.

En el momento de aquél callejón que me martirizaba y enfermaba, y ya mucho antes, había descubierto que escribir era una acción desesperada e impulsiva de escape. Siempre que veía algo que me dolía o arrollaba, yo corría a escribir. Así nació hace 13 años este blog.

Hace una década no conocía a Danilo Kiš, no sabía de su existencia y mucho menos de su aporte a la literatura universal.

Escribir antes de morir    

Ojalá alguno de sus libros hubiera caído en mis manos antes. Porque Danilo Kiš miraba a la escritura como una acción, más que liberadora, casi como un salvavidas. 

"Cuando uno ya no tiene nada que perder, empieza a escribir. Escribir es un acto de desesperación. Ahorcarse o sentarse delante de la máquina de escribir es el único dilema."

Homo poeticus (Homo poeticus, 1983) 

Gracias a mi amiga Susy López pude recordar a este autor hace unos días, y completar la idea de este post. 

La explicación de por qué Danilo veía así al proceso creativo de la palabra puede deberse a lo que significó en su vida ver de cerca a la muerte y la pérdida. Ya que fue testigo de como asesinaban a buena parte de sus amigos cuando en 1941 tropas húngaras tomaron su ciudad natal, y sufrió la muerte de su padre y casi todos sus familiares en un campo de concentración, un par de años más tarde. 

Entonces allí está Danilo Kiš, frente al vacío con dos opciones, destruir todo o crear desde cero. Ya sabemos cuál eligió, para suerte de todos nosotros y de sus más fieles fans, aunque lamentablemente un cáncer de pulmón le quitara la vida con tan sólo 53 años.

 Aunque mi pequeña y humilde pluma está muy pero muy lejos de la de Danilo, no dejo de sentir una empatía, una conexión muy especial con su forma de ver al proceso de escribir como un último intento de crear un espacio distinto, de ver la moneda, y con la mirada hacerla girar.

La obra en español de este autor serbio se puede encontrar publicada por Acantilado http://www.acantilado.es/persona/danilo-kis/

 


lunes, 13 de abril de 2020

Lavarse las manos, bien, ¡muy bien!

Hermosa obra de Jan Lievens, "Pilato lavándose las manos", h.1625.

Índice o indicio

Ha pasado tiempo ya desde que publiqué mi último post. Y muchos me han preguntado ¿No hay nada que decir en estos tiempos de Pandemia, virus, frustración y pánico?, y yo respondo de forma inmediata: Dos cosas, lávate bien las manos y quédate en casa.

¿Nada más?- y ¿Qué más quieres?, no hay soluciones mágicas, esas sólo están en nuestra imaginación. Y mientras ideamos cómo vencer el caos, lo mejor es hacer lo que como especie, naturalmente sabemos hacer, refugiarnos.

A veces me río de aquellos que, antes de todo esto, levantaban la bandera de "volver a los orígenes" distorsionando el mensaje para criticar al Desarrollo. Bueno, ¿Qué mejor regreso que volver a nuestros instintos más primigenios?, < Comer, Dormir, Refugiarnos, Reproducirnos, y Crear >.

Es evidente que la respuesta no es volver a nuestros orígenes, sino construir un mejor mañana cada día, sabiendo de dónde venimos.

Lávate las manos

...(pero que tu mano izquierda no vea lo que hace la derecha. Mateo 6:3).

La mejor medida ante el virus es la de lavarse las manos, sin duda que todos somos expertos en esto, y si no, está el video que sale en las redes cada cinco segundos con la pintura negra y los guantes, y que nos enseña a cómo restregar nuestras palmas.

Pero hay algunos que se están volviendo expertos, o a lo mejor ya lo eran, en esto de lavarse las manos ante la adversidad.

"Yo me lavo las manos" "Entonces Pilato, viendo que nada adelantaba, sino que más bien se promovía tumulto, tomó agua y se lavó las manos delante de la gente diciendo: 'Inocente soy de la sangre de este justo. Vosotros veréis'". (Mateo 27:24).
Y no, no me refiero a los políticos. Ellos tienen todos (no importa el país, ni el año en que lea esto) una maestría en frotarse los dedos (ya sea por codicia, o por escapar del tumulto).

Me refiero a los de a pié. ¿Cómo?, seguro se estará preguntando. ¿Qué me vienes a decir? Sí, hay cientos o miles que se saben lavar muy bien las manos frente a la adversidad. Como aquellos que van en dos coches separados al mercado a comprar cerveza, se hablan en la cola de muchos que necesitan repostar alimentos en sus casas, dejan pasar a mayores "porque son prioridad",  pero luego salen sólo con cerveza y se suben a sus coches. Vamos, mejor lavada de manos, la de Pilato.

"Nadie se va a enterar si me monto "el picoteo" con el vecino en la terraza del edificio, total ni música tenemos. Y es que esto del confinamiento es << Inaguantable >>", No sé cómo medir lo inaguantable, pero en la escala, perder a un ser querido sano por un virus, sin poder despedirse, ni hablar con él antes de morir, entra en el tope. Y todo lo demás son excusas para... lavarse las manos.

"¿Qué hago con los críos en casa? (pregunta desde el minuto 0), ¡esto es inaguantable, dales las tablets!", y allí van los niños todo el día con la cara pegada a la tableta... No soy padre, espero serlo, pero cuando lo sea espero también estar 100% listo para disfrutar a plenitud de mis hijos y  tener un plan para que nunca sean una carga. El confinamiento es un tiempo de oro para disfrutarlos, y cualquier otra cosa es... lavarse las manos.

"Me metí en las redes sociales desde la mañana, y compartí cuánto link vi sobre el virus. TODO, hay que decirlo TODO, con eso ya he hecho bastante por todo esto". No hay mucho más que agregar, ¡denle la toalla!

"Vi a alguien salir de casa, y le grité con todo lo que podía. Soy la policía del barrio, alguien tiene que traer la ley y el orden. Y al médico ese del primero, ya le dejé un ultimatum, 48 hora para irse del pueblo". (splash, spalsh, splash).

Pero por un segundo, allí en el balcón, en la inmensidad de la ventana, en la plenitud del color marrón de la taza de café, hay una voz que te dice: "Sé que puedo hacer más en todo esto".

¿Y qué tal si dejamos de lavarnos las manos?- como Pilato.

 Y empezamos a escuchar nuestro propio silencio, a oír lo que pareciera no tener voz, nuestra casa, nuestro entorno. Y a encontrar ese lugar justo en el que seremos más útiles y felices, (como lo han hecho algunos futbolistas, que ahora cocinan).

El mejor ejemplo es el de los músicos. Ellos sí que saben escuchar y llevar los tiempos. Entienden que con su maestría pueden hacer lo que mejor saben hacer, poner música a la vida, darle poesía a la humanidad para enfrentar la calamidad. (Sí, como los del Titanic, ya, ya, ya...) No hay profesión más útil durante esta pandemia, después de los médicos, que los músicos.

No tenemos que hacer grandes cosas, yo por ejemplo hice hoy lo que creo que mejor se me da en mi poco tiempo libre, escribirte en este blog y dejar de lavarme las manos (sólo por esté post).

¿Quieres contarme tu historia?, ¿Se te ocurren más lavadas de manos? O entró en ti el alma "millennials" del resentimiento por mis alegatos. Adelante, ¡hablemos!









viernes, 16 de marzo de 2018

Reflexiones post febriles




Ayer caí en una fiebre desesperada y roñosa, una temperatura elevada en el corazón. La bacteria del TBT, de traer cosas del pasado, atacó sin piedad mi alma, para que reflexionara, hiciera ese ejercicio pérfido de pensar, que tanto ha costado a varios hombres en la historia.

Del pasado me traje al presente mi vida no tan reciente, esa de cuando era un joven recién graduado de la universidad de los jesuitas en Venezuela. De cuando mi padre a duras penas me daba el empujón a las 6 de la mañana en su viejo Chevrolet, porque perdía el aventón de alguna de mis amistades. Y mientras rodábamos por la autopista Francisco Fajardo, veía inerte, el cúmulo de ladrillos rojos cargados de pobreza.

Hacía tiempo que yo sabía que tanto olvido, tanto desprecio, tantos deseos de que no existiera esta parte de la ciudad, del país, le iba a terminar pasando cuenta a todos. Mi mirada nunca pudo, ni podrá, estar lejos de los que menos tienen. Y saber que, de una u otra forma, de esa masa de ladrillos caraqueños saldría una respuesta, era sólo cuestión de tiempo esperarla.

Yo pensé que saldría algo mejor, creí que la pobreza permitía la redención, y que el odio incubado en el alma de los que eran mis iguales hacia esa gente que afeaba a la Caracas pujante, era sólo posible de este lado.

Pero no era así, que tamaño de rencor se puede gestar en la mente del que nada tiene, ni teme. Este odio sólo parió engendros, deformidades que llevan en sus dobladas jorobas sacos llenos de miseria y penuria. Ideas bárbaras llenas de resentimiento.

Hoy caminan miles, millones, por las calles de Venezuela y el mundo, cargando con la culpa de parir esas criaturas y darles rienda suelta, como demonios en un jardín virginal.

Pero no fueron ellas, realmente la penuria fue la que nos venció. Aprendimos a vivir bajo el agua durante más de una década. Ahogados por la demagogia y el palabrerío atado al pasado, pero sin un futuro sólido. Pero aprender conlleva acostumbrarse.  

Nos graduamos con honores en una carrera contra nosotros mismos, sacamos postgrados en desconfianza. En el mundo tenemos tarjeta de presentación. ¡Ser venezolano es muy arrecho!

Tan poco conocido es el concepto de arrecho para el resto de mundo, como lo es todo lo que pasamos. Lo que nos ha redefinido estos últimos 20 años.
              
De joven siempre soñaba con el momento en que podría pisar la tierra de mis padres y mis abuelos. Sus historias me invitaban a cerrar un círculo que se había abierto por hambre, deseos de saciar el estómago y el alma, los hizo montarse en un barco y salir de su comodidad, para no querer volver a ella.

Yo quería decir gracias, conocer el suelo que les vio nacer y que se nos era transmitido en cada tradición, cada canción con timple, cada mojito con papas y gofio.

Nunca imaginé que me tocaría repetir su historia, pero con el aderezo de tener dos nacionalidades y no poder sentirme parte por completo de ninguna de las dos. Porque la nacionalidad no es solamente un derecho, es un sentimiento. Y una de ellas tiene demasiados recuerdos amargos, y la otra es aún muy ajena como para poder quererla.

¡Qué cantidad de cosas sacamos en las maletas!, la carrera y los putos 20 kilos no permitieron que todo lo que nos definía cupiera, pero hay espacios infinitos, lugares secretos en los que embojotamos sentimientos y recuerdos, como cuando nos caía el aguacero de golpe en Caracas, y salíamos corriendo a hacer una bola de ropa con lo que había en la cuerda, para que no se mojara. Una maraña de tela que aprieta fuerte el pecho, y que tardará años en desatarse.

Entre lo que sacamos estoy seguro que hay más de una historia muy personal de traición. De la cual hemos aprendido el valor de ser fieles, no con otros sino con nosotros mismos. Porque el que traiciona da asco, no por hacerle daño al otro, sino por desvirtuar lo que es él mismo, llevarse por el medio todo lo que expresó que quería, todo lo que le dio valor, y por ende sentido.

Sí, traicionar a otro es un sinsentido. A la par aprendimos a ser desconfiados, porque venimos entrenados para que nadie nos sorprenda, esperar nada de nadie suele ser mejor, y menos doloroso.

La fiebre no me baja después de 24 horas, sigo sudando por el calor del dolor y la tristeza de ver que el mundo se mueve a rincones más injustos cada día. Que el sentido común y el uso de la razón pierden terreno a tajadas por los sádicos mordiscos del populismo más salvaje y auténtico.

Ese mismo populismo que nos mordió la vida y la arrancó de tajo hace más de una década. Que mató a unos pocos, y que permitió que sus supervivientes tengan hoy una marca indeleble de haberle sobrevivido con inteligencia, con audacia. Con un “No compatriota, ¿cómo cree que me iría del país?” al Guardia Nacional en el aeropuerto, mientras los intestinos se revolvían entre querer vomitarle todo lo que pensabas y el miedo de que te retuvieran lo suficiente como para que tu única salida se elevara en el aire, y te condenaras a una prisión de más de 916 mil kilómetros cuadrados, y millones de historias depresivas.

Un segundo para suspirar, en el suspiro darle la vuelta en fotogramas a todo lo que conociste y que nunca volverá a ser igual. Una inflexión que sirva como un punto y aparte en tu historia personal.

La fiebre baja, pero no pasa.     

jueves, 1 de febrero de 2018

Yo quiero apostar a lo que siempre fuimos…


Foto: Shauki Expósito / Pico Bolívar 2007.

Soy un hombre de guardar, siempre me ha gustado conservar. Creo en el buen sabor de los recuerdos, y que son ellos quienes nos escoltan al final de este puente entre eternidades.

Tengo varios años viendo como una tormenta le da vueltas a todo aquello que conocía como “ser venezolano”. Y sin ánimo de juzgar lo que está bien o está mal, tengo claras intenciones de aferrarme, de nuevo, a mis recuerdos.

Hay personas que con una mirada enloquecida me responden que sólo eso podré tener, recuerdos, porque más nunca volverán esos tiempos. Yo me río, porque no saben el poder que tienen los recuerdos. Recordar es mantener algo vivo.

Yo quiero mantener vivo al buen venezolano, aquél que alguna vez tuvo la ilusión de querer un mejor país, que confió en cambiar las cosas porque merecía algo mejor. Ese que ya venía quebrado desde hace tiempo tanto moral, social y económicamente y se detuvo en 1998.

Desde allí, todo lo que viene es una suerte de desdibujo, descomposición, desconstrucción de todo lo que significaba ser venezolano.

A veces creo que cargar la bandera, cantar tanto el himno, y tatuarse los símbolos sólo han sido reflejos de mostrar lo que estábamos perdiendo, nuestra verdadera identidad.

No reconozco en el presente nada de aquellos tiempos de mis abuelos trabajadores, de mi país amable y digno, de mi gente fuerte y valiente. Divertida y con sonrisas hasta en los peores momentos. Esa gente se ha desvanecido, con todos sus sueños e ilusiones.

Yo sabía que algún día me tocaría salir de Venezuela, estaba en mi ADN querer salir a recorrer el mundo entero, hacer de otras ciudades mis segundas casas, era parte de mi sueño. Pero pensaba que siempre tendría un lugar al que podía llamar mi casa. Mi hogar verdadero, mi bella Caracas.

Pero mi ciudad de techos rojos, mi ciudad educada, pujante, eléctrica y dinámica, aquella que siempre se mostraba como la mejor de todo el continente, se volvió gris, y se degradó. Se disolvió en la tristeza.

Cada vez que pienso en esto con tristeza, me viene aquella cita histórica que versaba más o menos “Haré que todos olviden tu nombre, y la de los tuyos, y tu historia para siempre, así dejarás de existir”. Y entonces sé que mi mayor tesoro es mi recuerdo.

Caracas yo te recuerdo con amor, en la vigilia de volver a tenerte, pujante, así sea a lo lejos, pero que vuelvas a ser la Caracas que anhelo…


Entonces me atrevo, y a la frase de Gandhi “Podrán golpearme, romperme los huesos, matarme, tendrán mi cadáver, pero no mi obediencia” le agregaría, ni mis recuerdos...

lunes, 11 de julio de 2016

El rincón desde donde escribo



Hace unos años, exactamente el 15 de noviembre de 2007 comencé este blog, un proyecto que nació a la par de Radio AYRE digital de mi amigo Daniel Santos, ambos eran proyectos de espacios para escribir entradas de aquellas cosas que nos llamaban la atención y no nos publicaban los medios en los que trabajábamos, y para tener una emisora de radio digital online gratuita, como un juego a emprender algo propio.

Ambos proyectos mutaron, AYRE Venezuela ha crecido con Daniel y ahora es un proyecto poderoso de noticias y mantiene fiel su formato de radio digital con la incorporación de señal de vídeo en vivo y un carácter informativo.

Este blog se ha vuelto un espacio más íntimo para hacer lo que tanto me gusta y mi día a día me lo impide, pensar y escribir.

¿ Por qué escribo?  
Hay cosas del mundo que no logro comprender, y escribir es un proceso digestivo, mientras lo hago voy digiriendo aquello y le saco provecho, siempre con una visión constructiva de la vida. Manteniendo claro mi objetivo de ofrecer herramientas para que todos, incluyéndome, mejoremos nuestra calidad de vida.

Aquí en este espacio, como autor me diluyo y me difumino entre la realidad que narro, no hay un punto para separar el espacio en el que comienza lo externo y lo interno, porque al final la realidad del mundo es un poco un acuerdo colectivo de lo que vemos desde adentro de nosotros.

En este blog me impulsa desde hace unos 9 años lo que soy, puramente mi esencia, y como siempre he dicho a mis alumnos, la única forma de ser verdaderos comunicadores exitosos es identificando aquello que te motiva a comunicar. Porque por más tropiezos, amenazas, golpes, y obstáculos que te encuentres, siempre seguirás comunicando con pasión.

Y la pasión debe ser una dosis justa en cada una de las cosas que hacemos.

Escribo para compartir, para que el que me lee, como ha sido hasta ahora, se sienta identificado y me escriba, acordemos o desacordemos con respeto, inteligencia y tacto.

Porque somos personas y el don de ser educados y reflexionar sobre lo que hacemos es, hasta ahora, exclusivo de nuestra especie. Aunque no dudo que existan animales en el planeta que puedan reflexionar, y seguramente mejor que algunos humanos, lo que pasa es que no lo sabemos.

Escribo este post como presentación de este espacio, que sirva como un letrero de esos que colocan en los Parques Naturales, para advertir a quienes llegan por primera vez, que lo que se conseguirán aquí dista de lo que seguramente esperaban.
¡Bienvenidos sean todos!
    

domingo, 16 de agosto de 2015

Ahorro voluntario a través de 10 consejos útiles



Ahorrar es un concepto complejo que a algunas personas les da pesadez y ansiedad, porque justamente está relacionado con el futuro, y representa un sacrificio en el presente.

Existen una serie de mitos o excusas mentales para no ahorrar, a continuación nombro 10 de ellas:

Excusas para evitar el ahorro

  • Necesito comprar eso que tanto deseo, me hace falta. (Y hasta ahora vives sin él)
  • Me merezco ese regalito, nunca me compro nada (una y otra vez hasta el infinito)
  • Tengo todo bajo control, llegaremos bien a fin de mes
  • Con esto puedo llegar a hacer, construir, me sirve para... (sin planificación probablemente termine depositado en el olvido)
  • Es una cosa extra fuera de lo que tenía previsto, qué tanto puede afectar...
  • Yo invito
  • Ahorrar es imposible, hay que darse buena vida
  • ¿Para qué ahorro? cuando muera se quedarán con lo que hice
  • El ahorro es para que se aprovechen los bancos
  • El mes que viene me organizo mejor y comienzo a ahorrar

Desmontando los mitos del ahorro

Vamos a ir uno por uno, usted no necesita nada de forma vital más de lo que en este momento tiene, de ser así debería estar corriendo a buscarlo y no leyendo esto. Si usted quiere algo porque le gusta y no por necesidad, o porque lo necesita a un mediano plazo para una idea, usted debe planificarse.

Ejemplo: "necesito un gps, con el voy a poder entregar mi mercancía a tiempo a los clientes". Hasta ahora has entregado tus mercancías sin problemas, el gps es algo que puedes comprar de forma planificada. 

Las gratificaciones personales son importantes porque nos motivan, pero sólo se deben dar luego de haber hecho un gran esfuerzo, si ahorras 100% puedes darte un regalo de un 20%.

Para tener las cosas bajo control se necesita tener un plan, y en ese plan debe estar incluido el item de ahorro.

El hombre es capaz de usar cualquier cosa a su favor, así que en vez de buscar cosas, busque un plan y por añadidura llegarán las cosas que debe utilizar en él.

Cualquier cosa fuera de este plan es despilfarro, usted está derramando el agua en pleno desierto.

Si usted siempre invita, ¿Quién tiene la oportunidad de demostrarle que quiere invitarlo?, deje que otros paguen cuentas, que demuestren su afecto y se responsabilicen por cosas.

Una mejor vida pasa por el ahorro, con suerte usted no morirá mañana, y lo que si va a necesitar es lo ahorrado, sea dinero o material. Ahorre para mañana, no vea al banco como un enemigo, trátelo como un socio muy vivo del cual debe cuidarse pero que necesita para ahorrar. No hay manera de saber cuándo usted dejará la tierra, pero si hay forma de saber cómo la dejará.

Por último, no deje para después lo que por su juventud, capacidad e inteligencia puede comenzar a hacer luego de terminar de leer este artículo. No crea que quien lo escribió es el gurú del ahorro, por el contrario, es el rey del despilfarro y descubrió que necesita, al igual que usted, comenzar a hacer lo que ha dejado escapar todos estos años. 

¡Comience de una vez!

viernes, 14 de noviembre de 2014

El desgaste del deseo…

El deseo desgasta


Las cosas que hemos inventado para facilitar nuestra vida se desgastan con el tiempo, en una curva que todos bien conocemos. ¡Es la naturaleza de la vida! aseguramos, tenemos que nacer, crecer, reproducirnos y morir; y así pasa con todas las cosas que creamos.

Seguramente, ustedes que leen han sido expertos en esto de la curva de la vida, nuestro trabajo y nuestra existencia se rigen por ella. Y como ustedes bien saben lo ideal es prolongar en el tiempo aquel instante en el que nuestra curva de existencia se encuentra en el momento más espléndido, porque luego de ello viene la depreciación, comenzamos a decaer, entramos en caos, se aproxima la desaparición.

Hay quienes, no teniendo la capacidad de saber cuando es su momento más espléndido, prefieren vivir la vida al máximo, consumiéndose como un cometa. Otros tienen esa habilidad de planificarse, y logran hasta calcular el momento de su fin.

Pero ninguno toma en cuenta un factor importante que afecta el tiempo de la existencia misma de las cosas. Es el deseo.

Claro, no lo vemos porque forma parte de nosotros, es la enfermedad que no queremos saber que existe. Pero que tarde o temprano nos consume.

El deseo corroe, deseamos sin parar y eso desvanece las cosas… Deseamos tener carro, tener casa, tener cosas, sin pensar en las consecuencias de lo que deseamos.

El problema es que el efecto del deseo individual es para todos. Deseamos tener cosas que nos simplifiquen la vida a costa del desgaste del Planeta, deseamos cosas del prójimo a costa de su propia felicidad.

El deseo desintegra todo a  su paso, lo añeja y vuelve polvo. Es por ello que textos sagrados en la mayoría de las religiones lo condenan. Porque el deseo es el camino más próximo a la extinción.

El deseo, ese que usted posee, de alcanzar cosas, a lo mejor lo ve sanamente porque no ha perjudicado a nadie, pero lo que usted no sabe es que le ha empezado a oxidar el alma, la mente, secándolo como una pasa, como una ciruela confitada.

Usted dirá, entonces ¿qué sentido tiene la vida sin deseo?, ese es un buen punto de partida para darle otro sentido a su vida, por ejemplo una existencia de servicio, o de contemplación del mundo. Existen cientos de caminos menos desgastantes que el del deseo.

El deseo es tan penetrante que, seguramente cuando a usted le preguntan quién es, responde desde sus deseos y no desde sus cimientos.

¿Quién es usted?, un reconocido abogado, un exitoso médico, un multimillonario empresario, un poderoso político. ¿Seguro?

El deseo recorta el tiempo de nuestra existencia, porque nos consume, como consume a las cosas.


Deseé una casa aunque para ello tuviese que dejar sin techo a cientos, deseé comer lo que estaba en el plato de otro aunque para ello tuviese que levantarlo y dejarlo sin comer, deseé tener un carro aunque para ello tuviera que contaminar el aire de nuestros hijos, deseé tener poder aunque para ello tuviera que pisarte…

lunes, 9 de junio de 2014

El concreto no nos vence: la historia del arrollamiento de mi perrita

Así quedó la cadera de nuestra querida murciélago

Siempre me río un poco con las historias de la dominación zombi, hasta que en estos días vi una película que se llama La Colonia, y entendí que sí podemos ser dominados por ellos, y su origen estaría en nosotros.

En la película un grupo de gente practica canibalismo para salvarse de una terrible era invernal. Cuando camino por las calles de mi ciudad de concreto y asfalto, Caracas, siento que el frío extremo no es ni siquiera necesario ante la actitud de zombis con la que llevamos la vida.

La inocencia canina
Nuestra perrita, realmente más de mi hermano que mía, pero nuestra  porque está en la casa, llegó al hogar hace unos meses. Al igual que mi otra perra Maisha, viene de la calle.

Murciélago, como la bautizamos en broma por ser negrita y fea la condenada, tenía un alma adorable, era juguetona, saltaba y brincaba cuando sus amigos  llegaban (nosotros, que no somos sus amos, porque no es nuestra esclava).

La alegría se la arrebató una desgraciada mujer al volante, manejando a alta velocidad por la cuadra de mi casa. Murciélago salió corriendo, escapada por debajo de la puerta gracias a unos trabajos que se estaban haciendo, y la insensible mujer no la vio, le pasó por encima y arrancó a correr, partiéndole en mil pedazos la cadera.

Allí comenzó nuestro martirio. Mi hermano y mi persona no tenemos dinero en abundancia, y mi hermano espera un bebé para los próximos meses. La situación económica del mundo y del país, pega más fuerte en una ciudad donde la solidaridad no es un valor aprendido.

El maravilloso apoyo
Comencé a hacer lo que mejor sé, comunicarme por todas las redes sociales que conozco y en las cuales hay grupos de proteccionistas. De inmediato pensé en mis alumnos de Huellas Caracas, porque recordé las clases en las que les permitía entrar con cuanto animalito atendían.

No tardó mucho en llegar la ayuda, mucha gente escribiéndome y dándome instrucciones de qué hacer y a dónde dirigirme.

La historia apenas se está contando… Mañana hay que ir a varios cirujanos caninos especialistas, y seguir llamando a gente, para sacar a murciélago del episodio en que lo colocó una condenada mujer (porque está por hecho que se encuentra condenada a la peor de las suertes, a entenderse con su conciencia).

La operación es riesgosa y delicada…

A lo mejor corremos con suerte y el apoyo se cristaliza en un buen resultado. Pero no puedo dejar de pensar en el apocalipsis zombi que se nos avecina con gente indolente, agresiva, grosera y egocéntrica.

De todas formas siempre existirán las colonias de personas de corazón, como mis alumnos de Huellas Caracas, o la gente de Misión Nevado, el doctor Jorge Tartaret, el doctor Daniel Torres, la gente de Aproa y los demás proteccionistas que tan oportunamente me atendieron. Mientras ellos existan siempre habrá esperanzas para la humanidad. Porque salvar a un animal no es mayor ni emblemática gesta, pero si expresa con contundencia lo que llevamos en el alma. 

viernes, 28 de marzo de 2014

Una abuela ejemplar



Vas flotando por Instagram en búsqueda de cosas agradables e inspiradoras sobre que postear y de repente te encuentras con la historia de Betty.


Betty es la graciosa abuelita de Zach Belden, un joven de Louisville, Kentucky, que tiene una estrecha relación con ella.

La abuelita divertida tiene una cuenta en Instagram donde Zack sube todos sus videos y fotos, su usuario es @grandmabetty33

Claro subir fotos y videos de tu abuela de 80 años podría considerarse un abuso, pero el caso es que Zach lo hace porque su abuela fue diagnosticada con cáncer de pulmón, una noticia difícil de asumir para la familia.

El joven decidió guardar para él, y todos los suyos, fotos y videos de su abuela en sus momentos más geniales. Lo que al principio comenzó como una iniciativa familiar hoy recoge el interés de más de 460 mil seguidores.

Ahora la abuela, quien es una divertida luchadora contra una enfermedad difícil de afrontar, revisa el Instagram con su nieto, comparte inquietudes y lee mensajes de apoyo que recibe.

Se ha tomado fotos, videos, y ha tomado carteles con mensajes muy positivos. Ella a través de la red social ha sensibilizado a la gente, en especial sobre la actitud que se puede asumir cuando el panorama no pinta alentador.


Es tal la admiración y adoración que despierta la abuelita, que una agencia de diseño le ha regalado su propio logo, producto de los gestos que suele hacer en sus fotos.

Todo un ejemplo de filosofía de vida y de lucha.