lunes, 17 de enero de 2022

La pequeñez en sí misma: ¿Por qué escribes?

 


Cueva de las manos. Santa Cruz, Argentina. Descubierta en el año 1876.

17 días del primer mes del año 2022, llueve a cántaros, "hace viento" como dicen los abuelos, y permanece ese frío invernal propio de la época.

En una conversación digital sale el tema de los motivos para escribir. Son pasadas las 12 del mediodía, y en mi cabeza el eco de la Pandemia, del cambio climático, de la muerte de personas queridas, ya sea por las desgracias o por el ciclo de la vida misma, se ve cortado por la pregunta.

Que, ¿Por qué escribo? 

Una respuesta sale, sola, como un suspiro. Porque me hace feliz. 

No me considero un gran escritor, tampoco un majestuoso comunicador. Suelo ser bastante crítico conmigo mismo. Sé que siempre puedo ser mejor. 

Pero, ciertamente, escribo porque me hace feliz, creo que un poco era lo que motivaba a aquél hombre prehistórico a tomar sangre, o cualquier cosa que sirviera como pigmento, y retenerla en los cachetes, y soplarla sobre sus manos contra la pared, para dejar huellas de su existencia. Huellas que hoy conocemos como los primeros pasos del arte.

Si lo que me hace feliz, te hace un poco feliz a ti, entonces ya eso sí que es un gran logro.

lunes, 29 de noviembre de 2021

Las palabras son como un barco

Imagen de RobertFrw en Pixabay 

Hoy miraba como flotaba un barco en el puerto, me sorprendía la capacidad de algo tan grande y pesado de mantenerse a flote, atado y en un agua tan calma. 

Los pequeños golpes del agua contra el casco era lo único que rompía el silencio. Y yo pensaba en las palabras como aquél barco, capaz de flotar en medio del mar de ruidos y voces. 

Las palabras te pueden hacer navegar, en un viaje maravilloso y único, a través de calmadas aguas y paisajes inolvidables, y también pueden meterte en verdaderas tempestades, con olas gigantes, y amenazas constantes. 

¿Hacia dónde han decidido navegar tus palabras? 

lunes, 25 de octubre de 2021

La pequeñez en sí misma: Un pequeño volcán para una inmensa isla

Foto de: Javier Apophis vía Twitter.

19 de septiembre de 2021, nadie tenía idea de ese lugar de un poco más de 708 kilómetros cuadrados y con no más de 80 mil almas en su superficie. Salvo sus habitantes, y los curiosos turistas que se dejaban ver por "la isla bonita", parte del archipiélago de las Canarias.

Ese día la tierra se hizo sentir con uno de sus fenómenos más violentos, aterradores y fantásticos a la vez, el Volcán de Cumbre Vieja hacía erupción.

El furor de la lava a más de 900 grados Celsius se vio opacado por el de las cámaras, los flashes y los medios peleándose, codo a codo, por ver quién rozaba y se alzaba con su verbo al calor del cono del volcán, aún con nombre incierto.

La lava comenzó a salir sin dar descanso, ante la mirada atónita de los habitantes y curiosos. Los primeros días, habían valientes que aún creían que podían detenerle. Hacerle un "alto" a la mayor de la fuerzas de la naturaleza, la destructora y creadora de vida. Era probablemente el último gesto, antes de rendirse, y dejar que la Tierra nos ubicara en la justa posición que tenemos para la naturaleza.

En algún momento de los primeros días, justo cuando las casas empezaron a derrumbarse como cartón que se pliega, había que buscar alguna razón para seguir luchando. Y aparecieron gestos de humanidad y solidaridad propias de la gente, y como nota curiosa, unos perritos que no se rendían ante la muerte.

De la misma forma que aparecieron, desaparecieron. Con ellos la mayoría de la maraña televisiva, y los rostros acalorados de los noticiarios. El volcán se enfriaba, no en su corazón, sino en la agenda informativa.

Los perros raptados por un "comando suicida", aparecieron vivos. Era la noticia que tenía que darse para tratar de pasar la amargura de aquellos que perdieron todo. Porque la lava hace lo que sabe, y esto es, antes que anda, destruir todo a su paso.

36 días después, la lava ha hecho lo segundo que sabe hacer. Extender el silencio. Ese silencio negro, denso, chamuscado y ruin, que se ve por todas partes y que si te descuidas, se te mete por los pulmones y te termina en el corazón, doliendo fuerte, más cuando se mezcla con las lágrimas y se forma esa pesada masa de la conmoción.

Las cámaras ahora se han alejado, tanto que lo muestran desde la "distancia segura", tanto la física como la emocional. Se retiran cada vez más ante el manto oscuro que lo cambia todo para siempre. Lo que alguna vez fue, ha quedado sepultado. En su lugar, un nuevo y desconocido futuro se ha elevado por metros en la tierra.

Comenzaba diciendo que nadie tenía idea de ese lugar, hay quienes en su ignorancia (la mía) confundían a Las Palmas de Gran Canarias con La Palma, con la más tremenda torpeza. Justamente, tal vez por eso nadie conozca, por más televisión que se vea, lo que hace mover el corazón de los palmeros, y es una simple y poderosa razón, más fuerte que esa columna de humo que, momentáneamente no les deja ver el mañana, y es que un palmero es de La Palma, y nunca abandona su isla, nunca deja su tierra, y jamás se rinde. 

 



lunes, 18 de octubre de 2021

La pequeñez en sí misma: Sólo es una tos


 8:30 ante meridiem de una mañana muy normal, aún con la remanencia del sonido de las canciones que me acompañan en el trayecto a la oficina, el eco de la melodía la interrumpe un brusco sonido ronco. "Es una simple tos, es sólo una simple tos". 

Nada es hoy una simple tos, la conciencia nos ha llevado a mostrar un interés mayor sobre la salud de "los otros" y la "mía". Como la suerte de una conciencia de supervivencia ante la eventual desgracia.

10:30 post meridiem "todo está bien, gracias por la preocupación", la gratitud de ser personas, de relacionarnos con los otros e interesarnos por su bienestar. De que "nada" sea lo bueno, y "algo" sea preocupante.  


miércoles, 6 de octubre de 2021

Solos Frente al Peligro 5: Ponerme en tus zapatos. La empatía





Un nuevo episodio del Podcast que esperamos disfruten, en él hablamos sobre la importancia de la empatía, pero también mencionamos a la Legión Romana, a Tito Livio, al doctor Ignacio Morgado. Incluimos un extracto de la obra de Don Pedro Calderón de la Barca. Contamos con el testimonio vivo de un creativo argentino excepcional, Jorge Gorostiza, y nos despedimos con el grupo español Jarabe de Palo, y el tema "Eso que tu me das".

En este Podcast:

Las canciones de fondo son de:

You + Me de JakeBCMusic @jakebcmusic en Instagram

I Saw a Ghost Last Night de Leonell Cassio

El tema musical es:

Jarabe de Palo - Eso que tu me das


Lecturas recomendadas: