domingo, 4 de octubre de 2009

Asistir…


Siempre me hice la pregunta de si alguna vez todo ese interés que tenía para socorrer a otro iba a servir para algo. Después de leer mucho, un par de cursos en primeros auxilios y manejo de situaciones de desastres naturales y catástrofes, pensaba que podía servirme todo esto para ayudar a alguien en apuros, en mi contra jugaban mis nervios, yo creía que no sería capaz de dominar mis temores en un momento en que fuera útil para alguien, pero me equivoqué…

Cuando se dan las condiciones
Hoy llovía a cantaros en mi ciudad, mis vecinos son dos personas muy mayores, una de ellas muy enferma, y sus hijos estaban fuera de casa por un par de horas. De pronto estaba con mi hermano reunido en la sala de la casa con otros amigos cuando uno de ellos ve al señor mayor caer al suelo.

Un segundo, una eternidad… ¿Ahora que hacemos?
La cara de mis amigos fue un poema, ¿Ahora qué hacemos?... en un impulso salí y me di cuenta que yo podía solucionar la situación, sin decir nada actué como aprendí en los cursos, me puse zapatos de goma, mi paraguas y le dije a uno de mis amigos, agarra el celular y llama a emergencias.
Llegué a la puerta de mi vecino, y le pedí a la señora mayor que me arrojara la llave, lo cual hizo, subí y procedí a socorrer y levantar a mi vecino como había aprendido en los procedimientos enseñados en mi curso con Protección Civil.
Cuando lo elevaba con mis brazos, viendo que estaba haciendo el procedimiento minucioso sin olvidar ni un solo protocolo, me pregunté en ese segundo… ¿y no es que el miedo te vence?
No pude responderme, ya estaba el señor sentado en su sofá nuevamente, agradeciéndome por todo, y en un acto divino que sólo provee Dios, ese señor de muchos años de vida me dijo “Y pensar que hace años te veía como un niño tremendo jugar pelota contra mi portón, gracias por levantarme del suelo”
Posteriormente llegaron sus familiares quienes me abrazaron y agradecieron, sólo pude decirles lo que sentía “es mi vecino, es como mi familia, es lo mínimo que puedo hacer por él”



La respuesta: Asistir
Posterior a todo, cuando ya estoy sentado escribiendo esta nota, pienso, la respuesta a aquella pregunta que me hice en pleno procedimiento, el miedo se vence haciendo… confiando en que sabes lo que vas a hacer, pero haciendo…
Y una forma de hacer, es asistir, un verbo que indica acción, y que refleja el estar presente por completo en algo, poner todos los sentidos en un objetivo común, asistir, es estar y es colaborar.
Ahora que pasó todo, siento que si todos ponemos un poco de asistencia en nuestra vida, podríamos evitar que nuestros vecinos, hermanos, familiares sufrieran de una terrible condición que empeora todo, la soledad cuando se sufre un accidente.

2 comentarios:

Inma dijo...

Hola amigo!!

Sabes, me llama la atención este comentario que pusiste,

¿Te digo porque?

Porque yo este verano me hice un curso de primeros auxilios, se que ese curso te puede sacar de muchos apuros, al igual, salvar vidas.

Tanta cosa que aprender... pero si el miedo y el temor nos vence, nada será en vano.

Porque la cosa más dificil, es equivocarse y el obtáculo más grande es el miedo.

Siempre esa pregunta, ¿Y si no lo hago bien?

No importa en esos momentos pensar, solo hay que pensar que la vida de una persona pasa a estar en nuestras manos y el mayor error, es abandonar.

Aún no he tenido la oportunidad de un caso para socorrer, pero sé que en el momento que ocurra, yo estoy segura de que lo que hace mas felíz es ser útil a los demás y con mis conocimientos aprendidos en el curso, no salvare una vida, sino que venceré la peor derrota "El desaliento".

Amigo sé que tu también puedes ;)

Un Abrazo ^^

Shauki Gabriel Expósito dijo...

Un besito amiga, no sabía que hiciste un curso de Primeros Auxilios... qué maravilla!!!!... eso ayuda mucho y es útil