sábado, 13 de junio de 2009

Una razón para latir

Amor: el momento eterno que sólo dura segundos

Por un momento me puse a pensar, perdido y absorto en la figura circular y perfecta de tus ojos negros, ¿cuál era la razón para que este corazón latiera?, y aún sin saberla, comencé a volar poco a poco a través de las nubes de mis recuerdos, para no encontrar nada en común que me diera una respuesta, más que en todo siempre estaba yo buscándote.

Cuando no sabía de ti
Alegre y risueño saltaba con energía, la misma con la que quería comerme el Mundo, y pensaba en todo aquello que hoy evidencio. Si soy un come flor, un come aire, un come tiempo, porque definitivamente nada de eso me intoxica, jamás me comería la ira, ni la intolerancia, y mucho menos la hipocresía o la mentira, muchos gases para mi estómago.
Soñaba con algún día conocer a alguien especial, una persona que me hiciera sonreír y con la que atreverme a tragarme este Universo, pero jamás pensé que te conocería a ti.

Cuando supe de ti
Tarde es una de las palabras que me encantaría borrar de mi diccionario mental, porque la tengo tan bien definida que podría explicarla durante horas a un grupo de furiosos y apresurados intelectuales japoneses. Nunca he aprendido a llegar a tiempo, debí hacerle caso a mi abuela, aprender a no entrar tarde al colegio me hubiera evitado tener que saber que a todos lados llego tarde, siempre tarde, siempre después…
Y es cómo la vida pinta las cosas con su color tan agridulce, uno ve un autobús que le gusta y lo aborda, el problema es cuando el autobús ya ha partido con otros dentro y uno lo ve alejarse diciendo mentalmente “ese debió ser mi autobús” y entonces en la espalda oyes el que viene, y es tan feo, tan gris, tan nulo, que aunque lo abordes no puedes sacar de tu cabeza al autobús que va delante. Lo lamento, pero eso te pasa por no llegar a tiempo.
Algo de bueno tiene que tener el estar acá y ahora, y no ayer y en fotos…

Cuando supimos los dos
Hay cosas en la vida que me gustaría llevarme conmigo, y no encuentro espacio en mi corazón para tantas. Hasta hace nada no había ni para un sobrecito postal, pero ahora sobran los momentos, las risas, los giros, las caras y los mil paisajes de fondo, los llantos, los arrebatos de molestia cargados de amor, esos momentos de apretarse los labios y decir “coño pero, ¿por qué eres así?”, son tantos en tan poco tiempo.
Momentos que son vivencias, y estas que están cargadas de detalles que sólo tu y yo conocemos. No es por nada, pero que hermoso fue sentarnos aquél día a hablar como dos eternos duraznos de una misma mata, ese cuando supimos los dos.

Ahora que sabemos
Ni yo lo sé muy bien, pero te aprendí a querer. Así como dice Fito, para mi que es el amor después del amor este rayo de sol. Así es, después de fuertes tormentas imposibles de superar, luego de no dormir, dudar, temblar y de pensar mil quinientas excusas para no admitir y unas pocas más para no decir. Ahora, para mí, que esto es el amor después del amor.
Sé que cada uno vive esto a su forma, para mi es mi película favorita, pero sin duda que este deseo de tenernos eternamente el uno al otro tiene tanta fuerza que tal vez, sólo tal vez así sea.
Y dicen que hace falta sexo, y que sin tocarse y convivir no se podría llegar a amar a alguien. Que error tan grande es no ver que el amor nace desde la admiración, allí donde se convierte esa persona en alguien tan especial que no existe en el Mundo otra que te haga vibrar igual.
Si esto es Platónico, que arrecho fue Platón, diría yo que este amor es Plutónico, porque pertenece al Universo, pertenece a todo y a la vez a los dos.
Este tributo lo hago a mi forma, en este espacio, ya harás lo propio a tu manera, de eso estoy muy seguro, cuando se está tan alegre de conocer a alguien y de querer que se quede con uno al lado, pero al mismo tiempo se sabe que cada uno vive su vida por separado.
Ahora necesito un poco de realidad, luego de escribir esto, me hace falta ver las noticias y volver a este cruel y rudo Mundo.

Omnipresencia

Imagen tomada de: http://www.argentour.com

Ayer abría un frasco de confituras de manzanas con mis manos, mientras me llegaba el aroma de la dulce fruta a mi nariz, pensaba en cómo era la vida de aquellos niños suramericanos indocumentados que trabajan ilegalmente como recolectores de frutas en Estados Unidos, muchos de ellos con incapacidad para usar sus manos y sin la oportunidad de llevarse una manzana a la boca.


Ser todo y todavía ser yo
Es muy extraña la sensación de la omnipresencia, una cualidad que durante años se le reservó sólo a Dios, pero que sin duda, una pequeña porción de ella fue dada a sus hijos para sacarle un provecho incalculable, estar presente en esos lados donde quisiéramos estar pero no podemos hacerlo.

Un faro
Podría tener similitud esta sensación, con aquella función que tiene un faro, está presente en un punto fijo, pero él desde allí puede ver toda la costa, la montaña, la playa, y mucho más allá. De este punto se desprende uno de los beneficios de la omnipresencia, poder ayudar y guiar a otros en las tormentas…

Cómo el faro, igual es el cura en la iglesia, cuando desde el altar habla a sus devotos, igual al político en la palestra pública, es esa cualidad de guiar a sus seguidores hacia un feliz arribo, o la terrible intención de dejarlos a la deriva.

En ese poder de estar aquí y ahora, pero, a la vez, estar en los sonidos del rebote de un balón por unas escalinatas de un barrio en Beirut. Ese don de oler el aroma de una orquídea venezolana, y a la vez, oler el aroma de unos lirios en Hungría, es sin duda el poder que todo escritor ansía. Es el secreto de la música, de la letra, la universalidad de las cosas, eso que nos hace comunes, cercanos.

Buscando
En un Mundo que persigue descubrir todo aquello que nos diferencia del otro, poder encontrar lo que nos une, es una tarea titánica. La omnipresencia tiene esa otra cualidad, encuentra con facilidad lo común de todos los lugares.

Pero como el faro, los políticos, y los curas, así como pueden detectar tormentas a gran distancia y guiar para bien o mal a los demás, no pueden verse sus propios pies.

A veces podemos dar un consejo muy útil a alguien, a algunos ó a muchos, pero como nos cuesta vernos los pies, y no por un exceso de barriga.

Al faro le va creciendo moho en las paredes, empieza desde abajo, y si no se le limpia, alimañas y moho acaban con él. Al igual pasa con los buenos curas y los deslumbrantes políticos, que hacen de la vida pública su vida y olvidan revisar de vez en cuando su interior.

Movimiento
Si el faro pudiera, le encantaría moverse de su colina, siempre el mismo suelo, y la misma vista le marean, al igual que a curas y políticos les pasa. Cambiar es una opción reservada para aquellos que sobreponen, en algún momento, su interior por encima de ayudar a los demás. Y lo maravilloso es que todo cambio trae consigo nuevas cosas, es como si el faro pudiese moverse, seguro vería más costa, y se daría cuenta que más allá de donde estaba hay una mejor playa, igualmente si el hombre cambia, ve otras costas, otros horizontes.

En un Mundo donde las perspectivas deciden todo, y en el que es necesario amar y sentir más que pensar o esquematizar, se hace indispensable que aquél que puede disfrutar de la omnipresencia se revise constantemente, cambie, y por sobre todas las cosas, no permita que las tormentas empañen su atinado cristal.

Todos tenemos algo de curas, políticos y faros, y el amor por los demás implica sin duda, sacrificio, mucho sacrificio.




domingo, 31 de mayo de 2009

Dos malos amores: El no correspondido y el prohibido

Imagen tomada de: http://www.geo.uu.nl

Si no fuera suficiente con las experiencias vividas, cual novela de la recientemente fallecida Corín Tellado, es difícil comprender que el destino lo lleve a uno a vivir algo tan duro como el encuentro de dos fuertes ríos, uno profundo, el del amor no correspondido, y otro caudaloso, el del amor prohibido.

El río más hondo.
Es suerte de aquél que es enamoradizo, decía mi abuela sin darle importancia, porque parece que es común que en el Mundo exista gente que ama con fuerza cada molécula de todo aquello que esta vivo… Desde su perro, hasta su sombrero más bonito, pasando por las hormigas y las abejas.
Yo particularmente tengo la facilidad de amar la magia que encierran las mujeres, absolutamente todas me parecen hermosas, sin distinción de ningún tipo. Sólo un par de detalles debe tener la mujer para ser maravillosa, considerarse realmente mujer y ser interesante.
Yo tengo una especie de suerte o cábala que invita a que se me acerquen mujeres sumamente interesantes, pero a la par, sumamente difíciles o imposibles de corresponderme…
Es un estado constante, no esquivo una, si fuera un apostador en un juego de azar sería el más rico de todos, porque siempre tengo la puntería de apostarle a ganadora para que muy gentilmente, o de forma ruda, se me de a entender que soy excelente, maravilloso… Pero… siempre el maldito pero… no es correspondido lo que siento.
Eso, más la extraña configuración mental femenina que hace que todas esas mujeres interesantes me consideren su amigo, su mejor amigo, hacen revolotear mi corazón con frases como las que dice Delgadillo, “No me pidas ser tu amigo…”
Y robándole otra frase a Fito, todo lo que pude sentir, todo está sellado en mi alma…


El más caudaloso
Es extraño, es ese amor que te invita a lanzarte como un caudal de agua sobre los labios de la persona que amas, pero mientras tu mente vuela a sitios impresionantes, aún estando ella presente o ausente, tu cuerpo se paraliza, se detiene como el tiempo, como una eterna noche.
Y ante tus ojos llega otro que la ama, la toma, la besa, y obtiene de ella todo su amor, mientras tu debes quedar en silencio, en el olvido, con tu imaginación y tus “ojala” como un cuento que algún día alguien dirá sonriendo.
En el mejor de los casos, quedando como un bonito tilo para el ego de la persona que jamás responderá a tus deseos.
Y te ríes, con esa risa de lo imposible cada vez que la piensas, entendiendo que jamás volverá a tu lado, tiene prohibido corresponderte.


Llegando al Delta
Mi esperanza radica en que ni el más caudaloso, ni el más profundo río pueden sobreponerse al mar de la vida, y su destino es un hermoso delta… Donde las aguas toman otro rumbo.


miércoles, 22 de abril de 2009

Un cuento de Liberación

Imagen tomada de: http://www.escalando.cl/ancoa_penasco3.jpg

Érase una vez un peñasco alto y saliente que cobijaba un pequeño pedazo de un valle. Con una esbelta e imponente figura el peñasco se imponía de tal forma que todo el que pasaba podía verle, reconocerle y hasta recordarle…
Pasó el tiempo, quién sabe por qué, del enorme peñasco se soltó una piedrita, no más grande que una hoja de mango, que rodó cuesta abajo hasta llegar al valle.
Orgullosa la piedrecita, se sentía peñasco aún, hasta que un viajero la alzó con una mano y dijo “qué bonita piedrecita, seguramente servirá en el jardín de mi casa”.
- Yo no soy una piedrecita, soy un inmenso peñasco- pensaba la piedrita, mientras caía en el bolsillo de su nuevo dueño y se alejaba de su lugar de origen.
La piedrita llegó a un jardín con apenas algunas plantas y sin la sombra de peñasco alguno…
Pasaron los días, meses y años, y la piedra no encontraba su razón de ser, había perdido todo lo que tenía y era, y ahora estaba en un lugar ajeno y extraño.
Cuando ya la piedrecita se daba por vencida, y su ánimo estaba más clavado al suelo que las propias raíces de sus árboles vecinos, su dueño trajo a su lado un grupo de piedritas muy parecidas a ella.
- Hola pequeñas piedritas- dijo, a lo que un coro le respondió – No somos piedritas, ¡somos un peñasco!
Entonces la piedra comprendió que realmente ni era peñasco, ni era piedra, para poder ser las dos, y sin saber que era en ese momento, lo más importante era que ella era ella, era la misma piedrita que recogieron en el valle por primera vez.
Desde entonces fue la piedra más feliz del Mundo, hasta que le tocó ser polvo. Dicen algunos aventureros que le siguieron la pista, que hoy en día es un hermoso peñasco en algún valle lejos de acá…


viernes, 27 de marzo de 2009

Solidaridad… Nos mueve como el mar a un barco

Imagen tomada de Internet

Tiempo sin escribirles, el mismo que he consumido tratando de llevar las mismas palabras que siempre comparto con ustedes, a ejemplos vivos en mi trabajo. Las ocupaciones a veces distraen a los hombres de su camino más importante.

Comenzaré de una forma atípica este encuentro con ustedes, lo haré con la letra de una de una canción hermosa, de Fito Páez, Yo vengo a ofrecer mi corazón:

Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Tanta sangre que se llevo el río
Yo vengo a ofrecer mi corazón

No será tan fácil ya sé qué pasa
No será tan útil como pensaba
Como abrir el pecho, y sacar el alma
Una cuchillada de amor

Luna de los pobres siempre abierta
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Como un documento inalterable
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Y uniré las puntas de un mismo lazo
Y me iré tranquilo, me iré despacio
Y te daré todo, y me darás algo
Algo que me alivie un poco más

Cuando no haya nadie cerca o lejos
Yo vengo a ofrecer mi corazón
Cuando los satélites no alcancen
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Y hablo de países y de esperanzas
Y hablo por la vida, hablo por la nada
Y hablo de cambiar esta nuestra casa
De cambiarla por cambiar nomás

Quién dijo que todo está perdido
Yo vengo a ofrecer mi corazón

Primer encuentro curioso…
Siempre he creído que ese Dios universal y de todos se comunica con nosotros de alguna forma, me tocó vivirlo hace poco, cuando viví en carne propia una de las frases atribuidas a Jesucristo, “Dar de beber a los sedientos y de comer a los hambrientos, y me estarás alimentando a mi”.
Pensaba en esta frase cada vez que veía a alguien pobre y necesitado, y no pensaba que podía referirse a todos, hasta hace unas semanas en que salía del trabajo corriendo, tenía clases de Post Grado, iba tarde, no había comido y tenía justo el dinero para el transporte.
Pensé en comer al llegar a la universidad, sin considerar la larga cola, no sé por qué me puse a hablar con el señor del taxi, y salió el tema de que no había comido. De la nada, en plena cola veo como el taxista se baja del automóvil y va a un local, estando en Caracas me provocó algo de temor, que se convirtió en sorpresa cuando veo al señor venir con dos refrescos y una comida, y me dice “vamos a comer, yo tampoco he almorzado”

Segundo encuentro curioso…
De regreso a la casa en estos días, me siento al lado de un señor en un carro por puesto, y él de golpe me aborda y me dice: “no sé por qué creo que tienes un medio poderoso por Internet en el que te leen más almas que las que tu piensas”.
Aún sin salir de mi asombro, y pensando en ustedes, me dice: “¿puedes hacerme un favor?”, no dudé en asentir, y me pidió lo siguiente…
“Dile a la gente que te lee, que cada vez que piense en el suicido como una solución, se de cuenta que no está solucionando nada ante los ojos de Dios ni de sus hermanos, que solo huye. Y a los que consumen drogas, que si bien son muy sabrosas y te alejan de los problemas, con la misma fuerza te mandan al infierno la cabeza, te destruyen y te alejan de la vida.”
Yo, siempre curioso, le pregunté que a qué se debía que me dijera eso, y si acaso me conocía o me había leído… Y me dijo: “Jamás te he leído, ni sé tu nombre, sólo sé que me provocó decirte esto, y que probablemente tus palabras evitarán que más jóvenes tomen el camino que tomó mi hijo”.

Tercer encuentro curioso…
Agitado, pensativo y estresado salía desde una tienda en el centro de Caracas, rumbo a mi trabajo. Cargaba unos equipos de la oficina recién comprados y me decidí a tomar una camioneta para subir rápido, porque estaba en medio de plena jornada laboral.
Pensando en que si traía la factura, y todo lo que me habían pedido, veo subir a una señora como de 70 años, y me paro de golpe a ayudarla a ingresar a la unidad, y le doy mi puesto, mientras recojo una bolsa que se me cayó. Cuando levanto la bolsa siento que alguien me agarra la cara… es la señora que me dice: “toma mi nieto, y no te preocupes que Dios no abandona a sus hijos en pleno trabajo”, y en mis manos puso dos caramelos de menta.

¿Qué nos motiva a ser solidario con los débiles?
Los Espartanos arrojaban a sus hijos más débiles y deformes a un precipicio por no ser dignos ni aptos para defender Esparta. Hoy en día la barbarie de los primeros años de la Humanidad se ha desvanecido en una especie de cortina amparada por una virtud y unos cuantos valores.
La bondad, acción de hacer el bien para todos, acompañada por la misericordia, de latín “Miseris Cor Da” o dar el corazón al miserable; y la solidaridad, han entretejido una compleja red donde se aguantan aquellos que en otros tiempos estarían rechazados y arrojados al fondo del precipicio de la indiferencia.
Gracias a este milagro natural impulsado por el espíritu humano, hombres trascendentes como Albert Einstein; Mozart, Beethoven, ó el mismo Van gogh, han dejado su legado a nuestro Mundo.
En una suerte de medida de supervivencia social necesaria para una especie que sólo ha sabido destruir su ecosistema y todo lo que le rodea. Parece que hay momentos en que la existencia tiene más valor supra terrenal y Divino que material.