viernes, 25 de mayo de 2012

Imperfectamente contento.

3387279644_1ec1b2d8a2_zFoto: Chayo 

 

Pudiera ser ésta, una carta de esas que uno se dedica, o a lo mejor una especie de mantra para repetirse ante el temor de volverse alguien tan tóxico, que termine alejando a las personas que le quieren. Como sea, es el acto de reafirmación más imperfecto que he leído, y eso lo vuelve dulcemente maravilloso:

Hoy le voy a explicar, mi querido lector, por qué me alegra ser maravillosamente imperfecto: Lo soy porque no hay nada más del averno, demoniaco y del Ego, que creerse perfecto.

No tengo el penoso deber de corregir a nadie, ya que no encuentro manera de hacerlo, aprendo con los demás, comparto conocimiento, y disfruto de otros, mientras comparto lo que me explican.

Aprendo todos los días de mi torpeza e ignorancia, sin ellas no haría descubrimientos asombrosos, por lo menos para mí, y tampoco me sorprendería de las cosas que perciben mis sentidos.

A mi alrededor hay gente que es tan imperfecta como yo, y disfrutamos queriéndonos desde el imperfecto amor, pues si el amor se hace perfecto se muere, se vuelve rutina, se descompone.

Tengo razones para siempre despertar, porque mi imperfección me llama a una eterna lucha por aprender a ser mejor, de ser perfecto, abrir los ojos dejaría de tener sentido.

Aprendo de mis errores, y me hace ser mejor persona, amigo, amante, compañero, novio, y a futuro, esposo y padre.

Creo que la locura es imperfecta, y como el creativo está o tiene algo de loco, entonces ¡soy profundamente creativo!

Si en algún momento se ha sentido identificado, le digo que tenga feliz día, mi querido amigo imperfecto.

lunes, 23 de enero de 2012

¿Por qué es una pesadilla para algunos el año 2012?

Yoga-relax Tomado de: http://www.audistico.es/yoga/

Tenía tiempo sin escribir por estos lares, múltiples obligaciones, el trabajo matador de periodista, algunos planes personales, compromisos y la vida misma atentaron contra mi férrea voluntad de escribir por lo menos una vez al mes en este espacio, pero he vuelto.

Y como cualquier regreso, he venido a mi casa cargado de anécdotas, historias y mensajes, que ahora mismo, no sé cómo voy a soltarlos, pero los dejaré caer de a cuenta gotas en este blog, donde publico lo que no puedo escribir en otras partes.

Hoy estuve pensando en ¿por qué representa una pesadilla el año 2012 para algunos seres humanos, más allá de las predicciones de los indios Hopi y los Mayas, ¿Qué los hace temblar si se acaba el mundo?

Ponerse en los zapatos del otro 

Existe una característica que siempre me ha criticado una amiga y colega, que llegué a pensar que era un defecto, y entendí que era una gran virtud para mis dos vocaciones; la de Periodista y la de Educador.

Es ese reflejo e instinto natural que tengo para enseguida ponerme en los zapatos del otro, y comenzar a preguntarle por todas aquellas cosas que van completando su historia de vida.

Es como si me dieran permiso con una linterna para auscultar hasta el rincón más profundo de su cerebro. Y mientras reviso, me voy sintiendo como el otro, y entendiendo lo que piensa, cree y padece.

Teniendo esta capacidad, me doy cuenta que nos hemos vuelto insensibles. Creemos que con 4 libros de autoayuda, dinero, y un buen empleo, más dar dos limosnas al mes, ya hemos conseguido el Reino.

Estamos haciendo lo mismo que hacían los ricos en el Medioevo, dando dinero a la iglesia para lavar las culpas.

Y es allí que se encuentra nuestro temor vivo, porque sabemos que realmente somos CULPABLES.

Si ante las injusticias, has decidido callar, te has puesto del lado del tirano”

Siglos haciendo silencio mientras grandes pirañas transnacionales engordaban sus arcas personales de dinero, a costillas, y a veces la vida, de cientos de miles, sobre todo los más necesitados.

Tememos porque hemos acabado con la relación natural con el planeta, y lo sabemos, y ni Bryan Weiss, ni Yoga For Dummies podrán salvarnos.

En el fondo nos sentimos profundamente culpables, y atemorizados de que se nos castigue como merecemos, porque hemos violentado al Universo.

Teme, pero que el temor te transforme

El que teme se paraliza, y repite una y otra vez su temor, busca salidas inmediatas a su miedo, pero en este caso, la salida es acción.

Hemos cortado el cordón umbilical con el mundo, la Tierra se nos hace extraña, pisamos concreto con goma y abandonamos la grama con piel, respirar es un lujo, y comer sano se le llama gourmet.

Es evidente, el temor implica cambios, pero los cambios son grandes y nos da mucho miedo abandonar todo. Como hizo San Agustín o la Madre Teresa de Calcuta, dejarlo todo por otra vida. Eso se lo dejamos a los santos.

Lo mejor que podemos hacer en este tiempo, es levantarnos cada mañana y preguntar: ¿Qué puedo hacer para que mi forma de vivir y habitar el planeta cambie?

Seguro encontraremos miles de respuestas…

sábado, 11 de diciembre de 2010

El deslave de la insensibilidad

Barlovento Higuerote, edo. Miranda. Las lluvias afectaron a todo el pueblo.

Foto: MPPIJ.

No sé si serán los estadounidenses con HAARP, ó el efecto del cambio climático. La mala suerte y un ajuste de cuenta de la naturaleza, pero cómo duele ver a hermanos sin sus casas, más pasando necesidades.

De lo seco a lo mojado

Hace nada temblábamos de miedo ante la posibilidad de quedarnos sin luz por falta de agua en las represas que surten de electricidad a Venezuela, y ahora rezamos para que ni un dique más se rompa e inunde otro pueblo, debido al exceso de agua producto de las lluvias.

Las mismas han ocasionado deslizamientos, deslaves, anegaciones y mucho dolor.

Aunque la cifra de muertos en el país es pequeña para la magnitud de la tragedia, son muchos los que perdieron su hogar, y de ellos, la mayoría tienen muchas necesidades.

Desgraciados

No hay otra palabra para aquél que pierde la gracia, o que no cae en ella. Me refiero a un puñado de “periodistas” y expertos en “yo no se qué” que se dedicaron a criticar el trabajo de las autoridades y del pueblo mientras rescataban a los afectados.

Por primera vez no nos quedamos orando mientras caía la casa encima, muy pocos esperaron a que llegara el Gobierno para sacarlos de las casas desquebrajadas. La gente se organizó, mientras unos monigotes salían diciendo una cantidad de barbaridades, desde pronosticar un huracán para sembrar miedo, hasta acusar a las autoridades de ladronas mientras cumplían su deber.

Es sabroso acusar, señalar y criticar desde la comodidad de lo seco de sus lindos sofás de cuero.

Llueve sobre mojado 

Han sido días duros, lluvia tras lluvia, tanto en Venezuela como en Colombia, y todo lo que ellas acarrean.

Aún imagino a la gente de Higuerote, Falcón, Zulia, caminando en la madrugada sin luz, sin calor, con el agua a las rodillas, sin saber a donde ir, rodeados de culebras y plagas.

Fueron días duros, muy duros para casi todos.

La insensibilidad se desparramó

Las lluvias no sólo trajeron lodo, sino dejaron caer de lo alto la insensibilidad de un sector de la población venezolana que volvió a demostrar que para ellos no existe más que su vida, su espacio.

Es difícil definir este grado de ignorancia e insensibilidad, para algunos no estaba pasando absolutamente nada, pero nada, seguían con sus compras navideñas, bebiendo, riendo, sin meditar un segundo en lo que sucedía a su alrededor.

Gente insensible pensando en ir a la playa, a sus hoteles vacacionales, gastando dinero mientras otros a su lado morían de frío, de dolor y de pena.

La mano oportuna 

Gracias a Dios no son la mayoría, un sector no más, que esperamos que el dinero, la buena vida, y su espacio le dure para siempre, y no tengan que pedir a nadie ayuda.

La mayoría de la gente, sobre todo la más pobre, la que vive en el barrio, se dio la mano, vecinos con vecinos ayudándose en un momento tan aciago.

La esperanza radica en la organización

Así titulé una nota en mi trabajo, y copio el encabezado porque creo fielmente en esto, la organización en los centros que albergan a la gente afectada dará frutos de oportunidades para los que perdieron todo.

Nuevas empresas, sociedades, cooperativas, amistades, ideas, compromisos saldrán de estos espacios que hoy por hoy son albergues para vivir dignamente mientras tanto.

Pasar la depresión de perderlo todo, superar el shock emocional, y ver que hay posibilidades a futuro, tan solo si nos organizamos como pueblo.

Esa misma organización que les salvó la vida, será la que les permitirá tener un mejor futuro, y sobre todo, lejos de las zonas de riesgo donde perdieron sus viviendas.

Porque pese a la insensibilidad de algunos, y a los malos augurios de otros inconscientes, lo que viene es un futuro mejor, sólo si la mayoría quiere que efectivamente así sea y se organiza para continuar caminando por esa vía que ha decidido trazarse, lejos de la esclavitud y la mediocridad.

 

4 Niño en refugio, su mirada expresa el futuro, abrazado de su mamá nada teme, porque lo tiene todo, tiene a sus seres queridos vivos.

Foto: Félix González.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cuando el árbol se retuerce

arbolito Dame tiempo y podré enderezar este árbol antes de que tu puedas corregir a la justicia.

Hoy me tocó evidenciar de nuevo, con mis ojos de periodista, como se le coloca el cinturón a la justicia para hacerla a medida del que le conviene.

Un juzgado, ¿diligente?

Si, se que suena extraño, pero para quienes estamos acostumbrados a ver como un proceso judicial puede complicarse hasta el punto de tardar 25 años, que un juzgado que llevaba un juicio desde 1994, decida en horas tomar una medida de desalojo contra 10 familias, es sorprendente.

Me pregunto, ¿Qué habrá vuelto diligente al juzgado?

Autoridades apegadas al derecho y sin sentido común

¿Qué estudian los abogados venezolanos?, no se supone que el Derecho debe garantizar el cumplimiento de la ley para dar lo justo a quién no lo tiene…

Si ejecutas una medida, pero la acción que vas a ejecutar perjudica a muchos, y sólo trae el beneficio de una sola persona, ¿Qué es lo justo?.

¿Dónde están los mecanismos sociales, los Gobiernos locales para cumplir con su función?, y atender a la gente afectada.

Gente en la calle

A la final, un puñado de venezolanos sin casa, una jueza que se siente feliz de cumplir su trabajo, y un poderoso que vuelve a tener unas frías paredes de concreto para no hacer nada con ellas.

Moraleja

Hay que escuchar al pueblo, América Latina es otra hoy por hoy, y el que no escuche a la gente debe pensarlo dos veces, y hasta tres.

Puede sonar de pelos este cuento, no lo invento, lo vivo en la calle, cuando camino, y comparto con ustedes lo que no puedo en otro espacio. 

viernes, 19 de noviembre de 2010

La alegría de pensar



De niños, pensar es algo tan común que pasa desapercibido a los ojos. Foto: Internet.

Pasan los días, y las experiencias, y de cada una la recompensa que alimenta al pensamiento. Sin él no tendría sentido la vida para el hombre, sería demasiado débil ante otras especies.

Tiempos de retos

El Mundo ha cambiado en esta decena de años, de nada vale trabajar, ahora es necesario el compromiso. Y era de esperarse, ¿no?, ¿hasta cuándo trabajar sin saber para qué?, los tiempos traen despertares y también tinieblas, habrá quién asuma los tiempos ó quién pase como sombra por ellos.

Una frase rodando

Un viaje largo y un buen amigo, faltaba el libro y todo era perfecto. En el camino el compañero dice una frase que aún está rodando en mi mente, aunque el viaje ya haya parado.

“nos educaron para ser esclavos de otros, para trabajarles y hacerlos ricos. Nunca para ser triunfadores, ni emprendedores, y eso tiene que cambiar, esa es la revolución del pensamiento”

Mi compañero de viaje es líder comunitario, y un excelente promotor y educador, y sin duda me permitió reencontrarme con mi sentido de vida a través de su frase.

Y usted, ¿nació tan limitado como para vivir siendo la sombra de alguien que se lleva sus méritos y logros para su bolsillo?

La envidia y la mediocridad

No están juntas por capricho, se rascan mutuamente, y al rozarse se reproducen infinitamente como esporas cargadas de veneno.

La envidia no es más que el sentimiento de poseer lo que no se tiene por ser mediocre.

Durante siglos se consideró mediocre al pobre, y no hay nada más absurdo que esa idea, porque quienes la creían consideraban que lo que no se tiene es material, y no es así, lo que no se tiene es el talento.

El mediocre carece de las herramientas propias para lograr las cosas, no tiene que ver con bienes materiales, tiene que ver con capacidades.

Sería interesante hacer un trabajo de grado sobre la relación entre la mediocridad en el rendimiento como persona, y la envidia, pero es difícil que alguien confiese, no su mediocridad, sino que alguna vez ha sido envidioso.

De todas formas la envidia es un boomerang, como va, regresa con igual fuerza.

La vida no es una vía recta

Aún recuerdo las palabras de una persona, padre de un ser especial, durante una cena…

“mi hija seguirá el camino justo, ese que debe seguir, el recto”

Aún hoy pienso igual que esa noche, el camino recto no existe. Recuerdo aquella explicación que me daba el Padre Elías sobre el camino recto que va al infierno y el de curvas que lleva al cielo, ahora le entiendo.

No existe un camino correcto, la vía la decide usted, y en la medida en que el camino se vuelve más complejo, más se aprende y más se disfruta.

Dando clases recordé este episodio, más cuando me di cuenta de la cantidad de alumnos que tengo con ganas de alcanzar sueños, y que se encuentran estudiando una carrera porque no pudieron entrar en la que directamente les llevaba a su objetivo.

A ellos les dije, los sueños no tienen un lugar ni fecha definida, existen diferentes caminos que nos llevan a alcanzarles. Y les insisto si leen esto, ¡sigan soñando!, no se detengan, pero caminen hacia sus sueños.

Sin vida

Tengo un sustico en el corazón, es por una imagen que me impactó en estos días. Y que me hizo recordar aquella frase de San Agustín que decía “Es la vida que se vive sin vivir. Hay muertos que caminan…”

En estos días me ha tocado compartir con un “ente”, es un ser que no se inmuta con nada, pareciera que nada le da placer, no ayuda a nadie, es incapaz de colaborar con su entorno, mal trabajador, mal compañero, mala persona, y me entero que tiene 10 años más que yo y es soltero.

Pensé que nunca vería a alguien así, y es un espejo para uno evaluarse, y preguntarse ¿Soy un muerto que camina?, ¿cuánto he hecho para estar vivo?.

Una vuelta al parque

Luego de soltar esta especie de reflexión transitada por unas cuantas copas, que realmente tengo tiempo sin probar, me despido para darle una vuelta al parque de la vida, y en unos días volver con algunas historias locales que se vuelven mundiales. Cuentos de un caraqueño vistos desde el amor por la vida.